jueves, febrero 29, 2024
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Cuando no se es una persona madura y equilibrada, se hace lo que hoy ha hecho Irene Montero

Cualquier persona que tenga ya 35 añazos, nos referimos a una persona normal, ya es una persona madura y equilibrada debido, no ya solo a la edad, también a que ha tenido que ir luchando en la vida para labrarse un futuro personal y profesional. Pero cuando se llega a esa edad habiendo conseguido las cosas debido a ser la «mujer de» y a que esa circunstancia te haya facilitado esos logros sin esfuerzo, por mucho que se quiera decir lo contrario, nos encontramos con personajes como Irene Montero.

Pero lo curioso es que eso es algo que ve todo el mundo, menos la propia Montero. Sin entrar en disquisiciones políticas, en absurdos discursos o en ideales incrustados por el agendismo que la ha colocado donde está, lo de Montero ha sido, es y no sabemos si será, de auténtica traca.

Lo que ha demostrado ser hoy Montero es un auténtico juguete roto, una persona inmadura y muy poco equilibrada, incapaz de ocultar su berrinche a la hora de dejar su cargo de ministro: «Pedro Sánchez nos echa de este gobierno…»

Cuando las cosas no cuesta nada conseguirlas no se valoran, pero además de no valorarlas, acabas creyéndote con un derecho absoluto a tenerlas, como si fueran de tu propiedad. Eso es lo que le ha pasado hoy a Montero. En su cabeza quería quitarse de encima una realidad que conocemos todos: estaba ahí porque había sido enchufada.

Y ese desconocimiento lo demuestra por su forma de irse. En varios momentos del acto en el que dejaba su cargo se observa que podía haber acabado llorando. Y esos lloros no habrían sido por emoción, no se equivoquen, habrían sido por rabia contenida por haber sido echada de «su juguete», de algo que ella ha considerado siempre como de su propiedad.

Ahora, en la izquierda, entre estos engendros conocidos como Podemos y Sumar, llega la hora habitual en ellos: la de los piolets a la cabeza. Pero da la sensación que, con esta gente, sucederá lo mismo que con el PCE, con Izquierda Unida y con otros experimentos: desaparecerán, cambiarán de nombre, cambiarán de caras, para ser recambiados por personajes infumables como los anteriores.

Hoy, el personaje infumable se llama Yolanda Díaz. Mañana, veremos…

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Es Diestro. Opinión en Libertad
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2 COMENTARIOS

  1. Entre todos los ministerios de basura reciclada, escoria fracasada, el Antonio no pudo rascar uno para esta niñata corrosiva, siempre fiel a la distopia globalista ??? no me lo puedo creer.

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