martes, julio 23, 2024
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Y a mí, ¿quién me representa?

“Un pueblo abandonado a sí mismo, es decir a los medrados de la masa, destruye su propia construcción por medio de las luchas partidistas, dé las luchas para alcanzar el poder en los distintos puestos de autoridad, del afán por los honores y dignidades, de las agitaciones y corrientes que se producen. En esas circunstancias, ¿es posible que una masa, que no se deja separar de sus intereses personales, pueda juzgar de una manera tranquila y efectiva, sin prejuicios; sea capaz de guiar los destinos del país? ¿Son capaces ellos de defender el país contra enemigos exteriores? Todo esto es absurdo, pues las ideas del estado entregadas a tantas personalidades, a tantas cabezas salidas de la masa, pierden su unidad y se vuelven mudables y sin fuerza”. He aquí la definición de los partidos políticos que hacen los Protocolos de los Sabios de Sión, en su edición de Gottfried Zur Beeck, del año 1937. Insisto en las fuentes y animo a la lectura de tan interesantísima obra.

Los partidos políticos constituyen el arma arrojadiza que utiliza el sionismo masónico para hacer caer a la sociedad en sus manos y su gran poder, ante la división que implica, la disparidad de ideologías en las que se basan (muchas de ellas creadas a propósito, como los de los llamados izquierdistas o cercanos al comunismo) y su falta de operatividad ante los fuertes intereses corporativos, ligados al sistema que los autoriza, dando la apariencia de que en sociedad se pueden tener distintos puntos de vista y que todos están autorizados. Nada más lejos de la realidad cuando muchos de ellos actúan como Estados dictatoriales en miniatura, en los que domina  el corporativismo y los intereses, creados, en base al CFR. Para los que no sepan a qué me refiero, está institución puede creada por los Rothschild en el año 1921 con la intención de elegir a los cargos políticos y responsables, precisamente de esos partidos, para imponernos, con el tiempo, la ideología del sionismo y de la francmasonería, asociada al satanismo. Este organismo, posteriormente, se consideró una célula esencial del Club Bilderberg, creado en 1954 en Holanda, con a la intención de vigilar las decisiones políticas y dirigir las líneas maestras de las naciones. Todo ello, por supuesto, fuera de la democracia que nos hacen creer que existen cada vez que nos convocan a las urnas, y con un firme propósito dictatorial y de corte fascista. El medio es el engaño y la farsa, para luego dar el hachazo final.

El mero hecho de depositar un voto en un sobre dentro de una urna supone encarcelar nuestra voluntad en una prisión; nuestro deseo deja de ser nuestro y es de ellos, de los que se alimentan de nuestra ingenuidad de aquellos principios de igualdad, legalidad y fraternidad de la revolución francesa que constituyen un grandísimo fraude, como muchas de las declaraciones de los líderes y representantes políticos.  Una vez allí, el sistema gestiona nuestras vidas y toma las decisiones que ya fueron tomadas en una reunión, muchas veces secreta, y es así como se traiciona al ser humano de una forma cruel y sin medida. Opta por la vida y se le puede imponer la muerte, quiere estar sano y se le enferma, desea vivir dignamente y se le empobrece, quiere libertad y se le esclaviza, anhela ser feliz y se le hace vivir en un infierno… Desde ese mismo momento dejaste de ser dueño de tu vida. Es más, aquellos partidos que creen defender el interés general, no lo pueden hacer pues ya aceptaron las reglas de juego del sistema que les permitió recibir nuestro voto, de modo que salirse de la orden implica perder todos los privilegios. No olvidemos que ellos son ahora los nuevos aristócratas que podrían existir en la época de Luis XVI o el Rey Sol. Nada ha cambiado compañeros; tantas revoluciones han servido para que ellos ocupen sus posiciones y no la tenían en su momento. Por eso la guillotina…

Una vez más nos han escrito un bellísimo cuento con villanos muy malvados y héroes muy amorosos y generosos que se encargan de salvarnos a los ciudadanos, a nosotros, grandes sufridores y víctimas del dolor, incomprendidos y pisoteados por una horda de sátrapas, sin capacidad alguna para tomar nuestras decisiones, apoderados por el miedo y esperando a que nuestro amado e impoluto líder nos salve del dolor. Elegimos entonces a quién hará nuestros sueños realidad, nos dirá lo bella que es la vida a partir de ese momento, en el que se declarará oficialmente a nuestro entero servicio, un ser que ni duerme por nosotros, si es necesario.

Esta fantasía irónica, tan simple de argumentos, es lo que llevamos más de 200 años creyendo ante las vicisitudes de la existencia. No podemos salvarnos, nadie puede representar mis necesidades, nadie puede actuar en nuestro nombre salvo ellos, por una suerte de derecho divino que la gente no suele cuestionar, cuando en realidad son seres que, en la mayoría de los casos y por exigencias del guion de las agendas ocultas, no han de ser precisamente ni brillantes, ni genios, sino una horda de torpes, sin capacidad de juicio, con un ego destructor y con menos conciencia que una ameba. Sin embargo, la gente confía en ellos y les piden que los representen. Es como pedir a tu asesino que te cure porque estás enfermo.

Está claro que, a estas alturas de la historia, ya muchas personas se habrán dado cuenta de esta grandísima farsa, mientras otros muchos calificarán a mis opiniones como extremistas e incluso peligrosas. Lo cierto es que, dado que el sistema de representatividad política no sirve y conduce a nuestra esclavitud, muchas veces invisible, se impone el cambio. 

En una verdadera democracia gobierna el pueblo y es éste el que ha decidir su futuro. Los intereses que han de dominar son los nuestros, los beneficios son para todos nosotros y los pasos a seguir los decidimos nosotros. La inteligencia y la sabiduría tienen la fuerza de organizarse y crear una red de personas que se encargue de gestionar los recursos con los que todos contamos (y que nos han robado), de forma que nadie se quede en la cuneta y todos tengan derecho a la vida; una red basada en la solidaridad, en el trabajo en equipo, en el uso de nuestras capacidades para ponerlas al servicio de la humanidad con la intención de dejar nuestro legado para que otros lo disfruten (nada nos vamos a llevar cuando estemos muertos) y en que los mejores y los más preparados tomen las decisiones que nosotros no podemos ejecutar ni programar, a pesar de nuestras mejores intenciones y nuestros más intensos deseos, es la clave. Y, de existir un corporativismo, ha de ser otro de signo humano, inclusivo, tolerante, justo y con una clara visión global de lo que son los derechos humanos por el mero hecho de nacer y de estar en esta sociedad. Son nuestras prioridades las que mandan, la justicia, el respeto, la sinceridad, la entrega, el esfuerzo, tanto individual como colectivo y, sobre todo, el amor, eso que tanto daño les hace y que les produce alergia.

Nada sucede por casualidad; el mero hecho de vivir en una dictadura, como ahora ocurre en España, ya debería de ser motivo más que suficiente para que los ciudadanos se opusieran a los partidos políticos y crearan sus propias asambleas, organismos de gestión de recursos y puesta en práctica del pensamiento democrático: todos servimos a la sociedad mientras no estemos en el bando del egoísmo, la venganza, la corrupción, el engaño o la traición para lograr el objetivo exclusivamente personal y despiadado. Son precisamente estos elementos los que alimentan a nuestros verdugos en el parlamento y los que crean este sistema de representación parlamentaria donde casi todos están de acuerdo que han de seguir las pautas que nos hagan caer en las manos de los indeseables.

Ya estamos despertando, ya no nos creemos el cuento. Queda ponerse en pie, hablar claro y juntarnos para ver cómo nos podemos organizar para echarles abajo su torre de naipes que construyen con nuestros votos. El más mínimo movimiento y tiembla, el empujón de todos y se les cae delante de sus narices rothschilianas.

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3 COMENTARIOS

  1. La gente no despierta hasta que le toquen su propio bolsillo a todos a la vez, y como la rana se esta cociendo a fuego lento no se dan cuenta de lo que esta chusma nos esta haciendo que paragan nuestros hijos si dejan a alguno con vida, YA VAMOS TARDE

  2. Ángel Núñez tan genial como siempre. Hay dos libros clave para poder comprender la profunda causalidad de los acontecimientos clave en la Historia Universal Contemporánea ¡Qué casualidad que ambos gocen de tan mala prensa y tan antigua acusación de ser falsos que ni la mayoría de los historiadores los conocen!. Junto a los aquí mencionados «Protocolos» está la desveladora «Carta de Albert Pike a Giuseppe Mazzini». Otros libros podrían ser las obras de Marx (cuya obra londinense fue financiada por los inefables Rothschild) que si los marxistas los leyeran en directo abominarían de Marx

  3. Esto va a ser de una lucha titanica. Nuestra mayor baza será la Resistencia. Cuanto más resistentes seamos mayor será la saña con la que nos tratarán, pero también mayor será el temor de los sionistas y masones satánicos a perder lo ganado.
    Resistencia, y fe en el amor a nuestros semejantes. Bravo, Angel, por tus palabras, que son aldabonazos a las conciencias.

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