miércoles, marzo 11, 2026
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IA, ¿otra plaga o maldición?

Por Alfonso de la Vega

La IA nos está siendo vendida como una bendición que va a proporcionar grandes logros a la Humanidad. No solo como ciudadano sino por mi profesión de ingeniero debiera ver el asunto como un gran adelanto, otra gran conquista científica y técnica de la que felicitarnos, pero mucho me temo que en las condiciones en que va a desenvolverse, introducida y dominada por una plutocracia epsteinina y sin control moral ni social suficientes más bien va a terminar resultando una maldición. Desde la perspectiva materialista vigente más que un logro en beneficio de la humanidad en cambio se considere a ésta como otro “recurso de producción” a prescindir por el Gran Capital financiero. Al cabo, una pesadilla que incluso ponga en juego la vida tal como la conocemos y nuestra supervivencia como civilización y como criaturas libres dotadas de alma, sustituibles por máquinas más dóciles para el Poder.

Sobre este particular ya nos vienen advirtiendo varios personajes lúcidos y honrados. En 2023, Geoffrey Hinton, considerado el «padrino de la IA», renunció a Google, debido a su preocupación por la futura carrera armamentística de la IA y el potencial uso militar de estas tecnologías. Otra autoridad en la materia, Caitlin Kalinowski, quien se desempeñaba como líder de hardware y robótica en OpenAI acaba de dimitir expresando grandes preocupaciones éticas sobre un acuerdo alcanzado entre su empresa OpenAI y el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Criticó que la compañía se apresurara a integrar sus modelos de IA en redes clasificadas militares sin definir salvaguardas claras. Mostró su preocupación y desacuerdo con que se produjera el riesgo de «vigilancia de ciudadanos sin supervisión judicial» o de «autonomía letal sin autorización humana».

Pero la preocupación por las consecuencias de la implantación generalizada  de la IA no se limita al ámbito de lo bélico sino también al de la propia economía y la sociedad civiles.

A finales de febrero se producía otro hito de interés. El futurible memorando macroeconómico de Citrini Research de «junio de 2028», en el que detalla la progresión y las consecuencias de la crisis de inteligencia global, que la citada entidad publicaba con el título “La Crisis Global de Inteligencia de 2028”, donde advierte que dentro de un par de años el trabajo humano perderá todo su valor porque las compañías despedirán a miles de empleados para reemplazarlos con IA. 

También señalaba que habrá una caída histórica en el mercado hipotecario y otras más áreas de negocio. Una predicción que incluso sacudió la bolsa de valores y las acciones de grandes compañías. Durante los últimos años, las grandes corporaciones  como Microsoft, Meta y OpenAI en la línea de Davos nos vendían la idea de que la inteligencia artificial es la gran siguiente evolución tecnológica que necesita la humanidad. Estas nuevas herramientas generativas presentan beneficios notables, pero sus efectos negativos también cuentan y pueden ser mayores.

Las compañías que apuestan por la inteligencia artificial aseguran que, si bien habrá despidos debido a esta nueva tecnología emergente, también se crearán nuevas oportunidades laborales. No obstante, la investigación de Citrini Research pinta una realidad más pesimista que mer4ce la pena considerar.

El texto señala que la IA generará una pérdida masiva de empleos que afectará a miles de personas. Es cierto que surgieron nuevos puestos de trabajo gracias a este mercado como ingenieros de emergencia, investigadores de seguridad en IA y técnicos especializados en centros de datos, pero por cada nuevo empleo hay decenas que quedan obsoletos. Sin contar con la competencia por el agua.

Si bien los empleos técnicos serán los principales afectados, este escenario desalentador también golpeará otras áreas de negocio. Se prevé que todas las empresas de servicios administrativos perderán vigencia, pues toda labor que requiera la intervención humana, como la planificación fiscal, los asuntos legales de rutina, la consultoría financiera y cualquier proveedor de servicios serán innecesarios por culpa de la inteligencia artificial. La situación negativa no termina allí, pues lo salarios de los nuevos empleos apenas representarán una parte de los antiguos, pues también nos advierte que el trabajo humano perderá su valor por culpa de la IA.

Aunque es fácil pensar en que este escenario pesimista tendrá lugar dentro de un par de años o incluso en décadas, Citrini Research señala que podría estar tan cerca como junio de 2028. Sin embargo, algunos efectos ya son visibles en el sector económico. De acuerdo con esta investigación prospectiva, las vacantes para empleos administrativos vieron una disminución significativa en años recientes. Los puestos de oficinistas o de “cuello blanco” resultan de los más afectados por la crisis, lo que hace que muchos trabajadores se vieran en la necesidad de aceptar oportunidades peor pagadas o, en incluso recurrir a la economía informal o sumergida.

La razón detrás de este fenómeno es que la IA hará que el trabajo humano sea menos valioso, lo que generará un círculo vicioso. El poder adquisitivo de los trabajadores desempleados disminuirá, lo que provocará que las compañías de consumo experimenten una reducción en sus ventas. Esto, a su vez, provocará que dichas compañías se vean obligadas a aumentar su inversión en la inteligencia artificial y realizar recortes de personal para mantener sus márgenes de beneficio. 

Por si todo lo anterior no fuese suficientemente alarmista, el texto de Citrini Research advierte que el mercado hipotecario colapsará en la segunda mitad del año que viene. Esta situación también afectará al mercado bursátil, que para mediados de 2028 experimentará una crisis financiera mundial. La firma de investigación advierte que la bolsa verá una caída comparable al desplome de 57% registrado durante una de las crisis financieras más devastadoras en la historia reciente; e incluso, se dice que el índice del S&P 500 caerá aproximadamente 3500 puntos. 

En resumen, la IA puede ahorrar costes de personal pero como lo que es coste para uno es ingreso para otros que sin ingresos no podrán comprar las cosas que se produzcan. Y  sin demanda efectiva la economía moderna no puede satisfacer las necesidades de la gente.  Hoy por hoy, con las actuales relaciones de poder social cabe considerar a la IA menos oportunidad que amenaza.

Estas previsiones son anteriores y por tanto no tenían en cuenta los posibles desastres o consecuencias de la actual guerra. La respuesta de Irán tras ser agredida contra los petro monarquías vasallas de EEUU en el Golfo abre una ventana de oportunidad llena de incertidumbres sobre el futuro de la circulación de petrodólares para financiar la IA.

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