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¿Recuerdan el famoso «yo vengo a hablar de mi libro» de Umbral? Pues era este libro y por esto no se hablaba de «su libro»

En la España de los años 90, la televisión aún era un espacio de tertulias incendiarias y egos desatados. Una noche de 1992 (o principios de 1993, según las fuentes), el programa Queremos saber de Antena 3, presentado por Mercedes Milá, se convirtió en uno de los momentos más legendarios —y reveladores— de la pequeña pantalla. El invitado era Francisco Umbral, el cronista más mordaz del país, que acababa de publicar La década roja. Lo que empezó como una supuesta promoción literaria terminó en un estallido de sinceridad brutal que aún hoy circula en redes como prueba de que, incluso en democracia, el poder intenta controlar el relato.

El escritor llegó al plató convencido, según él mismo contó en directo, de que el espacio giraría en torno a su nuevo libro. Milá le había prometido por teléfono que se hablaría de la obra. Sin embargo, el programa derivó en un debate con estudiantes sobre las protestas contra Felipe González, vídeos repetidos y publicidad. El tiempo se agotaba. Umbral, con su inconfundible melena blanca, gafas y chaleco, levantó la mano y soltó el rapapolvo que pasó a la historia:

«A mí me has dicho personalmente por teléfono, Mercedes, que yo venía aquí porque esta tarde se ha presentado mi libro La década roja en un local de Madrid. Y que se iba a hablar de mi libro. Estamos acabando del programa y de mi libro —que está ahí sobre la mesa— ni se ha hablado ni se va a hablar para nada. Y por lo tanto yo estoy dispuesto a levantarme y abandonar la mesa. Porque yo he venido aquí a hablar de mi libro y no a hablar de lo que opine el personal, que me da lo mismo. Para eso tengo mi columna y mi opinión diaria. De modo que, si no se habla de mi libro, me levanto ahora mismo y me voy».

Milá intentó reconducir: «¿Qué querías decir de tu libro?». Umbral, cada vez más encendido, remató: «Es que pasa el tiempo, entra publicidad, entran unos vídeos absurdos que todos hemos visto ya… ¿y no se habla de mi libro? ¿Pero entonces a qué he venido yo aquí? Yo cuando voy a una televisión es porque me pagan. Yo no vengo a las televisiones gratuitamente como un paria». El público juvenil, entre risas y algún insulto (“impresentable”, “maleducado”), asistió atónito. El escritor terminó abandonando el plató visiblemente enfadado.

Según la anécdota que se ha viralizado recientemente (y que recoge el tuit de @YasujiroOficial), detrás de aquel “despiste” había algo más: una llamada recibida por Milá para que Umbral no hablara del libro, que criticaba abiertamente la corrupción y los vicios del PSOE felipista. La presentadora habría alargado el tiempo con otros temas para consumir los minutos disponibles. Fuera o no una maniobra orquestada (Mercedes Milá siempre lo negó y años después bromeó sobre el episodio), el resultado fue el mismo: la frase «He venido a hablar de mi libro» se convirtió en meme cultural, pero el trasfondo político quedó sepultado. Umbral, que había abandonado El País en 1988 para escribir en El Mundo con mayor libertad crítica, volvía a demostrar que no se callaba ni ante las cámaras.

Un libro incómodo: el resumen de La década roja

La década roja. Memorias políticas, 1982-1992 (Planeta, 1993) no es un panfleto partidista, sino una crónica personal, ácida y literaria de los diez años de gobierno socialista de Felipe González. Umbral, que había saludado con euforia la victoria del PSOE en 1982 como un “milagro primaveral” y un “tornado de democracia”, narra el progresivo desencanto. Empieza con la esperanza colectiva —millones de españoles saliendo a la calle para “adueñarse del rumbo de la historia”— y termina dibujando un retrato crepuscular del socialfelipismo: ambigüedad ideológica, moderación excesiva ante la herencia franquista, “pereza histórica” para cambiar las estructuras de poder y, sí, un cóctel de sexo, dinero, corrupción y desilusión.

El libro entrevera memorias, semblanzas y columnas previas. Umbral critica la derecha “democrática terminal” y la ultraderecha anacrónica, pero reserva sus dardos más afilados para el PSOE: un partido que prometió transformación y terminó instalado en la facilidad, los bancos, los militares y los curas. Habla de la peseta “jodida”, los impuestos que suben mientras la élite socialista disfruta del poder, y el desencanto de quienes creyeron que la democracia mejoraría “geométricamente” el destino del país. No es un tratado económico ni un informe de corrupción al uso; es Umbral puro: estilo barroco, ironía salvaje y una mirada de cronista que ya intuía que el felipismo llevaba “las costuras” a la vista.

Como escribió el propio Umbral en otras páginas: «Son unas memorias de la década socialista, y la llamo roja porque así debió ser y no fue». El libro anticipaba el final de una era: los escándalos que vendrían (Filesa, Roldán, etc.) ya se olían en el aire. Por eso resultaba tan incómodo en 1993. Y por eso, quizá, alguien prefirió que no se hablara de él aquella noche en Antena 3.

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