InicioOpiniónColaboradoresEl coche del futuro no arranca hasta que le demuestres que eres...

El coche del futuro no arranca hasta que le demuestres que eres sostenible, sobrio y tolerante con el colectivo hijklgtbiq…

Por Alex Díaz

Bruselas presenta el vehículo eléctrico que protege al ciudadano de conducir, desplazarse y llegar puntualmente a su trabajo

La industria europea del automóvil ha presentado esta semana su última innovación en materia de movilidad sostenible: un vehículo eléctrico que no arranca hasta que su propietario completa satisfactoriamente un examen médico, moral, medioambiental y administrativo.

El sistema ha sido bautizado como Alco–Eco–Digital Lock 2035, aunque entre los conductores ya es conocido cariñosamente como «el tubo de la obediencia».

Su funcionamiento es muy sencillo. El ciudadano se introduce en el vehículo, pulsa el botón de arranque y descubre que pulsar botones es una costumbre propia del siglo XX. A continuación, una pantalla le comunica amablemente:

ARRANQUE DENEGADO. SOPLE, SONRÍA Y ACEPTE LAS CONDICIONES.

El conductor deberá entonces soplar y durante treinta segundos en un alcoholímetro conectado al automóvil. No importa que sean las siete de la mañana, que no haya bebido desde la boda de su primo en 1998 o que solamente quiera mover el coche dos metros para dejar salir al vecino.

La seguridad no admite preguntas.

Su coche antiguo arrancaba con una llave, y eso era peligrosísimo

Los expertos recuerdan que los automóviles antiguos presentaban un grave defecto estructural: podían ponerse en marcha simplemente girando una llave.

No solicitaban contraseña.

No examinaban la respiración.

No consultaban la nube.

No descargaban una actualización de seguridad de 14 gigabytes.

Tampoco pedían autorización al fabricante para abrir la guantera.

Aquellos vehículos primitivos permitían que su propietario decidiera cuándo utilizarlos, circunstancia considerada actualmente incompatible con una movilidad moderna, responsable y perfectamente monitorizada.

Un portavoz del recién creado Instituto Europeo para la Prevención del Movimiento Innecesario explicó la diferencia:

—Antes usted compraba un automóvil y pensaba que era suyo. Ahora compra una licencia renovable que le permite solicitar permiso para utilizar temporalmente un dispositivo perteneciente al ecosistema digital del fabricante.

El alcoholímetro no es obligatorio; solamente será imposible arrancar sin él

La Unión Europea ha aclarado que la legislación vigente no obliga a instalar inmediatamente un alcoholímetro en todos los automóviles. Lo único obligatorio en los vehículos nuevos es una interfaz que facilite su posible instalación posterior.

Es una diferencia muy importante.

Sería parecido a construir todas las viviendas con una pequeña puerta preparada para que, en algún momento, pueda entrar un inspector a comprobar lo que hay en la nevera.

La puerta existe por seguridad.

Que alguien decida utilizarla en el futuro será una cuestión completamente distinta.

Desde la industria aseguran que el dispositivo solamente se activará en «determinadas circunstancias». Entre esas circunstancias podrían encontrarse una condena por conducir bajo los efectos del alcohol, una normativa nacional específica o, previsiblemente, cualquier martes en el que el algoritmo se levante preocupado.

El coche analiza su respiración y la aseguradora analiza su alma

La verdadera revolución llegará con los automóviles conectados.

Los vehículos modernos pueden registrar velocidades, frenadas, aceleraciones, trayectos y distintos parámetros técnicos. Esta información puede utilizarse para mantenimiento, seguridad, servicios digitales o modelos de seguro basados en el uso.

La ventaja es evidente: la aseguradora ya no tendrá que conocerte personalmente para desconfiar de ti.

Bastará con que el automóvil comunique que el jueves frenaste bruscamente, que el viernes circulaste de noche y que el sábado visitaste un polígono industrial sin explicar previamente tus intenciones.

La prima se calculará mediante un sistema transparente compuesto por inteligencia artificial, análisis predictivo y una fórmula secreta que siempre termina costándote más.

—El conductor prudente será recompensado —afirmó un representante del sector—. Siempre que conduzca poco, no lo haga de noche, no acelere, no frene, no visite lugares sospechosos y, preferiblemente, no saque el vehículo del garaje.

El automóvil antiguo: culpable de no informar

El gran inconveniente de los coches antiguos es que carecen de la tecnología necesaria para demostrar constantemente la inocencia de su propietario.

Un automóvil de veinte años puede pasar la inspección técnica, estar bien mantenido y funcionar correctamente. Sin embargo, no puede enviar cada cinco segundos un informe sobre la posición del volante, la presión del acelerador o el estado emocional del conductor.

Esto genera una preocupante falta de datos.

Y cuando no existen datos, el sistema se ve obligado a imaginar lo peor.

Por ese motivo, algunos analistas temen que en el futuro los coches desconectados sean clasificados como vehículos de mayor riesgo, no necesariamente porque provoquen más accidentes, sino porque no participan adecuadamente en la ceremonia digital de la confesión permanente.

El coche viejo no delata a su dueño.

Una irresponsabilidad tecnológica difícil de tolerar.

No prohibiremos su coche: solamente haremos que no pueda utilizarlo

Las autoridades han rechazado tajantemente que exista intención alguna de prohibir los automóviles antiguos.

El propietario podrá conservarlos libremente.

Podrá contemplarlos.

Podrá fotografiarlos.

Podrá limpiar su carrocería los domingos.

También podrá explicar a sus nietos que antiguamente las personas viajaban sin aceptar previamente cuarenta y siete páginas de condiciones de servicio.

Lo único que podría complicarse ligeramente sería circular con ellos por ciertas ciudades, estacionarlos, asegurarlos, encontrar combustible, repararlos, superar futuras exigencias técnicas o pagar los impuestos correspondientes.

Pero prohibirlos, lo que se dice prohibirlos, jamás. Es ironía¡¡¡

El protocolo completo para ir a comprar el pan

En el nuevo modelo de movilidad, el procedimiento para realizar un trayecto de quinientos metros será el siguiente:

El conductor se identificará mediante reconocimiento facial.

Aceptará la política de privacidad actualizada.

Soplará en el alcoholímetro y lo chupará con ganas para respetar al colectivo LGTBI

Mirará fijamente una cámara para demostrar que está despierto.

Permitirá que el vehículo lea las señales de tráfico.

Esperará a que el asistente inteligente compruebe que la ruta está autorizada.

Recibirá una advertencia por desplazamiento potencialmente evitable.

Confirmará que no puede realizar el trayecto andando.

Pagará la tasa dinámica de movilidad.

Y finalmente verá aparecer en la pantalla:

VIAJE APROBADO. AUTONOMÍA DISPONIBLE: 4 KILÓMETROS. ACTUALIZACIÓN OBLIGATORIA EN CURSO.

Incidente durante la presentación

La presentación oficial terminó antes de lo previsto cuando el vehículo de demostración se negó a arrancar.

El conductor había superado correctamente la prueba de alcoholemia, pero el sistema detectó que había criticado en redes a la Agenda 2030.

Tras diecisiete intentos, tres reinicios y una llamada al servicio técnico, los organizadores decidieron trasladarse en un Mercedes diésel de 1997 que se encontraba aparcado detrás del edificio.

El vehículo arrancó a la primera.

Las autoridades han anunciado una investigación.

EsDiestro
EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
Artículo relacionados

Entradas recientes