Fachascal. Obiscal, el emperador dixit. Ora Venezuela, ora Irán, lo que el jefe diga (y a su vez lo que rebuzne Israel). Un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo, la genialidad de Forqué. Antes María Corina, ahora vale Delcy. Roma locuta, causa finita. Llegó el comandante y mandó a parar. Dinamarca, país europeo que puede perder Groenlandia, plim para los de Bambú doce. Con los aranceles del pasado abril, ídem de lienzo. Barbulló Ortega Smith vaporosa aversión («Nosotros no somos americanos»). Laminado, pues. Que le corten la cabeza, cual Reina de Corazones. Otro suma y sigue de las purgas voxeras (Olona, Sánchez del Real, Idoia Ribas, Espinosa de los Monteros, Ángel Ibáñez, Rubén Manso, Lalanda, Budiño, Juan García-Gallardo, Alicia Rubio, Elisa Núñez. Juan Carlos Segura…y extenuante etcétera), que a este ritmo hermosearán al Stalin de los Procesos de Moscú. Con el conflicto entre Ucrania (OTAN) y Rusia, también genuflexo ante los vertiginosos y pirados vaivenes de su Gran Timonel.

En el despacho oral
Un partido que dice abanderar la defensa de la soberanía nacional española, juas y rejuas, y que incurre en todo tipo de ofensivas antinomias. A saber. Mientras vindica la «justicia social» de José Antonio, deviene felpudillo del trastornado Milei, para quien dicha justicia es «aberrante»y los discapacitados son «idiotas» «débiles mentales» e «imbéciles». Acaudillando la sacrosanta unidad patria, di que sí, mientras en el europarlamento (¿otro chiringuito como las autonosuyas en las que no dejan de participar?) comparte grupo con los amigachos de Puigdemont, los flamencos separatistas del Vlamms Belang, Y el «independiente» Cabrascal, en contraste con los dependientes de otras potencias extranjeras: financiado por la oposición iraní y un banco húngaro pròximo a Orban/Putin o infiltrado hasta el mismísimo tuétano por los mexicanos yonquirulos del paramasónico – con disfraz católico ultramontano – Yunque…
…¿Y en el asunto de Mercosur? Pues eso, en esta ocasión, en vez de felación, tal vez, paja al canto al mamarracho del despacho oval. Oral, obvio. En fin.

