Por Alfonso de la Vega
Supongo que en el futuro un grupo de psiquiatras e historiadores completado por esforzados exorcistas intentará desentrañar la extraña conducta suicida en la que se han empeñado los súbditos del reino borbónico de España tras medio siglo de pertinaz monarquía. Aunque constituya todo un desafío epistemológico y científico no es para menos. Incluso en las tribus salvajes más degradadas o las hordas menos dotadas intelectual y moralmente se mantiene el instinto de supervivencia. Pero aquí y ahora, no. Al revés: el osado que desafiando la opresión del régimen borbónico socialista protesta por ser obligado al suicidio o eutanasia obligatoria expresa alguna obviedad de puro sentido común se le tacha de facha, racista, xenófobo, extremo derechista, putinista o antisemita. Y se le amenaza desde el mismo gobierno de Su Majestad con todas las penas posibles de la cancelación personal o social e incluso en algunos casos la persecución judicial avalada “constitucionalmente” por casa Cándido.
Una de las absurdas e hipócritas polémicas de actualidad ha sido provocada por VOX al meter el hurón en la oscura conejera del consenso agendista la “prioridad nacional”. Lo de la prioridad nacional en buena lógica es un axioma que no necesitaría ser demostrado, tal que incluso un esforzado votante medio de la PSOE sería capaz de entenderlo. En el caso de los de la PP observamos que se produce el divorcio entre los votantes que pese a todo aún conservan algo de sentido común y los dirigentes serviles a las consignas de la satanizada bruja de Bruselas que se unen dócilmente al falsario en sus impostadas protestas. Con una mezcla de fingida indignación y miedo a que el populacho despierte de su mortal sopor, el régimen como Fuenteovejuna se ha apresurado a combatirlo. Especialmente significativa, amén de inaudita en este desorden de cosas, resulta la coherencia de la tecnoburocracia pepera nacional que condena airada lo que su “miembra” extremeña acaba de aprobar tras cuatro meses de arduas pugnas por el reparto del botín autonómico. Por supuesto con la caja de resonancia de los tartufos medios de comunicación de la presunta derecha.
Parece mentira que no se intente poner orden entre tanta confusión empezando por la semántica y la gramática. Corifea del falsario la parejita de Feijoo y la señorita Ayuso se dedica a intentar engañar e intoxicar con una interpretación sesgada producto de su mala fe o incompetencia cognitiva para acusar tal medida de contraria a la legalidad. Se confunde “exclusión” con «prioridad». La verdad es que no se sabe que es peor, si la traición del gobierno socialista de Su Majestad con sus compinches partidarios del reemplazo de los españoles por extranjeros irregulares sin importar su condición, o la mezquindad política de la PP genovesa descalificando una medida acordada entre VOX y los Populares regionales por si pudiese obtener alguna ventaja electoral.
Sin embargo la “prioridad nacional” no soluciona el problema porque no va a su causa sino que intenta paliar sus peores efectos. No es más que un parche de sor Virginia para el alivio del dolor de la población española. Si la «prioridad nacional» se cumple, pero a la vez se permite que los inmigrantes ilegales sin trabajar permanezcan entre nosotros, se crearán guettos, focos de lumpen, pobreza, precariedad y delincuencia. En vez de legalizaciones lo que debiera haber son expulsiones de todo aquel que esté parasitando sin trabajar ni aportar nada a la sociedad.
España es generosa: tenemos el fulgurante ejemplo de una desestructurada familia extranjera, el hijo de un romano y una griega que vinieron con una mano delante y otra detrás de cuya notoria prosperidad en poder y hacienda se hacen lenguas.
Es evidencia de razón que la inmigración actual hacia España posee un carácter desordenado, de impune burla de las leyes, nocivo puesto que altera la seguridad ciudadana, modifica el mercado de trabajo y lastra hasta la extenuación el ya medio arrumbado estado de bienestar construido gracias al esfuerzo de varias generaciones de españoles. Es lo contrario de la tradicional emigración española a Europa de otrora donde el requisito sine qua non era el preexistente contrato de trabajo. Lo que proporcionaba sendas ventajas tanto al trabajador como al sistema económico que lo acogía de manera temporal o incluso permanente. Trabajaba en lo que era necesario y tenía derechos asimilados mientras tal condición se mantuviese. Pero lo que sucede aquí es lo opuesto. Pese a las enormes cifras de paro en vez de tratar de asignar los recursos ociosos se promueve una invasión descontrolada, en parte de parásitos delincuentes o indeseables, y en todo caso contra de los intereses de los españoles sobre todo los más débiles y luego se premia a los invasores cuyos pretendidos derechos prevalecen sobre los de los autóctonos en una discriminación absolutamente injusta e intolerable. Como decía con acierto un conocido comentarista, prioridad nacional sería bajar los impuestos a PYMES, autónomos y clase media para aliviar nuestra asfixia y promover el empleo.
En todo caso parece lógico que la gente que ha nacido aquí, vive aquí, trabaja aquí y paga sus impuestos aquí debería tener mayor consideración que quien ni trabaja ni paga ni se sabe muy bien de dónde viene ni qué hace. Se ha publicado que un anciano “cuesta” poco más de dos mil euros al mes, en cambio un invasor MENA nos sale por más de seis mil, Así que el tipo que acaba de llegar violando las leyes y las fronteras sin papeles tiene el derecho a recibir del Estado más que una persona que lleva toda la vida tributando. No, La solución no es promover la eutanasia.
Que la gran patronal favoreciendo y promoviendo la invasión pretenda menoscabar las condiciones laborales y maniobre contra los intereses de los “parias de la tierra y la famélica legión” española forma parte del imaginario marxista glosado en la Internacional, pero que lo hagan los «socialistas» de la PSOE, los podemitas y el mismo PP olvidando al doctrina social de la Iglesia clásica muestra lo que tienen en verdad de “democrático” las instituciones borbónicas, una auténtica burla o escarnio de los ideales expresados en el Preámbulo de la violada constitución del 78.
Sin embargo, volviendo al principio creo que para comprender la cuestión en sus aspectos más profundos antes de realizar los correspondientes exorcismos es muy conveniente escuchar a San Pablo en la epístola a los Efesios (cap. VI, 12): “Revestíos de la armadura de Dios para que podáis resistir los asaltos del diablo….. Manteneos, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y revestidos con la corona de la justicia…”
En efecto, nuestra heroica CEE habría olvidado tan sana advertencia de la tradición neotestamentaria y sucumbido a la molicie, los placeres de la carne y el feliz ordeño presupuestario. Lo suyo no deja de ser suicida puesto que al promover el engorde de la gusanera invasora estaría promoviendo su fatal futura desaparición cuando la «prioridad nacional» ésta ya sí obligatoria, sea la sharia que sí que tiene bien claras sus prioridades.

