martes, enero 13, 2026

La cosa está fea

Por Alfonso de la Vega

Este año comienza con una importante escalada de tensiones globales. Lo de Venezuela no es algo singular o aislado, sino que forma parte de un panorama geopolítico más amplio y complejo con muchas variables en juego entre ellas la protección del dólar. Hay muchos conflictos en curso y cada vez más lo que agrava el peligro: Ucrania, Venezuela, Irán, Taiwán, Groenlandia, los ataques piratas a petroleros…

Se va echando más leña al fuego. Rusia está militarmente comprometida sobre todo en Ucrania. China también está cada vez más presionada para actuar, ya que no solo la suspensión de contratos comerciales con Venezuela, el deterioro de las reglas internacionales también afecta a sus propias opciones estratégicas basadas más en las inversiones y el comercio que en el control mediante bases militares. En este contexto, Taiwán pudiera convertirse en otro foco de tensión militar quizás en los próximos meses.

Claro que China dispone de un cañón Berta de calibre colosal y de munición los propios bonos americanos cuya venta al por mayor puede hace un buen roto en el ya más que tocado presupuesto USA desestabilizando el dólar. Desde la ruptura del patrón oro y la consolidación del sistema del petrodólar, el mundo funcionaba sobre el dólar como moneda de reserva, el Tesoro estadounidense como activo y el resto del planeta financiando el déficit crónico de EEUU a cambio de estabilidad financiera y acceso al mercado globalizado. Estados Unidos no vive de lo que produce. Consume más de lo que exporta, gasta más de lo que recauda y cubre la diferencia colocando deuda que el mundo acepta. Y se paga porque el emisor de esa deuda controla la imprenta de la moneda en la que está impresa. Los dólares que entraban por exportaciones chinas regresaban a EEUU convertidos en compra de bonos del Tesoro. EEUU financiaba su déficit, China su desarrollo y el sistema parecía estable. Pero cuando hay sanciones como ahora se demuestra que los activos en dólares no son políticamente neutrales.

En la UE desde luego que las cosas van peor. La guerra de Ucrania es un desastre y la corrupta y liberticida UE se ha visto arrastrada a este estúpido error estratégico y tremendo horror sangriento de manera alegre y confiada por los norteamericanos y para servir intereses bastardos norteamericanos que en su línea ya demostrada en Vietnam, Libia, Irak, o Afganistán abandonan y huyen cuando les interesa dejando el caos y la devastación para que la disfruten sus antiguos socios o aliados. El seguidismo servil por la UE de la obsesión contra Rusia de EEUU, el apoyo del régimen golpista de Kiev e ignorar los intereses legítimos de la seguridad de Rusia han llevado a Europa a la presente crisis. Agravada ahora por las apetencias de Trump que quiere anexionarse por las buenas o por las malas un territorio danés como lebensraum para su audaz Reich.

De manera que se habría pasado de un globalismo de nacionalismo norteamericano e influencia sionista relativamente camuflados a otra facción o concepción del globalismo en la que lo que prima, y además se hace ostentación de ello, son los intereses imperiales norteamericanos. El “EEUU über alles” incluso por encima del publicitado MAGA presuntamente dirigido al bienestar del propio pueblo norteamericano. Un mundo sin reglas ni normas a merced del más fuerte. Por cierto, si vale la digresión española, algún caritativo asesor debiera explicárselo a don Felipe para que no se desacredite aún más repitiendo consignas engañosas o sin sentido que para más INRI incluso le pueden enemistar con el emperador y no está el horno para bollos.

Sin embargo, estos aires imperialistas indisimulados de Trump también pudieran interpretarse según algunos observadores como paradójico síntoma de una creciente debilidad, de una imparable decadencia como la que han experimentado a lo largo de la historia cualquiera de los grandes imperios anteriores. La principal diferencia quizás sea que con su potencial militar puede arrasar al mundo antes de caer.

La humillación europea como una especie de renovado Versalles con la gran mayoría de los dirigentes intentando complacer sumisamente a Trump aumentando el negocio de armas norteamericano a costa del contribuyente muestra el grado de vasallaje y falta de decoro en el que han caído estas “democracias” puestas firmes y al primer tiempo de saludo, quieran lo que quieran los humillados y saqueados europeos. Pero, ¿Qué hacer?

Cabe resignarse y que sea lo que la Providencia divina quiera o intentar ayudarla con el desarrollo de un movimiento de resistencia común para intentar nuestra supervivencia, relegando o abandonando conceptos ya obsoletos o engañosos como «izquierdas» o «derechas». El enemigo real de los pueblos europeos está hoy en las élites actuales y sus instituciones mohatreras a su único servicio. No, no es una exageración. Ojalá lo fuese. Con los datos actuales se deduciría que va a producirse fatalmente un inevitable desastre y es fundamental tratar de controlar y aminorar los daños.

La continuidad indefinida de la situación bélica actual seguramente terminaría con tinglados como la UE o la OTAN debido a la creciente calamidad económica. Pero también, a nivel de los países, con ajustes importantes en la pretendidas “democracias” actuales con inevitables revueltas cuando la penuria aumente.

Lo peor sería la guerra directa y abierta contra Rusia que es una gran potencia nuclear dotada de armamento sofisticado moderno, por la que parecen querer decidirse los más corruptos u ofuscados de nuestros dirigentes. Sería el final de Europa y de su civilización.

Sin embargo, el menos malo para los pueblos europeos, aunque desastroso para las nefastas autoridades que por eso tratan de impedirlo, es el del reconocimiento lo antes posible de la derrota de la actual UE ante Rusia. Sin duda que ello terminaría llevando a importantes cambios políticos, probablemente en general favorables para las sociedades europeas. Pero también de interpretación de la historia. Rusia pudiera pasar de impostada amenaza enemiga a tener cien por cien status europeo y se convertiría en un socio beneficioso que pudiera posibilitar estabilidad, sentido común tradicional anti WOKE, así como evidentes ventajas energéticas y económicas. El desenganche paulatino de la omnímoda influencia americana para recuperar la de las diferentes culturas propias europeas traería importantes beneficios sociales. Un proceso de descolonización geoestratégica, económica y cultural que conllevaría sensibles ventajas. La cultura española tradicional que en su momento nos hizo grandes, nuestro histórico Dasein que no es solo existir o vegetar sumisamente sino existir siendo en el mundo, resulta ser en la práctica incompatible con la anglosajona.

Pero aún hay más nuevos riesgos en el horizonte europeo. Si se mantiene el empecinamiento imperial para la invasión de Groenlandia cabría un insólito enfrentamiento de la OTAN contra la NATO. Otra terrible humillación para Europa perpetrada además por los que dicen ser nuestros socios y aliados. Y también en cierto modo la demostración pública de los cambios ahora existentes en la forma de entender y establecer la globalización. Aunque también probablemente sería el entierro de una organización que debiera haber desaparecido cuando lo hizo la URSS.

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