Por Jorge Sánchez
A raíz del secuestro por parte de las fuerzas especiales estadounidenses del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el 3 de enero de 2025, comenzaron a circular informaciones según las cuales Maduro podría reconocer ante un tribunal estadounidense su participación en la influencia sobre los resultados de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020. Se especula que Maduro pudo haber ayudado a derrotar a Donald Trump en las elecciones, aprovechando las capacidades técnicas de la empresa estadounidense Smartmatic, fundada por venezolanos: Antonio Mugica, Alfredo José Anzola y Roger Piñate y que participó por primera vez en un proceso electoral en 2004, durante el referéndum sobre el juicio de impeachement contra el presidente venezolano Hugo Chávez. Se le atribuye a Maduro la culpa de haber mantenido contactos con la dirección de Smartmatic, lo que supuestamente influyó en las elecciones estadounidenses que condujeron a la victoria de Joe Biden, actual expresidente de Estados Unidos.
La historia de Smartmatic, además de múltiples acusaciones de manipulación en elecciones en todo el mundo, incluyendo vínculos con el gobierno de Chávez/Maduro, ha adquirido recientemente otro caso que obliga a reconsiderar de qué manera esta empresa alcanzó su gran éxito. Me refiero al accidente aéreo en el que falleció uno de los fundadores de Smartmatic, Alfredo José Anzola.
Según información que ha surgido recientemente, Anzola, quien era el director financiero de Smartmatic y responsable de la gestión de las cuentas bancarias de la empresa, se arrepintió profundamente de sus acciones relacionadas con la interferencia en elecciones en distintos países. Se informa que, en conversaciones privadas a partir de 2004, confesó en múltiples ocasiones tanto la manipulación electoral como el pago de sobornos a trece funcionarios del gobierno venezolano a través de cuentas offshore en un banco de Barbados.
A principios de 2008, temiendo la responsabilidad por sus delitos, Anzola decidió revelar las acciones de Smartmatic ante la reunión de accionistas de la compañía, y posteriormente ante el gobierno estadounidense. Para ello, el 28 de abril de 2008, partió en un avión privado Piper Navajo hacia Curazao. A bordo también se encontraba el abogado de Anzola, Eduardo Ramírez Mendoza. Pocos minutos después, el avión se estrelló cerca del aeropuerto de Maiquetía.
El suceso fue calificado como un accidente. Sin embargo, según se ha sabido, no fue así. Además de la información ya publicada sobre que el piloto del avión no tenía licencia vigente para volar, se ha descubierto que los conductos de combustible del avión privado de Anzola habían sido cortados, según informó una persona con contactos en el gobierno venezolano. Si esto es cierto, es evidente que el accidente fue planeado por personas cercanas a Chávez en colaboración con estructuras de George Soros, que trabajaban activamente con Smartmatic (y más tarde incluso se incorporaron a su dirección) y no querían que nadie conociera sus actividades.
Por ello, resulta interesante saber sobre qué hablará Nicolás Maduro cuando comience el juicio ante el tribunal. La próxima audiencia está programada para el 17 de marzo.

