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La primavera árabe en el otoño europeo

Por Alex Díaz

La nueva canción de SOROS FILMS

Una superproducción política protagonizada por Pedro Sánchez, Ursula von der Leyen, Emmanuel Macron y Giorgia Meloni. Con Alex Soros & Co. en el papel de los titiriteros.

Género: comedia negra, suspense político y terror burocrático. No recomendada para contribuyentes con problemas cardíacos.

¡Señoras y señores, vuelve el espectáculo!

Después del éxito de taquilla de La Primavera Árabe, llega a nuestros telediarios su esperadísima secuela: El Otoño Europeo, una superproducción donde los ciudadanos ponen el dinero, los comercios ponen los escaparates y los gobiernos ponen las soluciones. Eso sí, las soluciones suelen salir más caras que los problemas.

El argumento es tan sencillo que hasta un eurodiputado podría entenderlo, aunque necesitaría tres asesores, cinco comisiones y una subvención para explicarlo.

PRIMER ACTO: LA ACCIÓN.

Europa amanece entre protestas, barricadas, contenedores ardiendo y jóvenes encapuchados algo morenos. París, Barcelona y otras ciudades se convierten en los decorados perfectos de esta película.

En nuestro guion, detrás del telón aparece Alex Soros y las tortuguitas, caracterizado como el gran productor de Hollywood, con un puro, una chequera y una colección de marionetas que haría palidecer a Gepetto.

—¡Acción! —grita el director—. ¡Que empiece el espectáculo democrático!

Y mientras los comerciantes contemplan los destrozos de sus negocios, la banda sonora repite: «Todo por vuestra seguridad».

SEGUNDO ACTO: LA REACCIÓN.

Entra en escena Emmanuel Macron, con expresión solemne, anunciando que la República está en peligro.

PEDRO SÁNCHEZ: EL GRAN ILUSIONISTA DE LAS EMERGENCIAS

Entra en escena Pedro Sánchez, el único protagonista de nuestra película capaz de convertir un contenedor ardiendo en una emergencia nacional, una emergencia nacional en una rueda de prensa y una rueda de prensa en diecisiete nuevos organismos públicos.

Aparece escoltado por 40 asesores, 25 fotógrafos, 18 banderas y un especialista en colocarle el flequillo en situaciones de máxima gravedad institucional.

Con expresión de estadista salvando a la humanidad, anuncia la creación de una Comisión Interministerial para la Prevención de Disturbios y la Resiliencia Democrática, supervisada por un Alto Comisionado, tres observatorios, siete subcomisiones y 200 asesores expertos en cobrar dietas.

Y, naturalmente, un nuevo impuesto extraordinario para financiar la seguridad, otro para reparar los destrozos y un tercero para estudiar por qué los españoles están hasta los cojones de pagar impuestos.

—¡Compatriotas! ¡No permitiremos que cuatro violentos destruyan nuestra democracia! ¡De destruir vuestra economía ya nos ocupamos nosotros!

—¡Ciudadanos! ¡No caigáis en los bulos de la ultra derecha, que culpan a los niños que entran por la frontera de Marruecos de los disturbios!

Mientras tanto, el presidente llama a Bruselas:

—¡Ursula, prepara otro reglamento! ¡Que todavía queda algún español que sale de casa sin pedir permiso!

Giorgia Meloni interpreta el papel de la dirigente indignada que exige orden, mientras descubre que en Bruselas ya están redactando un reglamento de 4.000 páginas sobre cómo debe apagarse un contenedor ecológicamente sostenible.

Y entonces aparece nuestra protagonista estelar:

¡URSULA VON DER LEYEN!

Baja solemnemente las escaleras del Parlamento Europeo, la meretriz oficial de los alubios y de George Soros, acompañada por una orquesta que interpreta el himno de Europa mientras una máquina de imprimir reglamentos echa humo.

—¡Europeos, hemos escuchado vuestro miedo! ¡Y hemos decidido protegeros de vosotros mismos!

TERCER ACTO: LA SOLUCIÓN.

Aquí llega el momento culminante de nuestra película.

Para evitar nuevos disturbios, nuestros protagonistas anuncian un ambicioso paquete de medidas:

  • Más cámaras, más identificación digital y más vigilancia.
  • Nuevas restricciones a las manifestaciones.
  • Más organismos, comisiones y observatorios de seguridad.
  • Nuevas subvenciones para estudiar por qué la población está descontenta.
  • Prohibición del dinero en efectivo
  • Prohibición de los vehículos privados
  • Y, naturalmente, nuevos impuestos para financiar todas estas maravillosas soluciones.

Porque en el universo cinematográfico de Soros Films existe una regla de oro:

«Primero fabricamos el problema, después administramos el miedo y finalmente os vendemos la solución. Una solución que os dejará con menos libertad y menos dinero y bien jodidos».

EL GRAN FINAL

En la última escena, un trabajador español contempla su nómina después de pagar impuestos, alquiler, electricidad, carburante y la nueva tasa europea de protección contra el descontento.

Se acerca un periodista y le pregunta:

—¿Se siente usted más seguro con todas estas medidas?

El trabajador mira a la cámara y responde:

—Segurísimo. Antes tenía miedo de los delincuentes. Ahora tengo miedo de los delincuentes de Hacienda y de los que dicen protegerme.

Desde su despacho, Alex Soros sonríe mientras las marionetas políticas saludan al público.

Y en la pantalla aparece el mensaje final:

SOROS FILMS PRESENTA:

«La democracia es maravillosa: tú pagas la entrada, nosotros elegimos la película y, si protestas por el bodrio en que te meten forzosamente, te cobran también la salida».

Manda carallo, Manoliño. Antes teníamos miedo de que ardiera el circo. Ahora resulta que pagamos la entrada, los bomberos, los pirómanos y hasta las cerillas.

PRÓXIMAMENTE EN TODOS LOS PARLAMENTOS EUROPEOS.

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