En las últimas semanas, el llamado “caso cloacas” o “caso Leire Díez” ha puesto en el centro del debate político y mediático español una supuesta operación paralela del PSOE para influir en la justicia, desactivar investigaciones y moldear la narrativa pública. Uno de los elementos más explosivos ha sido la mención, en conversaciones entre Leire Díez (conocida como la “fontanera” del partido) y el abogado Jacobo Teijelo (defensor de figuras como Santos Cerdán), a un grupo de “61 periodistas habituales” a los que se enviaban informaciones selectivas.
Teijelo presumía ante Díez: “Se lo he enviado a mis 61 periodistas habituales. A ver cómo sale. 61 de verdad.” Y mencionaba específicamente a algunos contactos, como el periodista Mateo Balín (frecuente en tertulias de RTVE).
¿Qué se sabe hasta ahora?
Hasta la fecha (junio 2026), no ha trascendido la lista completa de nombres. La información proviene de agendas y conversaciones intervenidas en la investigación de la UCO, en el marco de presuntas tramas de tráfico de influencias, filtraciones y coordinación para contrarrestar casos de corrupción que afectan al entorno de Pedro Sánchez (caso Koldo, investigaciones sobre Begoña Gómez, etc.).
Los críticos del Gobierno hablan de una “cloaca mediática” o “loro Park” sincronizado: periodistas que recibirían argumentarios, filtraciones favorables y, presuntamente en algunos casos, contraprestaciones (acceso a medios públicos, subvenciones, exclusivas o cargos). Esto explicaría la famosa “opinión sincronizada” en determinados medios y tertulias cuando saltan escándalos que afectan al PSOE.
“Se lo he enviado a mis 61 periodistas habituales…” (VER VÍDEO)
¿Quiénes podrían estar entre ellos? Especulaciones y perfiles recurrentes
Aunque no hay confirmación oficial, en redes y medios de la oposición se menciona habitualmente a periodistas y tertulianos con líneas editoriales muy alineadas con el Gobierno y que han firmado manifiestos en defensa de Sánchez o contra la “desinformación” y el “lawfare” (guerra judicial). Algunos nombres que circulan en las conversaciones públicas y posts en X son:
- Mateo Balín (ya mencionado explícitamente en las conversaciones).
- Figuras de RTVE, La Sexta, El País, Público, El Diario.es y tertulias radiofónicas como Silvia Intxaurrondo, Ignacio Escolar, Antonio Maestre, Ernesto Ekaizer, Antón Losada, Àngels Barceló, Jordi Évole, Jesús Maraña, Pedro Vallín, Esther Palomera, Afra Blanco, Angélica Rubio, Javier Aroca o Antonio Papell.
- Columnistas y firmantes de manifiestos pro-Sánchez como Rosa Villacastín o Maruja Torres.
Estos perfiles suelen caracterizarse por:
- Defensa cerrada del Gobierno frente a escándalos.
- Ataques sistemáticos a jueces, fiscales o medios críticos (ABC, El Mundo, OKDiario, EsRadio, etc.).
- Presencia habitual en medios públicos o con financiación/subvenciones indirectas del Estado.
- Participación en campañas de “fact-checking” o contra la “ultraderecha mediática”.
Por supuesto, ser de izquierdas o crítico con la oposición no equivale a formar parte de una cloaca. Muchos periodistas simplemente ejercen su profesión con una línea editorial clara. El escándalo radica en la presunta coordinación sistemática, recepción de filtraciones selectivas y posible contraprestación desde estructuras del partido o cercanas a Moncloa.
Contexto: El caso cloacas
La operación investigada involucraría a Leire Díez, Jacobo Teijelo y otros para obtener información reservada, presionar fiscales/jueces y neutralizar investigaciones. Pedro Sánchez ha negado conocimiento y se ha mostrado “decepcionado”. La oposición exige transparencia total: publicación de la lista, auditorías en RTVE y medios subvencionados, e investigación parlamentaria.
¿Por qué importa?
En una democracia, la prensa debe vigilar al poder, no actuar como su altavoz coordinado. Si se confirma que decenas de periodistas formaban parte de una red de “habituales” al servicio de una presunta trama parapolicial/partidista, sería un golpe grave a la credibilidad del periodismo español y a la separación de poderes.
Los ciudadanos tienen derecho a saber quiénes son los 61. La transparencia no es un capricho: es requisito democrático. Mientras no salga la lista completa, las especulaciones seguirán, y la erosión de la confianza en los medios aumentará.
El tiempo —y los jueces— dirán si se trata de mera “coincidencia ideológica” o de algo mucho más oscuro. España merece saber la verdad.

