Demos comienzo con la esotérica. La estirpe Trump es una familia de origen germano que desciende de Johann Philipp Trump (1667 a 1707). Por otro lado, John George Trump, fallecido en 1985 fue un ingeniero eléctrico y tío de Donald Trump. En 1943, como asistente técnico de la división 14 de la NDRC (National Defense Research Committee), John Trump revisó los documentos de Nicola Tesla cuando el inventor croata falleció en un hotel de Nueva York. Por otro lado, Donald Trump, en su segundo escudo de armas, incluyó un águila bicéfala que es el signo de la masonería del rito escocés ya que él es masón de este mismo rito. En su administración ha contado con ex-altos ejecutivos de Goldman Sachs, como Steve Bannon. Las familias Goldman y Sachs eran originarias del Lander de Baviera, al igual que el linaje de sangre de Trump también es de Baviera. De hecho, originalmente se llamaba Drumpfs. Trump fue asesorado por Erick Prince y Joseph E. Schmitz, ambos caballeros de Malta del Vaticano y ex-ejecutivos de Blackwater. Además, nombró a la hermana de Eric Prince, Betsy DeVos, como secretaria de Educación. No olviden que el Tito Donald fue educado por los jesuitas en Fordham, universidad privada neoyorquina de la Compañía de Jesús. Dos de sus hijos, Eric Trump e Ivanka Trump, fueron a la escuela jesuita de Georgetown en Washington DC. Al igual que Paul Manafort y Steve Bannon (detrás del cual se cobija, no olvidemos, una gran parte de la disidencia controlada de ultraderecha en la España actual, en colaboración estrecha con el general Flynn – Inteligencia militar- y Elon Musk, todo ello con el inequívoco auxilio de perrodistas voxeros varios). En Trump, en su lectura/elección esotérica, nada es casual. El presidente número 45 fue meticulosamente colocado en el cargo debido a su papel como gilgul (encarnación) para llevar a los goyim a la «obediencia» a Israel: un Shabbath/Shabbos goy, vamos. Su trabajo principal es «sólo ayudar a los judíos». Solo, crucial adverbio de modo. Solo, nada más. El concepto de Gilgul Neshamot se refiere a figuras semejantes a profetas que surgen con el tiempo y que son vistas como encarnaciones espirituales que han ayudado a los judíos en generaciones pasadas. En Trump, en su elección esotérica, nada es casual. Tampoco debería sorprender que Trump haya sido entrenado por un Mekubal, concretamente el afamado Eitan Yardeni. Y no en vano, Donald Trump «reconoció» en su día al denominado mesías del judaísmo jasídico, Menachem Mendel Schneerson. Y lo llamó “rey”. Ains, la alianza entre Trump y la banca Rothschild. Y antes de la exotérica, y a falta de etnopolítica, el reciente documental Age of Disclosure señala a este vendedor de humo por ocultar contactos con otras especies no humanas.

Exotérica
Las dos victorias del bufón Trump significaron el apabullante triunfo de las opresivas nuevas tecnologías. En su primera elección el Big Data aplicado masivamente, la geolocalización combinada, las redes sociales y el marketing digital elevado a enloquecido paroxismo, supusieron la consolidación definitiva del nuevo paradigma para la ingeniería social y la manipulación de las masas (recuerda, lector, el escándalo Cambridge Analytica). Feraz y feroz tecnocracia cuya culminación más acabada es el transhumanismo, deviniendo Trump el peón colocado para tal fin. El mandato de Biden, pues: tensar el arco y comenzar el retroceso de la flecha.

El presidente estadounidense no es un outsider del Sistema, faltaría más, es el propio Sistema en estado puro. Tan obvio lo anterior. El payaso de feria Trump ha sido colocado para que se implante, previa fase del transgenerismo, acelerada y complacidamente, el transhumanismo (Esclavitud mental a la «nube», subordinación estatal, robotización, implantes nanotecnológicos subcutáneos e intracerebrales, moneda digital, androginia, neomaltusiana reproducción a la carta, aborto y eutanasia y eugenesia). «We call that the ‘quantified self’ trend as consumers increasingly look to monitor all aspects of their lives through technology.» Grosso modo: a los consumidores les encantará ser «monitorizados» por máquinas. Es la esclavitud del siglo XXI. Antes, los amigachos de Trump eran Bill Clinton, Roger Stone, Jeffrey Epstein, agente pedófilo del Mossad (Steven Pinkler), Roy Cohn (más pedofilia) o la mafia neoyorquina (Salvatore Testa, Robert Libutti) o la rusa (Felix Sater): trashumanismo avant la lettre. Hogaño, Elon Musk, Sam Altman o, el gran paradigma del Mal, Peter Thiel (Curtis Jarvin), tolkieniano Palantir mediante, el amo de J.D. Vance, transhumanismo ya disimulos. Sus principales “cerebritos” en la Casa Blanca (Susie Wiles, Stephen Miller, Russell Vought, Todd Blanch y Elbrich Colby), perfilando el horror.

Trump, en estos tres años y pico que le restan, robustecerá la opresiva y tiránica tecnocracia y su proyecto tecno totalitario, cuarta revolución industrial que anhela transformarnos en ciborgs, en autómatas dirigidos por la IA. Es el advenimiento del mundo máquina, de La Gran Trituradora, en el que seremos ganado esclavo controlado y acarreado por sus cálculos presuntamente racionales. Toda la población -ora antifas, ora anti-antifas – aceptará los inquietantes dogmas del sistema tecnocientífico y el falsario mitema del progreso. Poco o nada importa ya la ideología de este o aquel mandatario cuando todos devienen chuchos falderos sometidos a los imperativos de la tecnocracia. Como estrategia más habitual y, presuntamente, más hábil, polarizan/polarizarán el mundo para distraernos de la paulatina llegada de una sociedad tecno totalitaria. Da igual que te apellides Sánchez, o Feijoó, o Abascal, seas de «izquierdas» o «derechas», católico o musulmán o ateo (Trump lleva la misma agenda que los Walker Bush ya que sus asesores y directores de agencias son los mismos). Un mundo contemporáneo que está experimentando atroces mutaciones/revoluciones mediadas por despóticas tecnologías (con las farsas del calentón güebal y las timovacunas como hercúleas coartada), como la manipulación de la genética y la inteligencia artificial, artificializando todo lo que nos rodea y que se convierten en avanzadilla para redefinirnos y reconfigurarnos, nanotecnología y robótica mediante, como especie.

Catorce, a vuela teclado
La operación psicológica POTUS (por sus siglas en inglés, President Of The United States). Presidente controlado por el Mossad y el KGB, el presidente más peligroso de la historia de EE. UU. Rememoremos algunos de sus más relevantes y deletéreos hitos.
- Trump se nombró a sí mismo el “padre de la vacuna” y supervisó personalmente la Operación Warp Speed: las inyecciones covidicias fueron las armas biológicas más peligrosas y mortales jamás impuestas a ciudadanos confiados en todo el mundo (Recientemente Trump, RFK Jr. y el director ejecutivo de la compañía de la FarMAFIA, Pfizer, Albert Bourla, se asociaron para hacer que las “vacunas” sean más asequibles y fáciles de obtener). Vacunas como las letales kakunas de ARN mensajero contra el cáncer mediante inteligencia artificial (IA): Trump, durante su primera reunión en el Despacho Oval al alborear su segundo mandato, invitó a Larry Ellison, fundador de Oracle, a hablar sobre el ciclópeo y carísimo proyecto de infraestructura de IA denominado Stargate. Ellison (dueño de un remozado y sionista TikTok) continuó afirmando que Stargate ayudará a impulsar el desarrollo de una vacuna de ARNm contra el cáncer. Trump se ufanó de que el proyecto era «el mayor proyecto de infraestructura de IA, con diferencia, de la historia». Larry Ellison, al hablar de Stargate, comentó que «se trata de recopilar los historiales médicos de todos, usar IA para comprender a los pacientes y orientar a los médicos». Por cierto, en 1994, se estrenó una estimable película llamada Stargate sobre un extraterrestre que usa un portal interdimensional para apropiarse de cuerpos humanos, vivir para siempre y esclavizar a la humanidad. No lo duden: solo una transhumana y exopolítica coincidencia. Como tampoco es casual su postrera orden ejecutiva, poniendo en marcha la ‘Misión Génesis’ para asegurar el dominio global de la tecnología estadounidense a través de la inteligencia artificial. Más control obvio. El tecno-Saló de Sade/Pasolini.
- Trump se comprometió a prohibir las monedas digitales, pero en su lugar impulsó la Ley GENIUS, con la «Stablecoin” (“moneda estable»), una moneda digital programable, para reemplazar el efectivo y «monitorizar» todas las transacciones financieras. La única diferencia entre una «Stablecoin» y una CBDC es que sería monitoreada por una empresa privada y no por los bancos centrales. Recordemos que Trump impulsó la denominada Gran y Hermosa Ley como si fuera pura MAGA, pero al final, fue el equivalente a Build Back Better (BBB), el eslogan que La Momia Biden usó en la campaña de 2020. Es importante señalar que el eslogan no fue desarrollado por Biden, sino por Klaus Schwab, el fundador del Foro Económico Mundial, y promovido por los globalistas de todo el planeta Ambas agendas BBB fueron diseñadas para explotar la deuda, desdolarizar el mundo, colapsar la economía y facilitar la transición a las CBDC, esenciales para dar carta de naturaleza, valga la redundancia, al maligno estado de vigilancia distópica y el Nuevo Orden Mundial.
- Trump declaró que uno de sus objetivos era crear una identificación digital. «Finalmente completaremos el sistema biométrico de rastreo de visas de entrada y salida, que necesitamos desesperadamente… En mi administración, nos aseguraremos de que este sistema esté en funcionamiento y les aseguro que estará disponible en tierra, mar y aire. Tendremos un sistema de rastreo adecuado [identificación digital]». El mayor peligro inmediato es la identificación digital, ya que es la argamasa necesaria para poner en marcha el Nuevo Orden Mundial (más allá de que vayan pergeñando el Blue Beam contado por Serge Monast). No olviden que, desde este 26 de diciembre, Trump implantará un totalitario e invasivo sistema de escaneo facial digital. En ese sentido su política arancelaria esconde propósitos más bien turbios: mediante el chantaje, el intercambio de datos biométricos con los respectivos países amenazados. A cambio, eliminación (o reducción) de los aranceles.
- Trump era buen amigo, muy buen amigo del transhumanista Epstein, y él mismo afirmó: «Conozco a Jeff desde hace 15 años. Un tipo estupendo», esto fue en 2002 para la revista New York. Incluso sus respectivos padres – Seymour G. Epstein y Fred Trump – ya eran buenos amigos de antaño en sus prácticas mafiosas. La fiscal general Pam Bondi y su adjunta informaron a Trump en mayo de este 2025 que su nombre aparecía «varias veces» en los archivos de Epstein. El eficaz trabajo de Epstein consistía, básicamente, en chantajear a los plutócratas del planeta para apoyar una saturnal agenda transhumanista del NOM. ¿Debemos creer que Trump no figuraba en los archivos cuando ha mentido sobre hechos comprobados del caso?
- Trump sostuvo que su deseo era que el Congreso financiase el Escudo de Defensa Antimisiles Cúpula Dorada para proteger USA. Sin embargo, tras un análisis más profundo, parece ser que nos topamos con Skynet (Terminator) camuflado, un sistema global de vigilancia y control. Es el internet de las cosas, y todo está conectado en una constelación de malla impecable e implacable: teléfonos, wearables, ordenadores, televisores, cámaras, etc., todo para controlar a la peña. Y, como Skynet en las cintas de Cameron, para cepillarse, si se tercia, al personal (No olviden que Trump fue el responsable del despliegue militar de la altamente nociva 5G – para la salud y la libertad – en todo Estados Unidos).
- Trump propuso las «Ciudades de la Libertad». Traducción derechoide de las liberticidas progres del cuarto de hora que vas apuntalando el gulag digital.
- Trump estableció la Fuerza Espacial de Estados Unidos, el mayor regalo hasta el momento para el Complejo Militar-Industrial (el más siniestro, según Eisenhower), donde ya se han arrojado miles de millones a ese agujero negro sin fondo de la deuda que esclaviza al pueblo norteamericano. Verbigracia: John Bolton, Nikki Haley, Mike Pompeo, James Mattis, H. R. McMaster y otros halcones de la guerra en cualquiera de sus gabinetes.
- Trump nombró a su vástaga Ivanka y a su yerno sionista Jared Kushner para puestos importantes en la Casa Blanca, donde la discutible y sionista agenda de Jabad-Lubavitch fue claramente promovida en todo momento. Corolario: su agenda geopolítica, abiertamente MIGA (Make Israel Great Again), en la actualidad ya desorejadamente belicista. La suerte de los palestinos, plim. Trump, dizque al margen, pero proporcionando armas y recursos a Israel para perpetrar la masacre en Gaza, aparentemente por bienes raíces y para construir la «Riviera del Medio Oriente». No olviden que, en la década de los ochenta, Netanyahu se hizo muy amigo de Fred Trump, el padre de Donald, y Charles Kushner, el padre del yerno de Donald, el citado Jared. De sus planes de “paz”, deslicemos extendido velo, tanto en Gaza como en Ucrania
- Trump agregó la escalofriante cifra de 7,8 billones de dólares a la deuda nacional (tan vinculada a su súbita pasión por el bitcoin y la creación de un nuevo Bretton Woods) , más que cualquier otro POTUS en la historia (En ese sentido la estafa muskiana nunca redujo la elefantiásica grasa de la administración federal: DOGE se limitó a recopilar datos de la Seguridad Social, del IRS (Internal Revenue Service; Servicios de Impuestos Internos) y de los pagos del Tesoro. Estos datos proporcionan todo lo necesario para construir un sistema de crédito social de linaje chino que imponga el control al pueblo estadounidense y lo confine mediante la aplicación de medidas de seguridad y el citado crédito social). Ciertamente no es el conservador fiscal que pretendía ser; más bien, un “tremendo” estafador, tal cual lo fue en su evo de corrupto magnate inmobiliario neoyorquino, salvado por los Rothschild, amiguísimo de los Clinton y fausto amante de las orgías y desafueros narcóticos varios vividos en la megadiscoteca Studio 54.
- Trump ha hecho retroceder legislativamente protecciones esenciales para el agua potable, derogando leyes que protegían miles de arroyos que desembocan en grandes ríos y lagos, así como áreas de humedales que filtran contaminantes y absorben las aguas de las inundaciones. El administrador de la Agencia de Protección Ambiental, Andrew Wheeler, ex lobista de la industria del carbón, en la obscena. En la escena, Trump impulsor también del cuanto menos dudoso fracking.
- Trump prometió “drenar el pantano”. En cambio, los ha puesto a cargo de la salud, la seguridad y la protección del medio ambiente, entre muchos otros puestos clave. El chico de Soros, Scott Bessent. Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock. Y Howard Lutnick, secretario de Comercio. Tres nombres decisivos. No solo en el rumbo económico. Recuerden especialmente a Howard Lutnick, el director ejecutivo de Cantor Fitzgerald en el momento del más que probable autoatentado del 11-S, junto con Larry Silverstein, «afortunado» propietario del World Trade Center: ambos faltaron al trabajo coincidentemente el 11 de sep0tiembre de 2001.
- Trump firmó varias Órdenes Ejecutivas que en realidad eran medidas de control de armas disfrazadas, incluida la prohibición de los “Bump-Stock. Trump ha sugerido ideas como ampliar las verificaciones de antecedentes y aumentar la edad mínima para comprar armas de fuego, en flagrante violación de la Segunda Enmienda que permite a cualquier ciudadano estadounidense defenderse de un hipotético gobierno opresivo.
- En política exterior, perrito faldero de Israel. Atacar Irán y Siria. Trump impuso arbitrariamente una “prohibición de viajar a musulmanes” para ciudadanos de Irak, Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia y Yemen…por el bien de Israel. Por otro lado, Trump está empeñado en hacer de China el enemigo oficial de Estados Unidos, del mismo modo que Biden-Obama-Clinton hicieron de Rusia el enemigo yanqui. Y uno de los asuntos más lacerantes: Trump abandonó completamente al pueblo de Puerto Rico (Estado Libre Asociado de USA) después de que el devastador huracán María. Lo mismo que abandonó al admirable Julian Assange. Y por lo que respecta a España, ya saben: Marruecos (Israel), first.
- La promesa de Donald Trump de deportar a 15 millones de inmigrantes se topa con un implacable muro llamado realidad. Al ritmo actual de deportaciones, tardaría al menos medio siglo en cumplir su meta.
Grosso modo
Trump, un globalista sabateano, lunático psicótico y psicópata, es el presidente perfecto por instaurar la pesadilla húmeda de las élites globalistas: el IV Reich, el Nuevo Orden Mundial a través de una guerra total y sigilosa (contra nuestra percepción, por ejemplo), bastante silente, que ha utilizado, utiliza y utilizará todos los dominios imaginables (y los inimaginables) para esclavizar, aún más, a la humanidad. Agenda bien oculta: agenda Nefarious, como en la excelente película. Principiando con su engañada patria, y extendiendo la mentira a toda la derechona planetaria. Y a quien quiera dejarse engañar.
En fin.

