En abril de 2026, durante la Feria del Libro de Sarajevo, el periodista croata Domagoj Margetić presentó su libro Plati i pucaj – Tajne sarajevskih ljudskih safarija (traducido al español como Paga y dispara: Secretos de los safaris humanos de Sarajevo). En él publica documentos que, según afirma, le entregó el oficial de inteligencia bosnio Nedžad Ugljen poco antes de su asesinato en 1996. Estos archivos, que supuestamente detallan uno de los episodios más macabros del asedio de Sarajevo (1992-1996), reviven las alegaciones de un «safari humano» en el que extranjeros ricos pagaban elevadas sumas a fuerzas serbobosnias para disparar contra civiles desde posiciones de francotiradores.
Antecedentes del «Sarajevo Safari»: Rumores de Décadas Convertidos en Alegaciones Formales
El «Sarajevo Safari» (también conocido como «safari humano», «turismo de francotiradores» o «sniper safari») se refiere a una supuesta práctica de «turismo de guerra» durante el asedio de Sarajevo, que duró 1.425 días y causó más de 11.500 muertos por francotiradores y bombardeos. Según las alegaciones, hombres adinerados de países como Italia, Rusia, Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, España, Alemania y otros llegaban organizados, pagaban miles de marcos alemanes (DM) a intermediarios serbobosnios (VRS, Ejército de la República Srpska) y eran escoltados a posiciones elevadas (como Grbavica) para cazar civiles —incluidos niños y mujeres— como si se tratara de un safari de animales.
Los rumores datan de los años 90. El periódico italiano Corriere della Sera reportó en 1992 sobre extremistas italianos que viajaban a Bosnia para «fines de semana de francotiradores». El libro I bastardi di Sarajevo del autor italiano Luca Leone ya mencionaba el fenómeno. En 2007, durante el juicio en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) contra el general Dragomir Milošević, el ex marine estadounidense John Jordan testificó haber visto «francotiradores turistas» en Grbavica, que no parecían locales por su vestimenta y escolta.
En 2022, el documental Sarajevo Safari del director esloveno Miran Zupanič (coproducido con Al Jazeera Balkans) revivió las acusaciones con testimonios anónimos de inteligencia y detalles sobre rutas (vuelos a Belgrado, helicópteros del Ejército Popular Yugoslavo a Pale y posiciones VRS). Esto llevó a denuncias formales: en Bosnia y Herzegovina (noviembre 2022, por la alcaldesa Benjamina Karić) y en Italia (enero 2025, por el periodista Ezio Gavazzeni y el juez Guido Salvini ante la fiscalía de Milán). La investigación italiana, aún abierta en 2026, se centra en ciudadanos italianos de extrema derecha y no prescribe por tratarse de homicidio con agravantes.
Las autoridades de Republika Srpska (Milorad Dodik y otros) niegan rotundamente las acusaciones, calificándolas de «propaganda» y «mentiras infames» contra el pueblo serbio. No hay condenas hasta la fecha, aunque las investigaciones siguen su curso.
Nedžad Ugljen: El Investigador Asesinado
Nedžad Ugljen era subdirector de la AID (Agencija za istraživanje i dokumentaciju, la agencia de inteligencia bosnia) y comandante operativo de la unidad antiterrorista «Ševe» («Las Alondras») del Ministerio del Interior de Bosnia y Herzegovina. Desde junio de 1996, investigaba activamente las denuncias de «safari humano». Según Margetić, Ugljen recopiló testimonios directos de miembros de milicias serbobosnias que actuaban como anfitriones de los francotiradores extranjeros.
Ugljen fue asesinado el 28 de septiembre de 1996 en Sarajevo, en la calle Prijedor, frente al apartamento de su amante. Según testigos contemporáneos (incluido un reportaje del New York Times de octubre de 1996), recibió un primer disparo en el chaleco antibalas y un segundo en la cabeza a quemarropa. El caso permanece oficialmente sin resolver, aunque circulan teorías de que fue una «operación de saneamiento» para silenciarlo sobre actividades de la unidad Ševe o sobre la investigación del safari.
Los Documentos Explosivos y las Revelaciones del Libro
Margetić afirma que Ugljen le entregó los documentos (y los compartió con otros) antes de morir. Tras el asesinato, los expedientes originales desaparecieron, pero el periodista los publica ahora por primera vez de forma íntegra. Según estos archivos:
- Los cazadores pagaban a sus «guías» serbobosnios: 80.000 marcos alemanes (unos 35.000-53.000 libras/ dólares de la época) por disparar a hombres o mujeres de mediana edad; 95.000 DM por mujeres jóvenes; y 110.000 DM por mujeres embarazadas.
- Los extranjeros competían entre sí por matar a las mujeres «más bellas».
- Un aristócrata europeo (no identificado) habría participado: llegaba en helicóptero, se alojaba en Vogošća (cerca de Sarajevo) y expresaba interés específico en disparar a niños.
Margetić detalla que la idea surgió en Croacia, vinculada a Zvonko Horvatincic (exagente de inteligencia yugoslava que organizaba safaris de caza para ricos antes de la guerra). En verano de 1992, italianos ricos preguntaron si podían «cazar» en Sarajevo. Las rutas pasaban por puertos croatas (Zadar, Split) hasta Knin y luego a posiciones serbias. El periodista afirma que los servicios de inteligencia de Croacia, Serbia y Bosnia colaboraban en contrabando y otros negocios pese a los conflictos.
Margetić, que ya había publicado textos iniciales sobre el tema en los 90 tras contactar con Ugljen, lleva meses solicitando a las autoridades bosnias (incluida SIPA) información sobre los expedientes desaparecidos, sin respuesta.
Acusaciones de Margetić Sobre el Asesinato de Ugljen
Durante la presentación del libro, Margetić acusó directamente a Bakir Izetbegović (hijo del primer presidente bosnio Alija Izetbegović y entonces líder de la SDA) de ordenar el asesinato de Ugljen. Según el periodista, desde junio de 1996 Ugljen recorría Sarajevo advirtiendo a múltiples personas (incluido él mismo): “Bakir Izetbegović ha ordenado mi asesinato. Se ha emitido una orden central para liquidarme”. Ugljen también se lo dijo a Alija Izetbegović y recibió advertencias de Kemal Ademović (director de la AID), quien le instó a abandonar la investigación porque “acabaría mal”.
Estas declaraciones han generado fuerte polémica en los medios regionales, con algunos calificándolas de “locura” o intentos de involucrar a figuras políticas en crímenes de guerra no resueltos. Margetić vincula el caso a redes de inteligencia de la ex Yugoslavia y afirma que el libro busca responder preguntas pendientes sobre estos y otros crímenes de guerra.
Contexto Actual y Repercusiones
El libro de Margetić (2026) llega en un momento en que las investigaciones italianas y bosnias sobre el «safari humano» siguen activas, aunque sin avances públicos significativos. No se han identificado ni procesado a participantes concretos, y las alegaciones siguen siendo controvertidas: para algunos supervivientes del asedio, confirman horrores ya intuídos; para otros, son propaganda.
Domagoj Margetić, periodista de investigación conocido por destapar la Afera Hypo y otros escándalos, mantiene que estos documentos son clave para entender cómo los servicios de seguridad manejaron la participación de extranjeros en crímenes durante el conflicto. El asesinato de Ugljen, como muchos otros de la posguerra bosnia, permanece impune.

