lunes, marzo 30, 2026
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La hipocresía descarada de la UEFA: Multa al Estrella Roja por un tifo de San Simeón mientras detiene partidos por el Ramadán

La UEFA ha vuelto a demostrar que su famosa “neutralidad” no es más que una farsa barata y selectiva.

 Mientras castiga con saña a un club serbio por rendir homenaje a su fe cristiana a través de un espectacular tifo, permite sin pestañear que los partidos de Champions League y Premier League se detengan en pleno juego para que los jugadores musulmanes rompan el ayuno del Ramadán. 

Doble rasero, doble moral y una bofetada en la cara a miles de aficionados europeos que solo pedían expresar su fe cristiana.

El caso es escandaloso. El pasado 26 de febrero, en el partido de repesca de la Europa League entre el Estrella Roja de Belgrado y el Lille francés, la grada del Estadio Rajko Mitić se convirtió en un mosaico imponente: la imagen de San Simeón (Sveti Simeon), fundador del Estado serbio medieval y santo ortodoxo, acompañada de la leyenda “Que nuestra fe os guíe hasta la victoria”. 

Un tributo hermoso, emotivo y perfectamente en sintonía con la tradición serbia. ¿La respuesta de la UEFA? Una multa de 40.000 euros (dentro de un paquete total de 95.500 euros) por “transmitir un mensaje inapropiado para un evento deportivo” y “socavar la reputación e integridad del fútbol y de la UEFA”.

 La fe cristiana molesta a la UEFA. ¿Dónde estaba esa sensibilidad exquisita cuando en la Premier League y en la propia Champions League se paralizan los partidos al atardecer para que los jugadores musulmanes puedan beber agua, comer dátiles o ingerir geles energéticos? 

En febrero y marzo de 2026, la Premier League y la EFL han oficializado pausas reglamentadas durante el Ramadán. Lo mismo ocurrió en la Champions: partidos detenidos en seco para respetar el ayuno islámico. La UEFA no solo lo permite, sino que lo justifica con argumentos médicos y de “inclusión”. Perfecto. Respeto total. Pero un tifo con un santo cristiano y una frase de aliento… ¡eso sí es inaceptable!

La hipocresía es tan burda que duele  a los cristianos. La UEFA, ese organismo que presume de luchar contra la discriminación, ha convertido su reglamento en un arma de doble filo: prohíbe cualquier manifestación religiosa que no encaje en la agenda del momento woke. Un crucifijo en un tifo serbio es “político” y “divisivo”. Una pausa de tres minutos para romper el Ramadán es “respeto a la diversidad”. 

¿Desde cuándo el cristianismo es menos respetable que el islam en el fútbol europeo? ¿Desde cuándo la historia y la identidad de un pueblo como Serbia se convierten en delito mientras se premia la observancia de otra religión?

No es la primera vez. La UEFA ya ha demostrado en innumerables ocasiones que su vara de medir depende del origen cultural del “infractor”. Clubes serbios, croatas o rusos pagan multas millonarias por banderas, cánticos o tifos que celebran su historia. Incluso a los aficionados del Real Madrid se les ha prohibido lucir la badera de España en su estadio  Mientras tanto, en otras competiciones se toleran símbolos, pausas y reivindicaciones que, si fueran al revés, provocarían sanciones inmediatas. Es el mismo organismo que permite que jugadores hagan la “salam” en el campo o que se iluminen estadios con mensajes de “inclusión” selectiva, pero que se escandaliza ante una imagen de San Simeón o la bandera de Españs.

Esto no es neutralidad. Es cobardía disfrazada de corrección política. Es miedo a ofender a unos y desprecio absoluto hacia otros. La UEFA, que tanto habla de “valores europeos”, está erosionando precisamente eso: la libertad de expresión de los aficionados, la identidad cultural de los clubes y el derecho de los pueblos a celebrar su fe sin pedir permiso a un burócrata de Nyon.

El Estrella Roja debería recusar esta sanción absurda hasta el final. Y los aficionados de toda Europa, independientemente de su club, deberían preguntarse hasta cuándo vamos a tolerar esta dictadura hipócrita. Porque si un tifo de San Simeón es “inapropiado”, entonces que la UEFA tenga la decencia de aplicar el mismo rasero al Ramadán… o que deje de fingir que defiende el fútbol para todos. La pelota está en su tejado. Pero la vergüenza, ya la tienen encima. Florentino, toma nota.

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