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Riesgos laborales, policiales o no policiales, chiringuitos monumentales

Por David Azañón (Subinspector 87713)

Estimados compatriotas de toda ideología o condición, en nuestro país tan querido como corrupto, tenemos una cantidad de chiringuitos cuyo problema no es que sean inservibles, aun siéndolo, sino que los sufragamos todos los contribuyentes mientras que otros trabajan de verdad, levantan el país, mejor dicho evitan que se hunda más, o cumplen fielmente con su obligación como los policías de toda índole de la famosa Ley de Pareto que siempre vengo defendiendo. 

La lista de chiringuitos a extinguir es extensa: Ministerio de Igualdad, Casa Real, sindicatos, patronal, Consejo Económico y Social de España, Consejo de la Juventud de España, Instituto de las Mujeres, Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer, Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), Defensor del Pueblo, Agencia EFE, Radiotelevisión Española (RTVE), las Cámaras de Cuentas autonómicas, los Defensores del Pueblo autonómicos, los Consejos Consultivos autonómicos, las televisiones públicas autonómicas y las Diputaciones Provinciales y Comunidades Autónomas, entre otros. 

Sin embargo, hoy me voy a detener en los chiringuitos denominados RIESGOS LABORALES que deberían también ser disueltos. Los de la Policía Nacional no podrían ser menos que el resto, y no porque se compraran vehículos rotulados donde agentes de más de un metro y ochenta centímetros no pudieran ya no sentarse cómodamente sino caber sin sentarse de lado o con el cuello torcido, con el subsiguiente riesgo de lesión medular. 

Tampoco lo voy a hacer porque los chalecos antibala llegaran tarde y mal, incluso de color blanco, cuando si vestías una camiseta interior de color blanco te sancionaban disciplinariamente.

Tampoco porque durante más de una vez no hubiera munición disponible para que los policías nacionales llevaran a cabo el Plan Nacional de Tiro con 25 cartuchos por trimestre.

Tampoco porque no hubiera gasolina para repostar o porque no hubiera vehículos disponibles porque algunos se los llevaban a su casa por necesidades del servicio decían, como las necesidades de cierto «vicepresidente y sus primas», o porque no hubiera papel higiénico en dependencias policiales durante meses.

Tampoco en la bazofia que injieren los alumnos y la conminación a adquirir la maldita muñeca policial.

Tampoco en la obligación encubierta a inocularse con sustancias de efectos desconocidos que hicieron que muchos policías nacionales hayan padecido y padezcan diversos efectos secundarios mientras que los que no se inocularon jamás cayeron enfermos. 

Me voy a parar en un informe elaborado por el Área de Coordinación de Prevención de Riesgos Laborales de julio de 2026 cuyo asunto es informe sobre medidas preventivas ante el eclipse solar cuyas recomendaciones versan en no mirar directamente al sol durante el eclipse sin utilizar gafas de observación solar homologadas, recordar que el eclipse solar no elimina la radiación ultravioleta, no mantenerse una observación continua del sol, no observar el eclipse con prismáticos, telescopios, cámaras fotográficas, teléfonos móviles u otros dispositivos sin que dispongan de filtros solares específicamente certificados para tal fin, mantener en todo momento la atención prioritaria en el desempeño del servicio, evitando distracciones derivadas del fenómeno astronómico que puedan comprometer la seguridad propia, la de los compañeros o la de los ciudadanos y extremar la precaución durante la conducción de vehículos policiales finalizando el mismo con la advertencia de que si se presentan alteraciones visuales, lo comuniquen inmediatamente al superior jerárquico y acudiendo al servicio médico de urgencias para su valoración. Nótese que lo primero es avisar al superior jerárquico, la vista del agente lo segundo y no al revés.

¿Creen ustedes que el jefe de esa «unidad» debería, junto a sus subordinados, dedicarse a lo que debe dedicarse la Policía Nacional, como por ejemplo, según la Ley de Enjuiciamiento Criminal, a averiguar los delitos públicos que se cometan en su territorio o demarcación, practicar las diligencias necesarias para comprobar los delitos, descubrir y detener a los presuntos delincuentes, recoger todos los efectos, instrumentos o pruebas del delito, custodiar y poner a disposición judicial los detenidos, efectos y pruebas, redactar y remitir el atestado a la autoridad judicial o al ministerio fiscal, auxiliar a jueces, tribunales y fiscales en la investigación de los delitos, ejecutar las órdenes y mandamientos de jueces, tribunales y fiscales, impedir que desaparezcan los vestigios o pruebas del delito, identificar a las personas relacionadas con los hechos investigados, etc.?

Es cierto que la sociedad cada día está más plagada de subnormales, no se ofendan los pobrecitos oligofrénicos, la prueba del nueve es que hace décadas años cuando comprabas un coche, en el manual de instrucciones se mostraba como llevar a cabo el reglaje de las válvulas del motor, mientras que en la actualidad se indica que no debe injerirse el líquido de la batería. Ahora te gelocalizan, el coche frena por sí solo o no inicia la marcha si está la puerta abierta aunque te estén matando, la nueva basura implementada por la dictadura de la Unión de Esclavos, las ilegales ZBE, etc.  

¿No les gustaría saber cuántos policías nacionales han intervenido en la redacción y difusión de ese documento – teniendo en cuenta la actual tasa de criminalidad y la violación constante de nuestras fronteras, y nuestras mujeres – a profesionales de la policía a los que, para más inri, se les refiere mantener en todo momento la atención prioritaria en el desempeño del servicio, evitando distracciones derivadas del fenómeno astronómico que puedan comprometer la seguridad propia, la de los compañeros o la de los ciudadanos o que se debe extremar la precaución durante la conducción de vehículos policiales?

¿No creen ustedes que lo próximo será que no miren por el cañón de su arma reglamentaria en caso de que se produzca alguna interrupción en el disparo?

España es un estado fallido hace mucho tiempo, independientemente de quién se apoltrone en La Moncloa. 

Hoy finalizo con Stephen R. Covey, reconocido mundialmente por su trabajo en liderazgo, efectividad personal y desarrollo humano: 

TRATA A LAS PERSONAS COMO SON Y SEGUIRÁN SIENDO COMO SON; TRÁTALAS COMO PUEDEN Y DEBEN SER, Y LLEGARÁN A SERLO. 

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