miércoles, enero 14, 2026
InicioOpiniónColaboradoresJulio Iglesias versus paripé de género

Julio Iglesias versus paripé de género

Por David Azañón (Subinspector 87713)

La inicua y falaz agenda 2030, junto a sus furcias mediáticas estaba tardando en atacar a Julio Iglesias. Cualquier policía, fiscal, juez, magistrado criminólogo sabe que existen motivos ocultos tras las denuncias, años más tarde, de delitos sexuales, especialmente si los presuntos autores son personas que cuentan con un patrimonio enorme y ostentan fama mundial, más aun si el denunciado no necesita, ni ha necesitado, acosar o abusar de nadie pues miles de mujeres le han lanzado su ropa interior e incluso se han abierto de piernas, libremente, para quedarse con un trocito de Julio.  

Existe un vídeo, que debería ser protegido como Patrimonio de la Humanidad, denominado Matriz maciza loca de un agente del FBI que explica, de forma magistral, primeramente lo que todo hombre debe saber de las mujeres y, a posteriori, lo que toda mujer debe saber de los hombres. 

 Aclarado este punto vamos con la hipocresía sideral de los políticos y sus furcias mediáticas. 

Además de pasarse por el arco de triunfo el principio de presunción de inocencia, de haber modificado la ley para que verdaderos violadores estén en la calle, de haber detenido a miles de hombres por el simple hecho de ser hombres, de haberles acusado falsamente de agredir a sus mujeres – la última moda es acusarles falsamente de abusar de sus hijos – además de no perseguirse las denuncias falsas salvo en loables excepciones, además de dejar en desamparo a las escasas mujeres que verdaderamente son sometidas a agresiones físicas o sexuales, quienes salen huyendo como de la peste de todos esos nidos de orcos feministas que no son sino empresas de lo más lucrativas, resulta que Julio Iglesias, a la vejez viruela, es un agresor sexual. 

Ya no se acuerdan de un tal Paco Salazar acusado por compañeras de trabajo de conductas de acoso sexual, ni de un tal José Tomé por comportamiento sexual inapropiado y ofrecimiento de favores a cambio de beneficios laborales, ni de un tal Iñigo Errejón, ni de los prostíbulos del suegro de Sánchez, ni de un tal José Javier, diputado en el Parlamento gallego, detenido por la presunta agresión sexual a una menor.  

Tampoco recodarán a Ramiro Santalices – antiguo asesor de Yolanda Díaz en sus primeros tiempos en Ferrol – condenado por posesión y distribución de pornografía infantil. 

Tampoco recordaran, bajo el gobierno de Armengol, los graves casos de explotación sexual de menores que estaban bajo tutela de la administración pública, gestionada por el Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales (IMAS). 

Tampoco se acuerdan de las pulseras antimaltrato de todo a cien. 

 El caso es que yo sí me acuerdo, como me acuerdo del que ostentaba la Jefatura del Área de Sanidad de la Jefatura Superior de Policía de Madrid acusado por la fiscalía por un delito de acoso sexual y otro de agresión sexual. Recuerdo cómo pasaba consulta siendo facultativo de la Policía Nacional en una clínica en Guadarrama (Madrid), recuerdo de cómo firmaba recetas con el sello de otro médico, recuerdo llamar a inspección de Sanidad de la Comunidad de Madrid, al colegio de médicos y recuerdo no obtener respuesta alguna. Recuerdo cómo se comportaba con las mujeres en dependencias policiales de la calle Federico Rubio y Galí de Madrid a la vista de todos, de cómo se lo comuniqué a mi comisario quien no hizo nada al respecto, de cómo un día le dije a voces y violentamente – lo tengo grabado – que si se le parecía ajustado a derecho ir acosando a las policías, encerrándose atemorizado en su despacho. Recuerdo cómo expedía la baja médica a la jefe de los radiopatrullas de Madrid, usando un sello a su nombre como médico externo de ADESLAS, para que su segundo al mando en el Área de Sanidad de la Jefatura Superior de Policía de Madrid le diera el alta “sin percatarse” de que el que firmaba la baja con un sello a su nombre como médico externo de ADESLAS era su jefe.  

Cosas veredes querido Sancho (cita apócrifa por cierto). 

Pero no, eso no lo denuncian ni políticos, ni furcias mediáticas, ni la policía, las verdaderas víctimas son siempre nuevamente victimizadas. Lo de la victimización secundaria es una cruda realidad.  

Ahora resulta que Julio Iglesias es el enemigo público número uno. 

Qué asco de sociedad, qué hipocresía. 

Querido 2026 danos esa guerra mundial y que sobreviva solo un bando, el hipócrita o el honrado.

EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
Artículo relacionados

Entradas recientes