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Sánchez se traga sus tuits con la deuda pública

En agosto de 2014, Pedro Sánchez, entonces en la oposición, publicaba un tuit en el que cargaba duramente contra el Gobierno del PP: “Desde diciembre de 2011 la deuda pública se ha incrementado en 270.000 millones de euros…”. Aquellas palabras, pronunciadas en plena recuperación de la gran crisis financiera europea, hoy se le atragantan con fuerza. Sánchez no solo ignoraba el contexto de una crisis que afectó a toda Europa, sino que ahora, como presidente del Gobierno desde junio de 2018, ha presidido un incremento de la deuda pública mucho más abultado en términos absolutos, con una gestión marcada por el gasto descontrolado, la dependencia de los fondos europeos, la corrupción y una incapacidad crónica para generar superávits estructurales.

Según los últimos datos facilitados el pasado viernes por el Banco de España correspondientes a abril de 2026, la deuda de las Administraciones Públicas se sitúa en 1,736 billones de euros (1.736.000 millones de €), equivalente al 101% del PIB. En términos absolutos, el endeudamiento ha crecido un 4,4% interanual. En otras palabras: desde abril de 2025 hasta abril de 2026, la deuda pública ha subido 73.000 millones de euros. Y esto en una economía que «va como un cohete» según decía el PresiMiente.

La era Sánchez: un endeudamiento sin precedentes

Cuando Pedro Sánchez llegó a la Moncloa en 2018, la deuda pública rondaba los 1.200.000 millones de euros. Hoy supera los 1.736.000 millones, lo que supone un incremento de más de 500.000-724.000 millones de euros según las fuentes y periodos exactos considerados (datos mensuales y trimestrales varían ligeramente por consolidaciones). Esto equivale a un aumento aproximado del 45% en términos nominales. El ritmo es demoledor: bajo su mandato, cada español arrastra hoy alrededor de 35.000 euros de deuda pública per cápita, frente a los cerca de 25.000 euros al inicio de su legislatura.

A pesar de que la ratio deuda/PIB ha moderado ligeramente gracias al crecimiento nominal y los fondos Next Generation de la UE, el volumen absoluto no deja de batir récords históricos. Esto es una patada hacia adelante que está dejando a las generaciones futuras una losa monumental.

Desglose de la deuda actual por subsectores según el Banco de España (Protocolo de Déficit Excesivo):

  • Deuda del Estado: 1.582.000 millones de euros, con un crecimiento interanual del 4,5%.
  • Deuda de las prescindibles Comunidades Autónomas: 351.000 millones de euros, con una subida del 3,6% interanual.
  • Deuda de la Seguridad Social: 136.000 millones de euros, con un fuerte incremento del 7,9% interanual, impulsado por préstamos del Estado para cubrir déficits (especialmente pensiones).
  • Deuda de las Corporaciones Locales: 21.000 millones de euros
  • Otras unidades de la Administración Central: 33.000 millones de euros.
  • Consolidación (deuda interna entre subsectores): 387.000 millones de euros.

El Estado central es el gran motor del endeudamiento, pero la Seguridad Social muestra una deriva preocupante por el desequilibrio estructural de las pensiones y el gasto social sin contrapartida de ingresos suficientes.

El Gobierno de Sánchez ha convertido la deuda en una herramienta de supervivencia política. Gastos suntuarios, subsidios masivos, aumento del aparato administrativo, políticas clientelares y una reforma de pensiones que agrava el problema demográfico han disparado el pasivo público. Ni siquiera estos años de fuerte e insultante recaudación tributaria y llegada de fondos europeos han servido para reducir la deuda en términos absolutos de forma significativa.

Esta “monumental deuda que arrastramos” es la consecuencia de una gestión imprudente y temeraria que prioriza el cortoplacismo electoral sobre la solvencia del país. Los intereses de la deuda ya superan decenas de miles de millones anuales, dinero que se desvía de sanidad, educación o infraestructuras productivas. España sigue entre los países más endeudados de la eurozona por encima del 100% del PIB, con riesgos crecientes ante posibles subidas de tipos o ralentizaciones económicas.

Las palabras de 2014 de Sánchez hoy suenan a hipocresía pura. Mientras criticaba incrementos de 270.000 millones en plena crisis, él ha multiplicado el problema en una etapa de relativa bonanza. La factura la pagarán los españoles durante décadas: más impuestos, menos crecimiento y menor margen para futuras crisis.

(Por Laura González)

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