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Moralejas y estrategias

Por Alfonso de la Vega

Artículo 19 CE

 “Los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional.

Asimismo, tienen derecho a entrar y salir libremente de España en los términos que la ley establezca. Este derecho no podrá ser limitado por motivos políticos o ideológicos.”

No todo es malo con la invasión de Ceuta. Nos ha servido para volver a comprobar, de modo fehaciente y sin posibilidad de dudas, nuestra tremenda orfandad como pueblo. Una nación desquiciada, amenazada, empobrecida, embrutecida espiritual, intelectual y moralmente tras medio siglo de Monarquía, con un estado tan engordado y oneroso como fallido incapaz siquiera de cumplir las funciones más elementales como defender las fronteras, el bienestar o la vida de los ciudadanos degradados a súbditos de un rey absentista y sin honor. 

Las autoridades borbónicas incumplen sus obligaciones. Sin previsión, aunque ya se sabía que iban a por Ceuta para controlar el Estrecho de Gibraltar, no se toma ninguna medida preventiva. En un sainete propio de guerra de Gila el señor Marlasca y nuestros servicios secretos a las órdenes de la señorita Robles se enzarzan en una disputa pública sobre quién sabía qué o quién lo ha hecho peor o traicionado más. Perpetrada la invasión las fuerzas de Orden reciben órdenes del gobierno de Su Majestad de no intervenir dejando a la población española en Ceuta vendida a su suerte. Se purga a quien osa contar la verdad. Menos mal que el pueblo abandonado, como en un nuevo dos de mayo, se rebela contra el invasor y se defiende como puede obligando a la mayoría de los sitiadores a abandonar la plaza, quedando algunos criminales y supuestos niños candidatos a la sopa boba a cargo del saqueado contribuyente.

Mientras tanto, el gobierno de Su Majestad miente como es su costumbre inveterada. Su Majestad entretiene su esforzado y no menos heroico ocio borbónico, viento en popa, a toda vela, no corta el mar, sino vuela, un velero bergantín. Bajel pirata que llaman, por su bravura, el Temido. U ofreciendo suculento guateque a seiscientos invitados en Palacio. La Iglesia prebostiana pide pasta fresca para socorrer a los invasores. Las ONG, como los buitres o las hienas, al olor de la pitanza. En realidad, nada que deba sorprendernos demasiado en este reinado lamentable, donde todo sucede al revés de lo que cabría esperar tras dos milenios de civilización.

Y lo de nuestros supuestos amigos, socios o aliados aún es peor. El corrupto reyezuelo moruno se complace en humillarnos y acosarnos, con la amenaza de mandarnos invasores o con las armas de guerra que le compra al virtuoso epsteiniano Trump. Quien se permite amenazarnos con un inminente «nuevo 98» para despojarnos de lo nuestro y mutilar otra vez con malas artes como entonces nuestra integridad territorial. Amenazas inadmisibles, propias de un mafioso maleducado o jaque tabernario pasado de copas, pero que pese a su indisimulable gravedad no merecen la más mínima protesta de nuestras complacientes autoridades: jefe de Estado, gobierno, parlamento…

El parlamento que sí que dice algo es el Congreso gringo que falsifica la realidad histórica para “regalar” la soberanía de Ceuta y Melilla al degenerado sultán, compinche de EEUU e Israel.

Y este es el peor de todos porque además de mangonear el liberticida NOM judaizante controla los media y mercenarios de la opinión sincronizada. Inventa y mantiene el discurso: El único malo oficial es Sánchez, por lo que tenemos lo que nos merecemos y si acaso el patriótico reyezuelo moro. Un discurso comprado por casi toda la partitocracia española incluidos los heroicos patriotas de VOX.

De la UE mejor ya ni hablar, no solo no nos defiende sino que encima nos castiga con expulsarnos del tenderete Schengen de libre circulación. Mantiene su trato de favor a la agricultura de capital israelí en Marruecos, perjudicando conscientemente a nuestro sector primario al que obliga a perpetrar cincuenta mil mandangas normativas que sin embargo no exige al ajeno.

Como muestra creo que basta. Vista nuestra orfandad actual, ¿Qué hacer?

A grandes males grandes remedios. No podremos salir del actual marasmo sin reconstituir un estado digno del tal nombre al servicio de los españoles y, en consecuencia, erradicando el Régimen del 78.  Volver a la beneficiosa neutralidad de la etapa anterior, hacer balance del resultado de pertenecer a las instituciones internacionales que nos maltratan y buscar nuevos aliados.

No todo es malo si se aprende la lección. La habilidad estratégica trata de convertir las amenazas en oportunidades.

Pero, no caerá esa breva.

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