En un vídeo testimonio de aproximadamente 10 minutos, la enfermera registrada Gail Macrae expone lo que vivió en primera línea durante la pandemia de COVID-19. Sus declaraciones coinciden con el texto del post que acompaña al vídeo y han generado un fuerte impacto entre quienes las han visto.
¿Quién es Gail Macrae?
Gail Macrae es una enfermera registrada estadounidense con más de 10 años de experiencia en unidades de cuidados intensivos (UCI), medicina general (MedSurg), trabajo de parto y parto, y como comadrona. Trabajó en el Kaiser Permanente Santa Rosa Medical Center (California) desde 2015 hasta 2021, año en que fue despedida por negarse a recibir la vacuna contra el COVID-19. Durante la pandemia ejerció en la primera línea hospitalaria en el área de la Bahía de San Francisco y afirma haber presenciado directamente los hechos que denuncia.
Las declaraciones clave del testimonio
Macrae afirma categóricamente:
“Soy una enfermera registrada con años en primera línea… CERO pacientes murieron DE COVID. Los mataron con Remdesivir y ventiladores.”
Según su testimonio:
- Los hospitales estaban medio vacíos durante todo el período.
- Los pacientes llegaban con gripe, neumonía u otras afecciones respiratorias comunes y salían en bolsas para cadáveres tras ser sometidos a los protocolos hospitalarios.
- Los protocolos incluían:
- Remdesivir (fármaco experimental en aquel momento con conocidos efectos secundarios, especialmente toxicidad renal).
- Ventilación mecánica invasiva, que en muchos casos dañaba irreversiblemente los pulmones.
- Aislamiento forzado de los pacientes de sus familias.
- Administración de “fármacos experimentales”.
Macrae sostiene que estos protocolos no respondían a criterios médicos puros, sino a incentivos económicos: cada diagnóstico etiquetado como “COVID” generaba bonificaciones masivas del gobierno a los hospitales.
“Esto no fue medicina. Esto fue asesinato por dinero.”
La enfermera asegura que vio cómo se aplicaban estos protocolos día tras día y que los pacientes “eran envenenados y asfixiados por la política hospitalaria”.
WHISTLEBLOWER Gail Macrae: «I am a registered nurse with years on the front lines…ZERO patients died FROM COVID.
They were KILLED by Remdesivir and ventilators.
Hospitals were half-empty the entire time.
But the deadly protocols, forced isolation from family, and… pic.twitter.com/yblbRUP3RU— Paul White Gold Eagle (@PaulGoldEagle) June 11, 2026
El contexto que describe
Macrae explica que la narrativa pública y mediática de hospitales “desbordados” no coincidía con la realidad que ella vivía dentro de los centros sanitarios. Los pacientes que entraban relativamente estables empeoraban rápidamente tras la aplicación de los protocolos estándar impuestos en esa época.
El aislamiento de las familias, según ella, no solo tenía un coste emocional devastador, sino que impedía que los pacientes tuvieran el apoyo necesario para su recuperación.
Llamado a la justicia
Al final de su testimonio, Macrae lanza un claro mensaje:
“Exijan justicia. Exijan la verdad. Exijan los nombres de cada administrador, médico y político que se enriqueció mientras nuestros seres queridos eran asesinados. La estafa hospitalaria del COVID fue uno de los mayores crímenes de la historia.”
Reacciones y contexto más amplio
El vídeo ha sido compartido ampliamente y ha recibido cientos de interacciones. Algunos usuarios relatan experiencias similares: familiares que murieron solos en hospitales tras ser puestos en ventiladores o tratados con Remdesivir, o pacientes que rechazaron el protocolo y sobrevivieron. Otros cuestionan las afirmaciones o defienden los protocolos oficiales de la época.
Estas denuncias de Macrae no son aisladas. En los últimos años han surgido testimonios similares de enfermeras, médicos y trabajadores sanitarios en Estados Unidos y otros países que cuestionan los protocolos hospitalarios aplicados entre 2020 y 2022, especialmente el uso extendido de Remdesivir y la ventilación mecánica precoz, así como los incentivos financieros vinculados a los diagnósticos de COVID.
Conclusión
El testimonio de Gail Macrae plantea preguntas incómodas sobre lo que realmente ocurrió en los hospitales durante la pandemia: ¿fueron las muertes causadas principalmente por los tratamientos aplicados? ¿Hasta qué punto influyeron los incentivos económicos en las decisiones médicas?
La enfermera no solo denuncia hechos, sino que exige transparencia y rendición de cuentas. Su mensaje resuena con fuerza: “Exijan los nombres”.

