El reportaje se centra en las preocupaciones crecientes sobre la privacidad en los vehículos modernos, que funcionan como «computadoras sobre ruedas» y recopilan grandes cantidades de datos personales de los conductores. El foco principal es la historia de Phil Siefke, residente del condado de Polk (Florida), quien presentó una demanda colectiva en un tribunal federal de Texas contra Toyota Motor North America y su filial Connected Analytic Services (CAS).
Siefke acusa a Toyota de recolectar y vender sin su consentimiento adecuado datos detallados de su vehículo (un Toyota RAV4 2021), incluyendo:
- Ubicación GPS y rutas frecuentes.
- Velocidad, dirección de marcha.
- Frenadas bruscas, acelerones, giros y eventos de conducción.
- Estado del cinturón de seguridad.
- Datos de imagen (cámaras) y voz.
- Otros datos de telemetría (velocímetro, hora, etc.).
Según el demandante, estos datos se transfieren a Connected Analytic Services, que los vende a terceros, como Progressive Insurance. Siefke descubrió esto al intentar contratar un seguro con Progressive: aunque rechazó participar en el programa Snapshot (de monitoreo de conducción), la aseguradora ya tenía un perfil completo de su comportamiento al volante, incluyendo una frenada brusca del día anterior.
Él argumenta que esta práctica constituye una violación grave de la privacidad, ya que las aseguradoras acceden a información que normalmente requeriría una orden judicial para que la obtengan las autoridades. Compara la situación con permitir que una cámara y micrófono estén en el dormitorio de alguien, enfatizando que los datos de conducción revelan patrones íntimos de vida.
Toyota defiende que Siefke activó voluntariamente los servicios conectados al comprar el vehículo y aceptó los términos de uso de la app en marzo de 2021 y nuevamente en 2024. Estos términos incluyen pantallas que informan explícitamente que el vehículo transmite de forma regular y continua datos de ubicación, conducción y salud del vehículo a Toyota y afiliados para prestar servicios conectados, investigación interna, desarrollo y análisis de datos. La compañía también señala que los términos incluyen una cláusula de arbitraje y renuncia a demandas colectivas.
Recientemente, un juez dictaminó que el caso debe ir a arbitraje en lugar de proceder como demanda colectiva. Sin embargo, Siefke y su abogado insisten en buscar vías para que avance como acción de clase y beneficie a miles de consumidores.
El reportaje menciona que este no es un caso aislado: la FTC llegó a un acuerdo con General Motors en 2025 que prohíbe por cinco años compartir datos de geolocalización y comportamiento del conductor con agencias de informes al consumidor.
La Consumer Federation of America reconoce beneficios en los sistemas telemáticos (como tarifas más bajas para buenos conductores y una evaluación de riesgo más justa que la basada en estado civil, profesión o puntaje crediticio), pero también expresa preocupaciones por la privacidad y por promesas exageradas de ahorro.
Phil Siefke concluye pidiendo protección real de la privacidad de los consumidores y legislación que obligue a los fabricantes y legisladores a actuar, antes de que la situación empeore. «Los datos son el nuevo oro», afirma, y urge a la gente a ser consciente de quién termina accediendo a información tan personal.

