InicioOpiniónEditoresEl extraño intento de atentado en un avión implicando a pasajeros israelíes...

El extraño intento de atentado en un avión implicando a pasajeros israelíes y la «coincidente» cercanía de unas elecciones cruciales para Netanyahu

El 30 de septiembre de 2026, el Flydubai FZ1073, un Boeing 737 MAX 8, despegó de Dubái con destino a Tel Aviv y unas 174 personas a bordo. Sobre Arabia Saudí el avión emitió el código 7700, de emergencia, y minutos después el 7500, de interferencia ilícita. Cayó entre 14.000 y 18.000 pies en menos de dos minutos, según Flightradar24, y siguió subiendo y bajando durante varios minutos. Israel hizo despegar cazas. El aparato aterrizó en Tabuk.

La aerolínea confirmó una pelea en cabina y dijo que una tripulación de servicio que viajaba a bordo aseguró el avión y lo aterrizó. Pidió no especular: el motivo, dijo, sigue bajo investigación. La autoridad de aviación de Emiratos lo calificó de incidente de seguridad. Ambos pilotos fueron hospitalizados.

El Gobierno israelí fue más lejos. Benjamin Netanyahu dijo que un piloto apuñaló al otro e “intentó, al parecer, estrellar el avión con todos dentro”. Identificó al capitán herido como el indio Smit Machchhar, que pese a las heridas abrió la puerta de cabina. Un pasajero, Yaniv Hayun, fontanero, contó a la BBC y a la CNN que entró, vio al atacante intentando destrozar los instrumentos, lo redujo con una llave y ayudó a nivelar el aparato. Otros pasajeros y la tripulación lo ataron. Netanyahu habló de “otro 11-S” y de un odio evidente a los israelíes, y dijo que es “demasiado pronto” para saber si Irán está detrás. El ministro de Defensa, Israel Katz, lo llamó intento de atentado yihadista sin aportar detalles. Una valoración inicial saudí, recogida en la reconstrucción pública del vuelo, concluyó que el primer oficial pretendía estrellar el avión, sin poder fijar el motivo ni si actuó solo. El sospechoso, descrito como ciudadano omaní con menos de un año en la compañía, quedó detenido en Arabia Saudí. Mohamed bin Zayed aceptó que Israel participe en la investigación.

Eso es el relato. Debajo hay hechos duros y una capa de interpretación que todavía no los alcanza.

Lo que no depende del relato israelí

El desvío, el picado y los códigos de emergencia están en el rastreo público, no en un vídeo de campaña. La embajada india confirmó la identidad y el estado del capitán. Hay vídeos de pasajeros ensangrentados hablando de un hombre con un cuchillo. Arabia Saudí, que no es un socio político de Netanyahu, tiene al sospechoso. Flydubai no ha confirmado el apuñalamiento ni el terrorismo: ha confirmado la reyerta y ha dejado el motivo en blanco.

Hasta ahí, negar que algo violento ocurrió en cabina exige descartar datos de vuelo, heridos y testimonios coincidentes en Reuters, BBC, CNN y Financial Times. Otra cosa es qué fue, quién lo ordenó y para qué se está contando.

Las preguntas que el relato no cierra

El tuit de @Cyandeceres y el de @poordart, que cita a @Irves_Watch, no prueban un montaje. Señalan coincidencias y fisuras. Varias se sostienen como preguntas; alguna ya está respondida y no debería reutilizarse.

El calendario. El 29 de septiembre, un día antes, Netanyahu dijo desde la base de Tel Nof que había “indicios” de un ataque enemigo antes de las elecciones del 27 de octubre. No dio detalles. Fuentes de las FDI citadas por Kan, Haaretz y Army Radio dijeron que el Ejército no conocía una amenaza concreta ni había subido la alerta. Yair Lapid habló de alarmismo. Las encuestas dejan los bloques empatados y a Likud en riesgo de perder cerca de un tercio de sus escaños. Al día siguiente llega este vuelo, y el oficialismo lo presenta como la amenaza anunciada. La oposición lo lee al revés: civiles salvando un avión, como el 7 de octubre. La coincidencia no demuestra que el incidente se fabricara. Sí demuestra que el marco político estaba escrito antes de que existiera una autoría.

El cuchillo. Las normas de aviación impiden armas blancas en cabina. Nadie ha explicado cómo entró. Pudo pasar el control, ir en el equipaje de tripulación o estar ya a bordo. Es una pregunta de investigación, no una prueba de guion.

El piloto omaní. Omán no tiene relaciones con Israel. El Ministerio de Transportes israelí sostiene que el acuerdo aéreo con Emiratos limita las tripulaciones de esa ruta a nacionales de países con relaciones diplomáticas. Miri Regev suspendió los vuelos de Flydubai y abrió una auditoría. Si la restricción existe y se incumplió, falta saber si fue un fallo de roster, una excepción o algo peor. El nombre del primer oficial no se ha publicado.

La física y el tiempo. El tuit citado dice que un pasajero caminó hasta la cabina en pleno picado, “desafiando la física”, redujo al copiloto y estabilizó un avión sin timón, y que todo ocurrió en unos 40 segundos. Hay dos matices. Netanyahu habló de una breve estabilización antes de la irrupción, y Hayun iba sentado cerca de la puerta: en un picado la gente no camina con normalidad, pero un ocupante ya en la primera fila no tiene que recorrer la cabina. Además, el rastreo no dura 40 segundos. La caída inicial es de medio minuto a minuto y medio; después el avión sube y baja durante unos once minutos, y un pasajero habló de una lucha de 20 a 30 minutos. Comprimir eso en un instante de película es un error de relato, no una refutación. La pregunta útil es otra: quién tenía los mandos en cada tramo, y el rastreo no lo dice.

El timón. Netanyahu dijo, según The Jerusalem Post, que el timón y la cola quedaron dañados. El tuit pregunta cómo, si la pelea fue dentro de la cabina, y responde con sorna que por “fatiga del picado”. Un 737 no pierde el timón por un descenso brusco. Si el daño es real, hace falta una causa —impacto, maniobra fuera de límite, sabotaje de controles— que nadie ha mostrado. Si no es real, es un adorno del “otro 11-S”.

Por qué Tabuk y no Israel. Tras cruzar un momento el espacio aéreo jordano, cerca de la frontera israelí, el avión volvió a Arabia Saudí y aterrizó en Tabuk. La versión oficial es que la tripulación de reserva eligió el aeropuerto disponible y que las autoridades saudíes lo priorizaron. No hay, en lo publicado, una explicación técnica de por qué no siguió a Israel teniendo cazas israelíes en el aire. Es una pregunta operativa, no una prueba de que “el guion” exigiera suelo saudí.

La atribución. Un portavoz de la embajada saudí en Estados Unidos dijo a NBC que aún no estaba claro si fue una disputa entre pilotos o un ataque vinculado a Irán o a los hutíes. Katz ya había elegido la segunda lectura. Netanyahu insinuó proxies y, en la misma entrevista, dijo que era pronto para saberlo. Esa doble frase es el punto donde la investigación se convierte en campaña.

Lo que falta para salir de la conjetura

El nombre y el historial del primer oficial. Cómo subió el cuchillo. La grabación de cabina y el registro de quién estaba a los mandos. El informe saudí y emiratí sobre el motivo. Si el timón está dañado y por qué. Si el acuerdo aéreo se incumplió. Nada de eso lo aporta el vídeo de Netanyahu en Fox.

Mientras no esté, caben dos lecturas y no hace falta elegir. Una: un piloto apuñaló a su capitán en un vuelo lleno de israelíes, los pasajeros y la tripulación lo evitaron, y el Gobierno de Jerusalén adelantó la etiqueta de yihadismo porque le conviene a veintiséis días de las urnas. Otra: el encaje es demasiado limpio —aviso la víspera, amenaza sin expediente militar, héroe civil, “otro 11-S”— y el expediente público no alcanza para la historia que se está contando. Las dos pueden ser verdaderas a la vez. Lo que hoy no se puede afirmar es que el picado no existió, ni que Irán lo ordenó.

EsDiestro
EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
Artículo relacionados

Entradas recientes