Los descerebrados que siempre están defendiendo los derechos humanos de los delincuentes y se olvidan de las víctimas de esta gentuza están por todo el mundo y se meten hasta en los asuntos de terceros países que ni siquiera conocen y que no les importan nada. Os acordáis de cuando tanta gente generosa descendía la barbaridad constante e inhumana de ETA en España? Ellos eran los auto titulados avanzados europeos demócratas, los que nos tenían que enseñar a dejar de ser un país africano dirigido por fascistas, y son los mismos países que ahora mismo están verdaderamente convertidos en una colonia nigeriana.
La verdad es que es difícil de entender que haya gente que se preocupe más por los derechos de los peores delincuentes que por los derechos de la gente normal y corriente que tenemos que sufrir la barbarie cobarde de esta gentuza.
Sin ir más lejos, la gente que cuestiona los métodos específicos del gobierno de Bukele en El Salvador deberían pensar también en las víctimas de estos pandilleros organizados que son una auténtica lacra social y que ni siquiera dejan a la gente ganarse la vida. La extorsión es uno de los peores delitos y uno de los que más daño hace al tejido social y empresarial de muchos países hermanos de América en los que abrir un negocio es una invitación a ser visitado por la peor gentuza de todo el continente. La gente sin escrúpulos que son capaces de poner una pistola en la cabeza de una madre soltera que tiene que sacar adelante a sus hijos y que no puede pagar el impuesto revolucionario de estos hijos de mala madre.
Una chiquilla quedó sin manos cuando una de estas pandillas salvadoreñas le tiró una granada a su madre en el interior de su tienda por no querer pagar la cuota. La señora falleció y la hija quedó con los brazos amputados para siempre. Ella misma se ha convertido en la voz de tantas víctimas que apenas se atrevían a alzar la voz en una dictadura criminal que corroía el bello país centroamericano por dentro y que ahora está remitiendo bastante gracias a la mayor dureza del sistema por policial y judicial y penitenciario de El Salvador. De hecho, mucha gente por todo el mundo admira este tipo de proceder actual de la República salvadoreña y cada vez más personas desean tener un Bukele en su propio gobierno para acabar con la lacra delincuencial que está lastrando tantos países del mundo y provocando tantas víctimas inocentes.

