En Rennes-le-Château, se encuentra la tumba del merovingio Sigeberto IV, hijo de Dagoberto II (asesinado en 679). Bajo el pueblo, una red de galerías subterráneas completa el sistema de defensa del antiguo castillo visigodo del siglo V, que se encontraba en la finca del Abad Béranger Saunière. Dagoberto I y Dagoberto II se habían casado con mujeres visigodas de Rhedae. Se narra la existencia de una mina de oro explotada por los templarios en el castillo de Blanchefort, la cual procedía del tesoro visigodo. El primer rey visigodo, Alarico I ocultó allí parte del tesoro del Templo de Jerusalén tras saquear Roma en 410 y el Arca de la Alianza fue escondida por los visigodos en Bugarach, a escasos kilómetros de Rennes-le-Château.
En la tumba de Sigeberto IV, Saunière encontró monedas de oro de San Luis (Louis IX). La madre de San Luis, Blanca de Castilla, visitó Rennes-le-Château y la hija de San Luis, Blanca de Francia, también residió allí. Para ella, el antiguo castillo templario cerca de Rennes fue restaurado.
En 1339, monjes de la abadía cisterciense de Boulbonne practicaron la alquimia y la magia para encontrar el tesoro cerca de Limoux, a 20 kilómetros de Rennes. En cuanto a Felipe el Hermoso estaba bien informado sobre la ubicación del tesoro que había sido confiado al cuidado de los templarios. Desde su estancia en 1283 con su padre, Felipe III el Atrevido en Brenac, sabía que estaba escondido en las cercanías de Rhedae, secreto que había recibido de su abuelo paterno Luis IX.
En cuanto a Saint Vincent de Paul, afirmó haber sido secuestrado en Marsella durante 18 meses entre 1605-1607 por unos moros y luego estuvo viviendo en casa de un alquimista en Túnez, Juan el alquimista que le guió al Castillo de Barbarie en Borgoña. Madame d’Aiguillon, sobrina de Richelieu (ministro de Louis XIII), financió misiones de Vincent de Paul a través de la Compañía del Saint-Sacrement, fundada por el duque Henri de Levis (Tribu de Levi). Es notable que en 1643, Louis XIII murió en los brazos de Vincent de Paul. Para más inri, en 1611, Louis XIII mandó a su tutor, el alquimista Jean Vauquelin des Yveteaux para que destruyera unas galerías en la región de Rennes.
En 1781, Marie Negre d’Hautpoul fue enterrada en el cementerio de Rennes. Su familia, de ascendencia judía, poseía reliquias de María Magdalena y estuvo involucrada en la masonería martinista cuyo emblema es el lobo, el cual se encuentra en el escudo de Louis-Claude Saint-Martin, el fundador del Martinismo y es el símbolo de la Tribu de Benjamín.
La fórmula “In hoc signo vinces” fue el lema del Cercle Catholique de Narbonne que financió en parte a Saunière al comienzo de su obra. Además, la condesa de Chambord, viuda del pretendiente al trono francés, Enrique V, había pagado una suma de 2.000 francos de oro al abad en 1886. Hasta 1917, este último dispuso de 20 millones de francos de oro. También, dos sociedades desempeñaron un papel importante en Rennes : Los Hermanos Asiáticos, orden masónica alemana y la Hermandad de los Portadores Polares que pensaba encontrar el tesoro cerca del Castillo Montségur. En efecto, Rennes está situado cerca de este castillo, último refugio de los cátaros. Ambos sitios están apodados “nido del águila” y resulta que el águila es el emblema de la Tribu de Dan, la que no figura en el Apocalipsis y es considerada la traidora entre las 12.
Referente a los Nostredame (Nostradamus), judios teóricamente convertidos al Cristianismo, eran descendientes de la Tribu de Isacar y se establecieron en Notre-Dame-d’Alet. Los poderosos obispos de Alet poseían vastas tierras en Rennes-le-Château.
En Rennes, en el tímpano de la iglesia de Sainte-Marie-Madeleine están grabadas las palabras: “Terribilis est locus iste”, pronunciadas por Jacob tras despertar de un sueño en el que vio una escalera que llegaba al cielo, con ángeles subiendo y bajando. Adicionalmente, cada uno de los cuatro ángeles de la iglesia realiza una parte de la señal de la cruz. El glifo “MS” inscrito en la estatua, se refiere al Monte Sión, que es otro nombre para el Priorato de Sión.
Carlos II de Anjou descubrió en 1279, en Saint-Maximin, el sarcófago que contenía las reliquias de María Magdalena desde el siglo VIII. En cuanto al abad Saunière, mandó construir la Torre Magdala y bautizó su villa Betania. Magdala proviene de Magdal (arameo) o Migdal (hebreo) que significan “torre”. Desde la torre, Saunière podía ver la Cueva de Magdalena.
En realidad, María de Magdala para los ocultistas, es el equivalente de la Afrodita griega o Venus en su adaptación romana. La fecha en que se celebra a la santa, es el 22 de julio y es el número Pi (22/7), usado intensamente por los Templarios en la geometría sagrada. Esta Diosa original está representada por la estrella de 8 puntas. En este sentido, Saunière hizo representar los escudos de armas del Papa León XIII en el pórtico de la iglesia, el cual pertenecía a la familia de los Pecci. En los escudos de esta familia, está representada una cometa (Venus) en un cielo azul con la divisa «Lumen in coelo» que es el lema número 102 de la Profecía de los Papas de San Malaquías.
El nombre Magdalena proviene del castillo de Magdalón. Nació de padres ilustres, descendientes de la línea real davídica. Su padre era Syrus o Siro el Jairita, sumo sacerdote de cargo hereditario, que oficiaba en la sinagoga de Cafarnaúm y su madre, Ana Eucaria, pertenecía a la línea real de Israel (aunque no a la línea davídica). Esta filiación es la razón por la que en algunas tradiciones cistercienses denominan a María Magdalena la Siriaca. De allí, la expresión del Grial (Sangre real).
Además, el 17 de enero, clave en Rennes, un curioso efecto luminoso de las manzanas azules se produce en la iglesia. Sigeberto IV se refugió en Rhedae el 17 de enero de 681 y el 17 de enero de 1917, Saunière sufrió una apoplejía que le iba a costar la vida. Orión culmina en el cielo por esta fecha y Sirius sale al mismo tiempo que el sol se pone. Sabiendo que los ángeles caídos provienen de esta región del universo, se entiende mejor esta referencia temporal.
El cuadro El Papa de la manzana azul en la iglesia de Rennes-les Bains, situada a 9 kilómetros de Rennes-le-Château, está inspirado del arcano “El Papa” del tarot adivinatorio de Oswald Wirth (1860-1943), apasionado por la Kabbalah, que fue secretario del ocultista francés, Stanislas de Guaita, cofundador de la Orden cabalística de la Rosa-Cruz.
Ahora bien, a principios del siglo XX, el Vaticano envió un investigador a Rennes-le-Château. Angelo Giuseppe Roncalli, hombre sencillo de una familia campesina italiana, había adquirido un conocimiento considerable sobre los Templarios a la edad de 18 años. Mientras ocupaba funciones de delegado apostólico en Turquía, fue iniciado en 1935 por una sociedad secreta afiliada a los Rosacruces. Durante la ceremonia, emitió una serie de profecías. En 1958, adoptó el nombre de Juan XXIII. Fue el Papa del encuentro del tercer tipo con seres extraterrestres, que son ángeles caídos.
En resumidas cuentas, Rennes-le-Château está vinculada como mínimo, con las Tribus de Israel, con la realeza visigoda, merovingia y de los Borbones y con la orden esotérica de los Rosacruces.

