jueves, febrero 29, 2024
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De Checas, oclocracia y tiranicidio

Por Alfonso de la Vega

Cualquiera diría que hace poco más de una semana un rebaño de vendepatrias enfervorizados aplaudía a rabiar a la tierna heredera al ingresar en el nutrido club de los perjuros. Ni que su obtuso e imprevisor papá estuviera  ahora ilocalizable sin dar la cara después de nombrar candidato a su valido traidor. Pero los rigores otoñales parecen que se pueden llevar por delante la tramoya de la farsa.

Uno de los paradójicos instrumentos del NOM es la oclocracia o gobierno de la muchedumbre, de las turbas. Si vale la conceptual contradicción entre gobierno y turbas. Viene a ser una fórmula producto de la degradación de la democracia. Sabemos que también los otros sistemas políticos aristotélicos pueden degenerar. Así la monarquía puede degenerar en tiranía o la aristocracia en oligarquía, cuando se olvida el bien común como acción inspiradora del gobierno. Según Polibio, Oclocracia es el fruto de la degradación demagógica cuando se llena de ilegalidades y violencias al servicio último de la plutocracia escondida.

En perspectiva mundial, se trataría de una etapa promovida por los globalitarios para destruir las sociedades como paso previo a instaurar su tiranía. En cada país se instrumenta a su modo. En España se manifestó durante la dominación roja. Ahora, tras la ruptura del pacto de la Transición entre Borbones y socialistas se está ensayando una curiosa y al parecer provisional e inestable monarquía oclocrática u oclocracia coronada. Una vacatio legis singular en las que las leyes no se aplican si no le convienen al Poder, ni tampoco se respetan los derechos humanos ni constitucionales. Y si ahora toca amnistía, pues amnistía y a callar. Y si tribunales populares y checas, pues eso. Las famosas checas asesinas de los socialistas son una forma de oclocracia: cualquier criminal con o sin carnet del Partido detenía, torturaba y asesinaba quien le parecía bajo su propia visión del «lawfare». Claro que mejor revestir la tiranía ahora con bonitos nombres sacados de la lengua de los piratas tales como “lawfare”. Se usa tal palabrota y queda como mucho más progre, resilente y empoderado. No hay color.

Quizás lo más curioso en esta oclocracia posmoderna sea la subversión programada como mohatra promovida por los mismos subvertidos. Una subversión paradójicamente enmucetada y subvencionada por el Poder. Un Poder oculto de carácter plutocrático que mueve los hilos y un Poder manifestado institucionalmente con sus agentes ocupando puestos claves de la politeia para hacer justo lo contrario de lo que se supone que sus instituciones representan. De aquí las prisas por terminar de sustituir las piezas de la Judicatura por otras corrompidas adictas al nuevo rompecabezas. Así pues, ya no es de extrañar que sea el gobierno de Su Majestad una de las principales fuentes de subversión contra la constitución. Es un primoroso rizar el rizo del atentado de falsa bandera. Sí, no olvidemos que la oclocracia es una forma falaz de tiranía en la que el tirano se esconde tras las por él excitadas bajas pasiones del populacho. El fenómeno tampoco es nuevo como hemos visto con las checas.

Actualidad del tiranicidio

Curiosamente en este posmoderno siglo XXI parece volver a ponerse de actualidad la antigua polémica sobre la legitimidad del tiranicidio entre los tratadistas cristianos tanto católicos como reformistas del siglo XVI y XVII en el marco de sus guerras espirituales y político-económicas. Una cuestión, la del tiranicidio, que ya procede al menos desde la Antigüedad clásica y también fuera muy común entre los teólogos de la Edad Media.

¡Será por tiranos!

En España es conocida la figura del jesuita Juan de Mariana que publicó en Toledo un polémico libro llamado De Rege et Regis Institutione el no tan lejano año 1599. Sobre todo después de la segunda edición de Maguncia en 1605 que tendría mayor difusión que la primera, hay que decir que la Compañía trató de desligarse de las teorías que consideraba demasiado subversivas o poco convenientes para sus propias políticas de control del poder. En 1608 se dispuso la creación de las reducciones jesuíticas de Paraguay. En 1610 se prohibió a los jesuitas defender públicamente a su compañero y a sus teorías.

La cuestión que se planteaba es si era lícito o no matar al tirano. Mariana tenía muy claro el caso del tirano por usurpación. Ahí poca polémica habría. Más difícil sería el caso del tirano de ejercicio: “Creemos que ha de sufrírsele mientras no desprecie las leyes del deber y del honor a las que está sujeto por razones de su oficio”. Pero cabría la resistencia contra “los que menosprecian las leyes y la religión del reino y desafían con su arrogancia y su impiedad al propio cielo”. Una resistencia que admitiría diferentes instrumentos o gradaciones, según los casos. Primero se trataría de destronar al tirano, pero si no fuese posible, en determinadas circunstancias se podría matar al príncipe como enemigo público con la autoridad del derecho de defensa. Estas circunstancias serían tales como “trastornar la religión patria y llamar al reino a nuestros enemigos.”

Y es que “si el rey atropella la república, entrega al robo las fortunas públicas y las privadas y vulnera y desprecia las leyes públicas y la sacrosanta religión; si su soberbia, su arrogancia y su impiedad llegasen hasta  insultar a la divinidad misma, entonces no se le debe disimular de ningún modo.

Desde luego el Padre Mariana no fue el único autor en tratar la resistencia al tirano ni el tiranicidio en nuestra literatura doctrinal. Así, por ejemplo, Pedro de Osma o Francisco de Roa. Incluso los más célebres, Domingo de Soto o el propio Francisco de Vitoria.

De especial interés y actualidad parece la visión del vallisoletano Fernando Vázquez de Menchaca expresada en su Controversiarum illustrium de 1563, poco antes de su muerte en Sevilla. El considerado fundador del Derecho Natural laico critica a Domingo de Soto por haber escrito que “si el príncipe procede tiránicamente no les queda a los ciudadanos ningún otro recurso que el pedir a Dios que le enmiende, en el caso de no existir ningún superior a quien poder recurrir.”

Y le enmienda, no sin cierta ingenuidad: “Pero se equivoca porque, atendiendo al derecho natural, es incumbencia de todos los restantes príncipes del mundo acudir en apoyo y auxilio de aquel pueblo, víctima de la tiranía.”

Una cuestión de evidente actualidad en la situación mundial como vemos, aunque muy manipulable y complicada de discernir. Y de aplicar en la práctica cuando muchos de los auténticos tiranos permanecen ocultos mientras muestran a sus títeres políticos o empresariales perpetrando los crímenes y felonías en modo vicario.

No obstante, cuando tal ayuda para deponer al tirano no llegase, Vázquez de Menchaca consideraba que “si el príncipe abusase intolerablemente del supremo poder, pueden los ciudadanos darle muerte, según el sentir de santo Tomás.”

Y es que para el laico católico Vázquez de Menchaca los individuos por el mero hecho de ser hombres poseen derechos naturales inmutables que deben asegurarles su aspiración a ser felices.

Desde luego que no será muy del agrado de Bergoglio, ese tenebroso político «compañero» del Padre Mariana, pero astutamente reconvertido por el marxismo tiránico ateo y globalista en saboteador de la Iglesia Católica tradicional desde el mismo trono de San Pedro. Pese a las teorías de nuestro ilustre compatriota no sería la primera traición histórica notable de los jesuitas. Ahí queda en la memoria histórica la traición a España y al propio Vaticano con ocasión de las famosas reducciones de Paraguay donde la Compañía terminaría montando una teocracia dominada por ellos mediante títeres. El lunes pasado en el momento más inoportuno Bergoglio recibía en su palacio vaticano muy risueño y con gran regocijo de ambos a uno de los traidores capos del golpismo catalán.

Tampoco satisfará a las zurdas totalitarias y liberticidas españolas que, apoyadas por la pseudo derecha sumisa, falsaria y mohatrera, abusan del poder de modo tan brutal, intolerable y escandaloso. No recordarán esto por la cuenta que les tiene en su no menos falsaria y mohatrera memoria democrática. Como tampoco que hubo un tiempo ya muy lejano en el que, como indicaba Sánchez Albornoz, Castillla era un islote de hombres libres en la Europa feudal.  Y otro más próximo el que Madrid heroicamente se sublevó contra el globalista Napoleón, sin enterarse de la infame traición de los Borbones, sus cómplices y colaboracionistas. Aquí en este reino vamos para atrás como los cangrejos.

De modo que cuando los nuevos tiranos agentes del NOM, sea cual sea su calaña o disfraz, persiguen al Cristianismo y su Civilización o tratan de calumniar o destruir la extraordinaria Cultura tradicional española parece que saben muy bien lo que hacen. Lástima que la infiltrada Iglesia Católica de Bergoglio y compinches en su nefasta política anti tradicional empiece a ser más parte del problema espiritual de la Humanidad que de una posible solución. Se ningunean o persiguen a las elites verdaderas para satisfacer al populacho. A lo peor cualquier día aciago el nefasto demagogo argentino excomulgará a Mariana, Vázquez de Menchaca, Osma, Vitoria o Roa, a no ser que prefiera encerrarlos en los más recónditos sótanos vaticanos a mayor damnatio memoriae.

En un momento como el presente en el que los poderes satanizados tratan de esclavizarnos una aseveración de carácter espiritual como la de Vázquez de Menchaca resulta verdaderamente revolucionaria. O paradójicamente conservadora. Porque la conservación es buena cuando lo que se trata de conservar es el honor, la dignidad, la libertad, la justicia, la bondad, la hacienda, la salud o la naturaleza amenazadas por los tiranos de turno.

Conservar es revolucionario.

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2 COMENTARIOS

    • Creo que debería ser obligatorio recitar la CE como los versos del Corán en el Congreso y en todas las instituciones estatales a ver si a la gente le entra en la jodida mollera lo que se puede y no se puede hacer.
      Hoy en el programa del Gato otra vez la publicidad del veneno PROTEGE TU SALUD cuando debería decir DESTRUYE TU SALUD INTOXICATE CON ESE VENENO LLAMADO VACUNA. Y para más inri le dice uno a otro de los colaboradores El rey se debería negar a firmar leyes que van en contra de la CE y le salta un diputado de VOX es que el Rey no es el TC. Apaga y vamonos. El Rey esta por encima del TC y puede negarse a firmar lo que le de la gana como cualquiera, hasta ahí podríamos llegar que no tuviera libertad de hacerlo es que puede hacerlo y es más puede destituir a cualquier miembro del TC y del Gobierno si le da la gana para hacer cumplr la CE como responsable que es de hacerla cumplir y como responsable de la Justicia que es que se imparte en su nombre. Yo creo sinceramente que el nivel de conocimientos de Derecho roza la deficiencia mental en general pero es especialmente grave en aquellos que se supone deberían saber todo esto. Por eso me indigna cada vez que habla cualquier letrado, sinceramente yo les obligaba a comerse literalmente la CE hoja a hoja a var si así ya se enteran de una buena vez y espabilan que parecen retrasados. Recordemos que encima no se les audita ni se les certifica con un cerificado de calidad para ver el nivel de eficacia y de conocimientos juridicos. Sinceramente yo no se que coño esta pasando si la gente se ha vuelto gilipollas de repente y más en los catedraticos y supuestamente estudiosos o nos toman por imbeciles lo que ya empieza a resultar ofensivo y cabreante.

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