En un anuncio que ha sacudido el debate migratorio, el zar de fronteras Tom Homan confirmó que el Gobierno de Donald Trump ha localizado a más de 145.000 niños y adolescentes no acompañados que el Gobierno anterior había perdido el rastro tras liberarlos en territorio estadounidense.
“Los patriotas de ICE, el FBI y la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR) han trabajado incansablemente para cumplir la promesa del presidente Trump: encontrar a estos niños”, declaró Homan. “Ya llevamos más de 145.000 localizados y no vamos a parar hasta dar con todos”.
El escándalo se remonta a la crisis fronteriza de 2021-2024. El HHS procesó a más de medio millón de menores no acompañados, muchos de ellos enviados a patrocinadores sin una verificación exhaustiva. Informes internos y testimonios de whistleblowers revelaron que miles acabaron en fábricas, campos agrícolas o redes de explotación sexual, mientras las llamadas de seguimiento del Gobierno quedaban sin respuesta.
Al llegar al poder en enero de 2025, Trump asignó a Homan tres misiones claras: cerrar la frontera, ejecutar deportaciones masivas y recuperar a los niños perdidos. En apenas 14 meses, las agencias federales han realizado miles de visitas domiciliarias y operaciones coordinadas que han permitido rescatar a estos menores de situaciones de riesgo.
La denunciante Tara Rodas, quien ya en 2023 denunció los fallos del sistema de reasentamiento, celebró el avance: “Esto es lo que ocurre cuando se pone liderazgo serio en ORR y se coordina con ICE y el FBI. Estos niños ya no están solos”.
No se trata solo de números. Detrás de cada caso hay historias de niños que llegaron huyendo de la violencia en Centroamérica y México, que fueron entregados a desconocidos y que ahora, gracias a la nueva política, tienen una segunda oportunidad de protección real.
Mientras algunos medios cuestionan la terminología exacta (“¿desaparecidos o simplemente sin seguimiento?”), los hechos son irrefutables: el Gobierno Biden no los buscaba; el Gobierno Trump sí. Y los resultados hablan por sí solos.
La operación continúa. Homan ha prometido que “cada niño cuenta” y que las investigaciones contra patrocinadores implicados en delitos graves seguirán adelante.
En un país que se debate entre la compasión y la seguridad fronteriza, esta noticia representa una victoria humanitaria tangible: miles de niños que estaban invisibles para el Estado vuelven a estar bajo su protección.

