Un hilo de la usuaria @Martadpp en X ha vuelto a poner sobre la mesa una de las mayores vergüenzas del sanchismo: cómo José Luis Ábalos, entonces ministro de Transportes, y su mano derecha Koldo García utilizaban a jóvenes mujeres —oficialmente “asesoras externas” o “colegiadas”— para saltarse a la torera todas las restricciones del COVID-19 mientras el resto de los españoles estábamos encerrados, sin poder ver a nuestras familias, enterrar a nuestros muertos o siquiera salir a la calle después de las ocho de la tarde.
El post principal lo resume con crudeza: “Jésica era colegiada y Lucía y Elena asesoras externas”. Y a continuación, el hilo desmonta la mentira con capturas de pantalla del diario El Español que dejan en evidencia la doble vara de medir del Gobierno.
Jésica era colegiada y Lucía y Elena asesoras externas. pic.twitter.com/vUhOS2348v
— Marta de Pedro 🇪🇸 (@Martadpp) May 12, 2026
Las “asesoras” que trabajaban de noche… y de madrugada
Según las capturas, Lucía y Elena fueron nombradas asesoras externas de la Secretaría Particular del ministro. Con ese título oficial se les expedían permisos de movilidad durante el estado de alarma. Uno de los documentos oficiales del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, fechado el 7 de abril de 2021, autorizaba expresamente a Lucía y a Elena a desplazarse de Madrid a A Coruña los días 8 y 9 de abril “para el cumplimiento de sus funciones inherentes a su actividad profesional de asesoramiento”. Firmaba la jefa de la Secretaría Particular del ministro, Araceli Aranda Jaraices.
¿Y qué asesoraban exactamente? El propio hilo lo deja claro en otra captura: asesoraron al ministro desde las 8 de la tarde hasta las 3 y media de la madrugada. La pregunta que acompaña la imagen es demoledora: “¿Con o sin doping?”. Porque, claro, a esas horas y con ese tipo de “asesoramiento”… algo había que tomar para aguantar el ritmo.
¿Con o sin doping? pic.twitter.com/oX5jnsrzyx
— Marta de Pedro 🇪🇸 (@Martadpp) May 12, 2026
Los chats que lo confirman todo
Las pantallas de WhatsApp publicadas por El Español son aún más explícitas y repugnantes:
- Koldo García organiza encuentros, paga hoteles, aviones y “gastos” a Lucía. Le dice que él se encarga de “todo lo demás” y que no hace falta test COVID: “Tranquila, déjame a mí por favor”.
- Hablan de dormir en la misma habitación que Ábalos, de si “se enteraba” o no, de que una de ellas (Mada, probablemente Jésica) tenía que levantarse a las 7 de la mañana y se fueron “a las 3 y media casi”.
- Ábalos aparece directamente en los chats pidiendo que le pasen el teléfono de Elena, que Lucía le envíe fotos, y hasta solicitando “una empanada gallega” para cenar (en referencia a una nueva chica de Galicia).
- En otro momento, Ábalos manda una foto de un anillo que le “ha aparecido en una chaqueta” y Koldo responde entre risas: “Yo te mato”, “pues di que es mía”, “gracias a dios” y “tírala”.
Todo esto mientras el país estaba en toque de queda, con limitaciones de movilidad autonómica y con la policía multando a cualquiera que se saltara las normas. ¿Recordáis cuando no pudisteis ir al entierro de un familiar porque había que respetar “las medidas sanitarias”? Pues estas señoritas cruzaban España como si nada… porque eran “asesoras”.
La prueba definitiva de que el COVID fue una farsa
Este escándalo no es solo una cuestión de corrupción o de puterío de alto standing. Es mucho más grave: es la demostración palpable de que ni los propios responsables del Gobierno se creían la plandemia. Si el virus era tan letal como nos contaban, ¿cómo es posible que estas mujeres viajaran libremente, entraran y salieran de hoteles y despachos ministeriales a las tres de la madrugada sin test, sin mascarilla y sin ninguna medida? ¿Por qué se les permitía “asesorar” al ministro en sesiones nocturnas mientras a los ciudadanos se nos prohibía hasta respirar?
La respuesta es obvia: porque todo fue una farsa. Una excusa para controlar a la población, para destruir la economía de miles de familias y para que unos pocos vivieran como reyes mientras el resto sufríamos. El PSOE y sus socios nos vendieron miedo, muerte y encierro… y mientras tanto Ábalos, Koldo y sus “empoderadas” se lo pasaban en grande con “asesoras colegiadas” y permisos especiales.
El hilo de @Martadpp no deja lugar a dudas. Lo que se ve en las capturas es repugnante, humillante y, sobre todo, prueba irrefutable de la sinvergüencería absoluta de quienes nos gobernaban (y de quienes siguen mandando en el PSOE). Mientras nos obligaban a aplaudir a los sanitarios desde los balcones, ellos se montaban sus propias orgías con cargo al contribuyente y con salvoconducto oficial.
Que no se nos olvide nunca. Porque si algo ha quedado claro con este escándalo es que el único virus real era la corrupción y la hipocresía del Gobierno de Sánchez. Y sigue siendo el mismo.

