sábado, mayo 18, 2024
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Mi penúltima batalla: un libro sobre la verdad de Eduardo Inda

El locutor de radio y escritor, José Paco Rabasco, acaba de publicar un libro en el que se narran las surrealistas aventuras de un presunto periodista de este país llamado Eduardo Inda: Mi penúltima batalla. Un personaje que muchos desprecian y unos pocos temen, por su capacidad mediática, siguiendo sus medios una gran parte de la población que sin embargo no conocen bien la naturaleza un poco oscura de este señor. Y es que parece ser que en este país, como pasa en otros tantos, no es compatible eso de ser una persona demasiado honesta vio con el ejercicio cotidiano de la información y, sobre todo, con la posibilidad de forrarse a costa de todo esto.

La verdad es que Eduardo Inda no cuenta con muchísimos fieles que le defiendan a capa y espada

José Paco Rabasco es todo lo contrario a lo que representa Eduardo Inda. Tal vez por eso muestra esta especie de obsesión con personajes como Revilla o el propio Inda, a los que ha conocido muy bien y sobre los que ha publicado sendos trabajos de investigación. En el caso de Revilla, como comentaba recientemente, el autor se enfrentó a una campaña de censura y marginación que a mí me llamó muchísimo la atención. Nunca vi nada parecido. Pero con el paso de los años me he dado cuenta de que es algo habitual y si te metes con la persona equivocada las puertas de muchos sitios se te van a cerrar, siquiera para presentar tu trabajo. Como si fuera un pecado contar algunas verdades sobre algunos individuos.

La verdad es que Eduardo Inda no cuenta con muchísimos fieles que le defiendan a capa y espada como otros periodistas y directores de medios que sí tienen más carisma, aunque compartan con este personaje ciertas formas de actuar y hasta lealtades políticas. Pero es que no estamos precisamente ante un ídolo de masas ni mucho menos, sino ante el típico personaje siniestro que se mueve en la trastienda del poder y al que le gusta salir, eso sí, de vez en cuando, para comentar tal o cual asunto turbio y regodearse en lo mucho que sabe y lo que no cuenta.

Pocos periodistas de este país van a conocer tanto a Eduardo Inda como José Paco Rabasco

La verdad es que pocos periodistas de este país van a conocer tanto a Eduardo Inda como José Paco Rabasco. Por la sencilla razón de que conoció sus primeros pasos en Mallorca al lado del mentor Pedro J, que fue quien introdujo a este personaje en el submundo del periodismo político. Un ambiente en el que gana más dinero quien sabe administrar la información que quien la cuenta.

Por la parte que me toca, la verdad es que no pude sentir más estupefacción y asco cuando el tal Eduardo Inda se paseó por el estudio de radio de otro espécimen parecido a él mismo como es Jiménez Losantos. Con un aire triunfal y descojonándose de la risa compartió con este otro personaje un momento surrealista de la historia de los medios de comunicación en España y fue el escándalo de Cifuentes con el tema del robo de las cremas. La verdad es que fue todo repulsivo y eso que lo dice uno que siente verdadero asco por lo que representa Cifuentes y su manía persecutoria con todo lo que fueran los colegios cristianos, a los que intentó imponer su p*** ley LGTB. Porque eso son los ídolos de los peperos. Gente inmoral que además son enfermos, como esta mujer, y se prestan a los más terribles chantajes de Estado en los que se ven involucrados luego periodistas como el tal Eduardo Inda.

Los propios peperos organizaron el harakiri político que supuso para el PP la versión islamista falsa del 11M

Toda una operación de chantaje de estado público y notorio, pero el pepero medio es incapaz de darse cuenta de cómo funcionan las cosas. De cómo se ríen de ellos, para empezar, sus propios líderes peperos y sus medios pelotas, completamente subordinados a sus intereses de cada momento. No olvidemos que son los mismos políticos y los mismos medios peperos, con sus respectivas cloacas en las fuerzas de seguridad, quienes organizaron el harakiri político que supuso para el PP la versión islamista falsa del 11M. Pero todas esas pruebas falsas y esos detenidos falsos salieron del gobierno del PP de antes de las elecciones de dos mil cuatro y también del que hubo luego en funciones, durante un mes más, en el cual se dejó encarrilada perfectamente la tesis islamista con confidentes moritos de Lavapiés que luego defendería a capa y espada el PSOE porque le venía bien.

Y en esa operación participaron muchos periodistas derechoides, estando la COPE en vanguardia de todo. No olvidemos que fue la COPE la que empezó a hablar de terroristas suicidas mucho antes que la SER, encauzando por ellos mismos una versión islamista falsa que luego se quedó ahí para siempre. Pero es que esas instrucciones les venían a estos señores por parte de las cloacas peperas, de la mismísima Moncloa, ya que nadie toma una decisión de este tipo sin consultar a los jefes y estamos hablando siempre de falsos periodistas que en realidad son voceros de lo que el poder quiere y lo que el poder manda. Y hace tiempo que lo que quiere el poder es un gobierno super progre en nuestro país, cosa que hemos tenido desde ese golpe de Estado que acabo de mencionar. Pues a ver a quién no le han parecido más PSOE y más Zapatero los tristes años de Rajoy. Pero son cosas que los peperos no piensan, que no saben ni quieren saber, pues están muy bien instalados en su burbuja autista en la cual sólo el PSOE perjudica a España.

Prácticamente todos los estados organizan ataques de falsa bandera para acusar a los enemigos que les interesa e imponer las tiranías más brutales.

En el caso de Cifuentes y Rajoy, el gallego repitió la misma operación que con el 11M

En el caso de Cifuentes y Rajoy, el gallego repitió la misma operación que con el 11M, rendir la ciudadela pepera y someterse al PSOE en todo, aunque con la diferencia de que ni siquiera pataleó como Aznar hace 20 años. Se dejó subordinar a los que le estaban chantajeando en la sombra y la dimisión de Cifuentes fue un adelanto de esa extraña moción de censura en la que Rajoy nos dejó de presidente al actual mamón. A ver si espabilamos y nos damos cuenta de que no está en la calle Ferraz todo el problema, sino también y sobre todo en la sede del PP y en el Palacio del preparao de la Zarzuela. Allí también podéis ir a hacer vuestro show y a demostrar vuestro berrinche, no vaya a ser que os creáis vosotros mismos que el PSOE no recibe ayuditas de éstos que acabo de mencionar.

Pero vamos a hacer una pequeña y resumida cronología de algunos de los éxitos de los famosos periodistas derechoides para perjudicar electoralmente a su propio partido gaviotero.

  • El 11 de marzo de 2004, a eso de las dos del mediodía, cuando todavía se estaban contando los muertos de la masacre de los trenes, un joven Alfonso Merlos comentaba en la COPE si no serían los musulmanes radicales los que habrían hecho todo. y hasta se puso a contar cosas de chechenos y estupideces de este tipo sin tener ninguna prueba de ello ni nada.
  • Doce horas después del atentado, en la misma COPE, Juan Baño comenta por su parte que habría aparecido un suicida entre las víctimas de los trenes. No menos de dos horas antes de que en la SER empiecen a hablar de todo esto.
  • Y unas cuantas perlas más que rematarían en la hecatombe electoral de ese domingo siguiente en que se finiquitó el último gobierno no progre español.

Eduardo Inda se enorgullece de haber sacado la asquerosa cinta en la que se ridiculiza a la cleptómana Cifuentes

  • En los principios de 2018, bastantes años después, Eduardo Inda se enorgullece de haber sacado la asquerosa cinta en la que se ridiculiza a la cleptómana Cifuentes. Todo ello como parte de una operación de acoso y derribo a ellos mismos para tener que dimitir o, mejor dicho, cederles el sillón a sus compañeros del PSOE. No mucho después, Rajoy le cedería la silla caliente al mamarracho actual que tenemos en la Moncloa y ahí seguimos.

No me extenderé aquí hablando de lo peor de todo este caso, por supuesto, siempre hablando de los imbéciles del PP que se creen que ese partido nos puede sacar de algún lío. Pero es que el pucherazo electoral constante y sonante que hemos vivido, desde 2019 por lo menos, es un fenómeno que hasta un mediocre sociólogo como Abascal debería investigar. El cómo es posible que tengamos gobiernos de izquierdas cuando ya casi nadie es de izquierdas en la calle y en ningún lado y, sobre todo, el cómo es posible que los peperos se puedan creer que esto es posible.

  • Tampoco olvidemos que cuando dejó la silla caliente el inútil integral de Pablo Casado, acción también montada por las propias entrañas del PP, medios dan pelotas e inútiles como el de el copero Carlos Herrera se dedicaron a dar durante toda la mañana cómo llevaba la corbata o la dejaba de llevar semejante payaso. Porque el pepero medio es la persona más paciente del mundo a la hora de tragarse cualquier tipo de tonterías mientras su país se cae a pedazos cada día.

¿Cómo es posible que tengamos gobiernos de izquierdas cuando ya casi nadie es de izquierdas en la calle?

Medios de comunicación peperos que han ponderado, durante estos largos meses de fracaso de Feijoo, la buena voluntad del gallego de tirarse en brazos del PSOE y ser sodomizado por Sánchez cuando haga falta. Que eso es el talante de esta gentuza. Vendernos lloros y cursilerías y gilipolleces mientras el PSOE se dedica a violar España con sus colegas.

La verdad es que con este panorama de retraso mental colectivo en nuestro país puedo augurar que Sánchez es capaz de quedarse otros treinta años sin ningún problema. Nadie se lo va a impedir y mucho menos los idiotas peperos que siguen escuchando estos medios asquerosos en los que venden hasta su abuela si sus subvencionadores del PP con dinero público se lo ordenan. No les importa ni vendernos una burra islamista que va a rematar en la derrota más histórica del PP en las urnas. O tapar los pucherazos que se van sucediendo y que siempre perjudican a sus PP azul y verde. A esta gente sólo le importa la pasta y obedecen ciegamente a quienes les riegan con generoso dinero de todos los españoles, pues para eso pagamos impuestos y permitimos que el cortijo siga evolucionando. Involucionando, en realidad. Pero los peperos siguen a lo suyo.

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