Por Alfonso de la Vega
Dentro de su apuesta tercermundista, la Monarquía decidida a no ahorrarnos a los ciudadanos españoles ningún horror ni desatino ofrece a propios y extraños otro espectáculo grotesco, bochornoso e indignante: El de los indignados profesionales todo a cien acampados en una emblemática área pública madrileña como la Puerta del Sol, otrora escenario histórico de acciones patrióticas más ejemplares y edificantes.
Esta vez aprovechando un caso susceptible de manipulación con grandes posibilidades mediáticas. Nada extraño o insólito porque el reinado de don Felipe bate récords en todo lo malo. Traiciones y violaciones constitucionales, pobreza, fracaso escolar, incendios, inundaciones, corrupción desaforada, persecución a los jueces y profesionales honrados, descarrilamientos… y desahucios, que nunca ha habido tantos como ahora en la historia conocida.
Cabe resaltar la incoherencia del rojerío al ensalzar una ley franquista que protegía los alquileres vitalicios y atacar otra socialista que la derogaba precisamente por ser franquista. Su comportamiento deviene en un clamoroso mentís a la dichosa memoria democrática que tratan de imponer sus capos contra toda justicia y razón. En el caso que nos “ocupa”, valga la redundancia y uno más entre el medio centenar que suelen acontecer cada día, el desahucio de una inquilina acogida a varias subrogaciones y fuera de la legalidad que ha vivido 70 años en un piso a precio casi ridículo, insistimos que gracias a una ley franquista mientras que la ley que la desahucia es una ley socialista.
Sin embargo, con la coherencia intelectual y moral que caracteriza a esta buena gente, el rojerío ataca a Ayuntamiento y Comunidad de Madrid por no incumplir la aplicación de una ley socialista según lo ordenado por el juzgado.
Ahora bien, se trata de organizar la subversión. El otro día hablaba de los golpes de Estado posmodernos con nuevas tecnologías. Los organizados desde el poder con pretextos democráticos y la ocupación de las instituciones con cómplices para degradarlas hasta hacerlas opuestas a su misión o razón de ser.
La Yoli, comunista ferrolana vestida de Prada, ha llamado a la izquierda a la movilización tras la acampada en Sol por el problema de vivienda: «Bienvenida la acampada de Sol, que se movilicen mucho y más». «Y como podemos ganar, empecemos a movilizarnos. Si hay que movilizarse contra el Gobierno de España, movilicémonos contra el Gobierno de España«. Gracias a Dios, le pilla cerca tal movilización ¡contra sí misma! Aunque no lo recuerde, la Yoli es excelentísima señora vicepresidente del gobierno y ministro de Trabajo de la Corona.
Más difícil todavía en el circo filipino: el gobierno instando a la movilización contra sí mismo. La emblemática Puerta del Sol madrileña se suma al bochornoso espectáculo tercermundista de las playas de Ceuta. Indudables logros del régimen borbónico del 78. Un fracaso moral, político, económico y social sin paliativos que está llevando a España a la ruina.
El pasado mes de agosto dedicaba un breve texto a recordar el numerito de los primeros indignados. Perdón por la autocita:
“Un poco de memoria histórica de la de verdad nunca viene mal. Se han cumplido ya tres lustros desde la “rebelión” de los indignados, del movimiento del 15 M. Una especie de “primavera tercermundista” inducida por servicios secretos con el paradójico resultado de consolidar la deriva totalitaria y empobrecedora del régimen. Por aquel entonces comentaba: “Debido a la dificultad de la crisis española, a la propia espontaneidad y heterogeneidad del movimiento, quizás más que saber lo que quieren saben lo que no quieren, que es esto, lo que ocurre: un sistema que les deja sin futuro. Buscan la integración social más que una “revolución”. De ahí que muchos de los lemas sean “light”: queremos vivir como vivieron nuestros padres con trabajo, familia y casa. Es decir: conservadoramente revolucionarios.”
Resulta curioso releer hoy algunas de las consignas del momento:
“Error del sistema. Reiniciar.
No somos anti sistema; el sistema es anti nosotros
Democracia real, ya
Basta de falacia, queremos democracia
Nosotros tenemos el poder, no los políticos
Reforma de la antidemocrática ley electoral
Tu voto vale mucho, no lo regales
No hay pan para tanto chorizo
Juntos y organizados podemos contra los mercados
Queremos un pisito como el del principito
No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”
Y otras más de ese o similar tenor.
El lector puede comprobar no sin amargura lo que ha quedado de ese entonces esperanzador movimiento interclasista de regeneración. Las aspiraciones siguen siendo las mismas. Un grupo de aprovechados y agentes ocultos se encaramó a la cucaña del poder vicario apoyando los píes en el resto de desavisados pringaos, empeorando la de por sí ya lamentable situación.
Volviendo al suceso. Aunque la realidad es que la oferta está artificialmente entorpecida y más que falten viviendas lo que sobran son invasores, se achaca a los fondos buitres la gravedad actual del problema de la vivienda. Entre esos buitres multipropietarios pisotenientes sin entrañas cabe encontrar a la flor y nata de titiriteros. famoseo, faranduleo, farsantes y expertos en la lucrativa manipulación del populacho.
El Régimen en toda su cruda naturaleza mohatrera.

