Por David Azañón (Subinspector 87713)
España no se constituye en un estado social y democrático de Derecho, los valores superiores de su ordenamiento jurídico no son la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Esa es la primera milonga.
La soberanía nacional no reside en el pueblo español, ni de él emanan los poderes del estado sino que emanan de poderes extranjeros.
Lo de que el castellano es la lengua española oficial del Estado y que todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla es falso de toda falsedad. España es el único país donde ser persigue, se multa y se agrede por hablar en español siendo uno de los idiomas más hablados del orbe. Hay numerosas plazas de funcionarios que discriminan al castellano o español.
Lo de que los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política es totalmente falso. En el Congreso de los Diputados se vota en listas cerradas. Esto significa que los partidos presentan una lista de candidatos en un orden fijo. En el Senado el sistema es distinto, se usan listas abiertas, aunque el zote elector debe votar hasta un máximo, normalmente 3, de los 4 escaños en juego por circunscripción provincial. Las autonómicas, listas cerradas, similares al Congreso. Las municipales, cerradas.
Las malditas europeas, más de lo mismo.
Es una coacción, es una maldita dictadura post 1978. Votar es una gilipollez, es la versión adulta a la carta a los Reyes Magos.
Luego está lo del “recuento” que por cierto no existe, es un software. Decía el HDLGP de Stalin que lo importante no son los votos sino quién los cuenta. Saquen sus conclusiones.
Más falso es que la creación de los partidos políticos y el ejercicio de su actividad sean libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley, y menos, si cabe, que su estructura interna y funcionamiento sean democráticos. ¡Nada más alejado de la realidad! En los partidos se sigue la dictadura del líder del partido y si no te expulsan te expedientan disciplinariamente bajo el eufemismo de la disciplina de voto o de partido. Existían más garantías legales y mejor funcionamiento democrático en el seno de la Gestapo.
En cuanto a que los sindicatos de trabajadores y las asociaciones empresariales contribuyen a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales me río por no follar que diría algún meme de nuestro queridísimo D. Julio Iglesias.
Lo de que las Fuerzas Armadas, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España podría ser cierto si cumplieran la misma pero no es así. Tampoco defienden nuestra integridad territorial, ni el ordenamiento constitucional defienden los intereses de la OTAN y del complejo militar industrial anglosionista, esos que atacan constantemente al resto del mundo bajo el eufemismo de la defensa de la democracia.
En cuanto a los moros que son nacionalizados no cumplen con el requisito de renunciar a su anterior nacionalidad y cobran el subsidio de desempleo desde fuera del territorio español. Queda todo dicho.
Los extranjeros gozan de mayores derechos y libertades públicas que los españoles.
No existe el derecho a la igualdad, los españoles de origen heterosexuales están discriminados, incluso los niños, ¡los niños!. Hace falta ser hijo de la gran puta para proteger a niñas y no a los niños. Los niños son niños, se protegen a todos.
No existe el principio de presunción de inocencia sino el de culpabilidad, especialmente en materia del derecho administrativo, más aun el tributario. Para más referencias busquen a Robert Ámsterdam.
Carecemos del derecho al secreto a las comunicaciones, sean traidores nacionales, softwares extranjeros, israelíes o no, y el maldito Chatcontrol de la Unión de Esclavos. Imaginen a un grupo de políticos, mayormente homosexuales, que acudían a locales donde menores y mayores de edad marroquíes ejercían la prostitución mientras que un servicio de inteligencia extranjero les grababa para posteriormente coaccionarlos. Saque cada cual sus conclusiones.
Carecemos del derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. Es más, se persigue penalmente tal derecho bajo el eufemismo de “delito de odio”.
Tampoco disfrutamos del derecho a recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión, sufrimos a las furcias mediáticas al servicio del gobierno de turno y de grandes multinacionales extranjeras.
En España sí existe la censura previa.
Las fuerzas y cuerpos de seguridad no protegen el libre ejercicio de los derechos y libertades y, por descontado, no garantizan la seguridad ciudadana.
Los jueces y magistrados ni son independientes, ni inamovibles, ni están sometidos únicamente al imperio de la ley sino a presiones de todo tipo, especialmente las políticas y las de grandes corporaciones.
El Ministerio Fiscal no es del estado sino del gobierno de turno.
Así podría seguir pero sin ánimo de ser exhaustivo debo añadir que carecemos, sobre todo, del derecho de reunión y manifestación. En España no se necesita de autorización previa pero sí de comunicación previa cuando se trata de reuniones en lugares de tránsito público.
La Ley Orgánica 9/1983 desarrolla este atentado contra la libertad estableciendo la trampa de la comunicación escrita con una antelación mínima de diez días y máxima de treinta, incluyendo datos como los organizadores, lugar, fecha, hora, duración, objeto e itinerario. En situaciones extraordinarias y graves se contempla un plazo mínimo de veinticuatro horas.
¿Qué clase de libertad es aquella cuyo ejercicio en la vía pública exige comunicar previamente a la Administración dónde, cuándo, durante cuánto tiempo y con qué finalidad se va a ejercer un derecho?
Si no estuviéramos en una dictadura el estado contemplaría estas actividades como mecanismos de control, no como anomalías administrativas que necesitan ser vigiladas.
Sobre el papel, el ciudadano dispone de libertad de expresión, información, reunión y manifestación; en la práctica, el ejercicio de esas libertades se encuentra rodeado de obligaciones administrativas, procedimientos, identificaciones y riesgos sancionadores que generan una distancia considerable entre la teórica libertad y la libertad real.
Una democracia se mide en cuántos derechos aparecen escritos, sino cuánto cuesta ejercerlos.
Hoy finalizo con Diógenes Sinope, un filósofo griego del siglo IV a. C., asociado a la escuela cínica, cuyo síndrome que lleva su nombre resulta paradójico pues Diógenes fue conocido por llevar una vida extremadamente austera y por rechazar las convenciones sociales y las posesiones materiales.
EL ÚNICO MEDIO DE CONSERVAR EL HOMBRE SU LIBERTAD ES ESTAR SIEMPRE DISPUESTO A MORIR POR ELLA.
Añado yo que los españoles abandonaron esa senda hace décadas de ahí que estemos como estamos…

