Por Alfonso de la Vega
La nutrida banda de plañideras en nómina o a sueldo gimotea por la condena a su fiscal. Aunque haya sido suave, casi ridículo lo de los veinte euros diarios para gentes tan encumbradas y de muchos posibles como son los altos cargos socialistas, la condena sin duda escuece. De manera que la jeremiada pone como hoja de perejil a los miembros del Supremo mientras esperan sincronizar sus lamentos con otras acciones una vez que su jefe se recupere del inesperado susto y organice el contraataque. Todo parecía «atado y bien atado» pero ha habido un fallo en la matrix y el órdago al final les salió rana. No controlan todo, el Tribunal no se ha dejado amedrentar y lo ha aceptado comprobando que el naipe no daba juego ganador. Quizás porque arrieritos somos o porque los cómplices del socialismo muestran su verdadera condición y su escasa sustancia cuando no están amparados en la impunidad. Para colmo, el revés se produce además en fecha tan señalada para resaltar aún más la derrota. Todo un simbólico broche de oro para celebrar los cincuenta años de corrupción del Régimen. El ministerio fiscal tiene por misión promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad de los derechos de los ciudadanos…no un arma parcial a favor de cualquier partido político en el poder. Las instituciones supuestamente neutrales al servicio de los intereses particulares de los partidos.
Una nube no hace verano, ¿o sí? ¿Será un mero tropezón, un pasajero contratiempo en la audaz marcha del Gran Timonel para el rescate de la famélica legión y los parias de la tierra, o en cambio, augura el principio del fin de la aventura revolucionaria iconoclasta con sucesivas sentencias condenatorias que acaben con la incipiente dictadura?
Las mesnadas WOKE se muestran inquietas, barruntan el peligro y las más listas lo conceptualizan: si no hay impunidad y la Justicia llega hasta todo un Fiscal General del Estado están en alto riesgo de terminar acabando mal y sin indulto que les salve. Es lo que sucede entre bandas o en los procesos revolucionarios cuando la legalidad antes vigente aún no ha sido abolida del todo. Como explicaba Sun Tzu “habrá caminos que no se deben recorrer; habrá ejércitos a los que no se debe atacar.” La Iglesia española representada por la CEE se comporta como si se hubiese rendido para salvar su nutrido patrimonio pero buena parte de la Judicatura afortunadamente aun resiste.
Se puede pergeñar una gran marcha de paniaguados y paguiteros contra el Supremo, remedo local para andar por casa del heroico cruce maoísta del río amarillo, pero tampoco está claro que fuera un éxito por mucho que lo cuenten así las teles adictas. La devastadora Revolución Cultural WOKE se va debilitando en muchos lugares. Y antes de pegar otro tiro conviene calcular bien el culatazo.
Sin embargo, el Gran Timonel se ve obligado a hacer algo para recuperar su credibilidad erosionada al no haber podido impedir la condena a uno de sus fieles colaboradores, pues de lo contrario pudiera producirse la desbandada. La delación de los miembros de la banda para intentar salvar en lo posible su propio pellejo puede dar con el tinglado en tierra. Hay que asegurarse que tanto sus socios de legislatura como los patrocinadores ocultos de dentro y de fuera mantengan su apoyo.
Promover un indulto exprés del condenado resultaría demasiado atrevido. Una provocadora declaración de guerra al Tribunal Supremo, aún más imprudente cuando hay tantos procesos judiciales abiertos. Pero “el soldado experimentado sólo efectúa un movimiento cuando está seguro de en qué dirección hacerlo”.
El Rey ha jurado guardar y hacer guardar la constitución y las leyes pero parecería que se haya olvidado de su juramento. La cosa estará chunga en la celebración del cincuentenario pero hay que reconocer que espectáculo y entretenimiento no nos faltan. Vetado su padre, hoy le otorga el Toisón de oro a su madre.

