martes, marzo 3, 2026
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Julio Iglesias va con todo y demanda también a el diario.es, el director, el subdirector, varias periodistas y la empresa editora

Como muchos de ustedes sabrán, el legendario cantante Julio Iglesias ha decidido pasar a la ofensiva judicial y ha interpuesto una demanda de conciliación previa contra eldiario. es, su director Ignacio Escolar, las periodistas Ana Requena Aguilar, María Ramírez y Elena Cabrera, el subdirector Juan Luis Sánchez (autor del podcast Un Tema Al Día) y la empresa editora Diario de Prensa Digital S.L..  El artista los acusa formalmente de haber elaborado un «montaje periodístico» deliberado y sistemático para desprestigiarlo, basado en acusaciones falsas y en una denuncia archivada por falta de competencia territorial.

La demanda, de 33 páginas según fuentes cercanas al caso, denuncia una auténtica campaña de linchamiento mediático que va mucho más allá del periodismo: publicación sucesiva de contenidos durante días, creación de un espacio web exclusivo titulado «Investigación Julio Iglesias» y una serie de episodios del podcast «La casa de Julio Iglesias», donde se le atribuyen delitos gravísimos —agresiones sexuales, explotación laboral, trata de seres humanos— sin respetar la presunción de inocencia ni la realidad de que la Fiscalía de la Audiencia Nacional archivó la causa.

Lo más grave: el reportaje de el diario.es no se limitó a recoger testimonios, sino que recurrió a actrices profesionales para recrear escenas y darles apariencia de veracidad en los vídeos difundidos, algo que el medio ha intentado justificar como «protección de identidad» de las denunciantes reales, pero que Iglesias califica de puro montaje engañoso.

Las propias denunciantes (dos exempleadas) nunca aparecieron con su rostro ni voz original en los contenidos audiovisuales clave, lo que apuntala la tesis de una operación orquestada para dañar su imagen pública.

Esta maniobra llega apenas una semana después de que Iglesias demandara también a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, por injurias y calumnias tras sus declaraciones públicas donde lo tildó directamente de «abusador sexual» y acusó de mantener a mujeres en «esclavitud». Díaz, fiel a su estilo, se negó a retractarse y apeló al ridículo mantra de que «las mujeres ya no nos callamos».

No es casualidad que el diario.es —medio ampliamente subvencionado por el Gobierno de Pedro Sánchez y donde el propio presidente ha publicado varias columnas— haya sido el epicentro de esta ofensiva. Un diario que vive en buena medida de fondos públicos y que actúa como altavoz preferente del sanchismo ha convertido una denuncia archivada en una maquinaria de desprestigio contra un icono de la cultura española. Y no ha estado solo: figuras mediáticas progresistas se sumaron al coro con comentarios que hoy podrían ser puestos bajo la lupa del equipo legal del cantante. Algunos ejemplos:

Rosa Villacastín defendió en televisión la credibilidad de las acusadoras y cuestionó la «cara B» del artista que ella misma conocía. Julia Otero en su programa de radio de Onda Cero ‘Julia en la Onda’ soltó: «Tener todo el dinero, el poder y el éxito no exime a nadie de ser un miserable». Y Almudena Ariza publicó un tuit que ha circulado ampliamente: «Un vídeo que retrata a Julio Iglesias. Una entrevista de 2004 entre Julio Iglesias y Susana Giménez ha vuelto a circular tras la denuncia de dos ex-empleadas del cantante. En las imágenes, la presentadora se muestra visiblemente incómoda y se ve obligada a marcar límites en varias ocasiones. Hoy, ese vídeo provoca rechazo y pone el foco en conductas de poder y abuso que durante años se normalizaron.» Ese vídeo antiguo —un clip de hace más de 20 años en el que Iglesias besa a la presentadora Susana Giménez pese a sus protestas entre risas en directo— fue rescatado y viralizado precisamente en el contexto de la investigación de el diario.es, contribuyendo al clima de condena pública.

Iglesias, que siempre ha negado categóricamente cualquier abuso y califica las acusaciones de falsas y motivadas, exige ahora comparecencia de los demandados, rectificación pública, eliminación inmediata de todos los contenidos (web, podcast y vídeos) e indemnización por el daño irreparable a su honor y reputación.

El caso expone de forma cruda los límites —o la falta de ellos— en un periodismo que, bajo la bandera de la «investigación», parece más interesado en el linchamiento que en la verdad. Un medio subvencionado por el poder ejecutivo, con vínculos directos al presidente del Gobierno, y apoyado por un ecosistema de periodistas y presentadoras afines, ha convertido una causa judicial archivada en un espectáculo de desprestigio, reciclando incluso episodios televisivos del pasado para reforzar el relato.

La Justicia tendrá la última palabra, pero el daño ya está hecho: ¿dónde queda la presunción de inocencia cuando el montaje se sirve desde tribunas financiadas con dinero público y amplificado por voces mediáticas perfectamente sincronizadas? Por el momento, el diario.es ha confirmado la recepción de la demanda, pero se niega a retractarse y defiende que la información sobre Julio Iglesias «está contrastada y es veraz». El acto de conciliación será clave para ver si este escándalo avanza a querella penal o se resuelve en otro sentido.

(Por Lourdes Martino)

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