jueves, enero 15, 2026
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¿Hubo una gran catástrofe mundial en el año 1700 que nos ha sido ocultada?

En un video fascinante titulado The Catastrophe of 1700 That Reset the World (La catástrofe de 1700 que reinició el mundo), publicado en el canal de YouTube Mystery Ages, el narrador presenta una investigación exhaustiva sobre un supuesto evento catastrófico global alrededor del año 1700. Basado en evidencias arqueológicas, arquitectónicas y documentales, el video argumenta que la historia oficial ha sido alterada para ocultar un «reinicio» de la civilización humana.

El video comienza con el relato personal del investigador, quien, mientras examinaba un registro municipal en Estocolmo datado en 1702, encontró referencias a una «gran agitación» que llevó a la reconstrucción del centro de la ciudad. Lo que llamó su atención no fue el desastre en sí —común en ciudades preindustriales debido a incendios o guerras—, sino una nota del topógrafo: se descubrieron muros de cimientos a una profundidad de 4 metros bajo el nivel del suelo, con construcciones desconocidas que databan de antes de la «catástrofe».

Estos hallazgos revelaron edificios intactos enterrados bajo las calles. El investigador pasó tres años siguiendo esta pista, descubriendo no un desastre aislado, sino evidencia de un «reinicio global» que fracturó el registro histórico. La narrativa oficial presenta el final del siglo XVII y el inicio del XVIII como un período de desarrollo gradual, con la Revolución Científica dando paso a la Ilustración y la expansión colonial europea. Sin embargo, la evidencia física —arquitectura, infraestructura y depósitos geológicos— sugiere que la civilización no avanzó, sino que se recuperó de una destrucción masiva.

El video enfatiza que este evento fue tan catastrófico que parece haber sido borrado sistemáticamente de la memoria histórica, reemplazado por una historia de continuidad que no se sostiene con las pruebas físicas.

El narrador argumenta que no se trata de un incidente local, sino de un patrón global. En Estocolmo, en el casco antiguo, las calles actuales se construyeron en los primeros años del siglo XVIII sobre un depósito de material que elevó el nivel del suelo en 4-5 metros. Mapas de 1689 muestran una configuración urbana diferente, con calles y puertos que no coinciden con los actuales, y nombres de calles que desaparecieron después de 1702 sin explicación.

En 1998, durante obras del metro en Slussen, se descubrieron cámaras subterráneas a unos 5 metros de profundidad, construidas con bloques de granito de 8-12 toneladas, ajustados con precisión milimétrica. Estas formaban un sistema hidráulico sofisticado con reguladores de flujo y mecanismos desconocidos, evidenciando herramientas rotativas y precisión matemática no alineada con la tecnología medieval escandinava. Las cámaras fueron documentadas, fotografiadas y luego llenadas de concreto, atribuidas oficialmente a «cavidades inestables medievales».

El investigador cita informes de 1702 del topógrafo Gustaf Palmgren, quien describió estructuras completas —puertas, ventanas con rejas de hierro y pisos pavimentados— enterradas bajo 15 metros de material depositado. Los registros hablan de «inundación» y «deposición» (no de fuego o guerra), y ordenes de reconstrucción exigían elevar las nuevas construcciones al menos 4 metros sobre el nivel anterior.

  • Edimburgo (Escocia): Las bóvedas subterráneas bajo el South Bridge, selladas en 1788, no son simples bodegas, sino cámaras precisas con techos abovedados que siguen la proporción áurea (1:1.618). Muestran ventilación ajustable, canales de drenaje y optimización acústica. En 1788, se removió sedimento «extranjero» antes de sellarlas. El nivel de la Royal Mile actual es 4 metros más alto que en mapas de 1690.
  • Quebec (Canadá): Registros coloniales franceses de 1703 describen la «Gran Catástrofe» y estructuras enterradas bajo 3,8 metros de sedimento «terroso y extranjero». El ingeniero Michel de Villeneuve notó cámaras con proporciones áureas y piedra tallada más allá de las capacidades coloniales.
  • San Petersburgo (Rusia): Fundada oficialmente en 1703, pero informes describen excavación de estructuras preexistentes bajo 4,2 metros de depósitos aluviales, incluyendo drenajes sofisticados.
  • Lima (Perú): Registros de 1690-1710 hablan de elevar la ciudad 3,9 metros sobre construcciones enterradas tras la catástrofe.

El video menciona patrones similares en Viena, Nápoles, Estambul y otras ciudades, todos entre 1690-1720, con entierros de 3,8-4,5 metros, terminología común («catástrofe», «inundación», «deposición») y reconstrucciones imposibles para las poblaciones y recursos documentados (ej. Estocolmo reconstruida en 20 años con 50.000 habitantes, requiriendo mano de obra triple).

Una parte clave del video es la evidencia de un borrado deliberado en el siglo XIX. En Estocolmo (1872-1889), se llenaron más de 200 cámaras con cemento durante modernizaciones. En Edimburgo (1875-1895), se consolidaron bóvedas, removiendo artefactos como un dispositivo mecánico de latón y hierro (1884), catalogado y luego «desechado por seguridad pública». En Quebec (1880-1905), se removieron 800 toneladas de piedra tallada y se arrojaron al río San Lorenzo.

Este período coincide con la formalización de la historia académica, cuando sociedades arqueológicas establecían cronologías y museos curaban narrativas. El narrador sugiere que esto fue un esfuerzo coordinado para eliminar evidencia de una civilización anterior, manteniendo la idea de progreso lineal.

El video vincula estos hallazgos a «Tartaria», un vasto territorio en mapas pre-1700 que cubría Eurasia desde el Caspio hasta el Pacífico. Después de 1720, Tartaria desaparece de los mapas, reemplazada por divisiones modernas. La explicación oficial es que era un término vago para regiones desconocidas, pero el narrador argumenta que la infraestructura enterrada —con proporciones áureas, hidráulica avanzada y precisión manufacturera— indica una civilización unificada con influencia global.

La tecnología enterrada (ej. reguladores de presión, cortes rotativos) supera la post-catástrofe, sugiriendo regresión: sobrevivientes reconstruyeron con conocimiento fragmentado. El borrado en el siglo XIX eliminó pruebas para preservar la narrativa de progreso continuo.

El video concluye que alrededor de 1700 ocurrió un evento global (o serie de eventos) que depositó 4 metros de sedimento, enterrando infraestructuras avanzadas. Fragmentos históricos lo llaman «gran agitación», «años de inundación» o «año de oscuridad». No se especifica la causa (natural o no), pero se enfatiza la sincronía y el encubrimiento.

El narrador no afirma tener todas las respuestas, pero presenta patrones innegables: entierro simultáneo, regresión tecnológica y borrado sistemático. Cuestiona la narrativa lineal de la historia, sugiriendo ciclos de civilizaciones. Invita a investigar: fotos como la de Estocolmo (GST198047) existen, y preguntas como «¿Qué más se ha borrado?» persisten.

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