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España arde para servir a los pelotazos de los parques de energía eólica y fotovoltaica

Suena fuerte, pero es una realidad tan dura, que cerramos los ojos para no verlo. Nos están engañando con el calor y los fuegos. Lo venimos diciendo a lo largo de los últimos diez años, pero no queda otra que desempolvar el archivo cada cierto tiempo. Lo del cambio climático es una falacia que está dando lugar a una gran estafa de ámbito global. No es de extrañar el silencio de los medios oficialistas y pagados por los gobiernos, pero no se entiende que la prensa libre, que tanto está trabajando en el ámbito del periodismo político, sacando a relucir, minuto a minuto, las vergüenzas del gobierno más corrupto de la historia, se trague esta gran patraña, que ya ha alcanzado rango de religión, con sus propios dogmas indiscutibles. ¿O lo saben y lo están ocultando?

Es incomprensible que no se investigue la corrupción que esconde este tupido velo de dimensión internacional, gestado en sospechosos think tanks que nutrieron el monstruo de la Agenda 2030, impuesta a través del Foro de Davos y la prescindible y corrupta ONU y sus organismos internacionales. Claro está, con la connivencia de los politicastros de turno que, lejos de luchar por el bien de la ciudadanía, sirven a sus propios intereses, a sus egos, y a lejanos amos.

Es innegable que el clima cambia, pero no a petición o conveniencia política o geopolítica, sino a lo largo de cientos, miles o millones de años. Pero es cierto que, a través de la geoingeniería se puede modificar el clima, y de hecho ya se está haciendo. Hace décadas que en la web de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos se puede acceder al informe “Poseyendo el clima para 2025”, en el que se leen perlas como estas:

La modificación climática puede dividirse en dos grandes categorías: supresión e intensificación de patrones climáticos. En casos extremos, se trataría de crear patrones climáticos totalmente nuevos, la atenuación o control de tormentas severas, o incluso la alteración global del clima, de enorme alcance y/o de larga duración […]. Las tecnologías de modificación climática podrían conllevar técnicas que incrementen la liberación de calor latente en la atmósfera, que aporten vapor de agua adicional para el desarrollo de nubes, una mayor superficie y calor a la baja atmósfera, todo lo cual redundará en el aumento de la inestabilidad atmosférica”. Es solo un pequeño extracto.

La fecha ha vencido. ¿Se puede modificar el clima en la actualidad? La respuesta es afirmativa; y no solo Estados Unidos, sino otras naciones. China no es ajena a estos experimentos climáticos.

Esto causa escalofríos y lleva a hacerse las siguientes preguntas: ¿Estamos aportando dinero a la OTAN  creyendo que es para defensa y, en realidad, es para nuestro propio exterminio? ¿Tiene el ciudadano derecho a saber en qué gasta la OTAN sus fondos? ¿Se pueden hacer estas maniobras climáticas a espaldas de los ciudadanos? Aunque hay que decir, en honor a la verdad, que podrían respondernos que todo está publicado. Y, en efecto, si no todo, sí una buena parte de los “proyectos”, algunos inconfesables, son publicados en los BOE correspondientes a cada estado, y en artículos de prensa que, dicho sea de paso, al ciudadano les suelen pasar inadvertidos o los consideran irrelevantes. Por ejemplo, un tiempo antes de la mal llamada “dana” de Valencia, se habían celebrado eventos públicos de rango internacional sobre proyectos de las “smart cities” y el famoso plan “Build back better”, un programa nefasto de reconstrucción de ciudades tras un desastre, de acuerdo a los intereses de los diseñadores del nuevo sistema supertecnificado y transhumano, dependiente de la inteligencia artificial. Reconozco que esto puede parecer pura conspirología, pero solo hay que analizar el modus operandi de quienes implementan estas medidas, para caer en la cuenta de que el propósito es cambiar el mundo, y lo están haciendo a toda prisa sin consultarnos. ¿O alguien ha votado esto?

La semana pasada, a propósito de los incendios en Almería, hablábamos sobre los proyectos fotovoltaicos y líneas de evacuación, publicados en el BOE, en los lugares de Los Gallardos y localidades limítrofes, tales como Lucainena de las TorresSorbasBédar y Antas. El incendio les ha venido que ni pintado. ¿Casualidad o causalidad?

En estos momentos, uno de los focos es Aragón, que en los últimos tiempos han convertido su riqueza paisajística  en un horroroso macro parque de renovables. Muchos de los lugares devastados por las llamas en las Cinco Villas, como Luesia, Orés o Asín  están incluidos en proyectos de energía fotovoltaica y parques eólicos. Han destruido por completo el paisaje, y el impacto medioambiental ya antes de los incendios estaba contemplado.

Por si esto fuera poco, la mayor parte de los terrenos han sido conseguidos por medio de sobornos y engaños a los vecinos, a los cuales han comprado sus parcelas por cuatro perras y la promesa de una rebaja en la factura eléctrica futura y un beneficio para el Ayuntamiento. Pero, en realidad, se trata de los pelotazos inmundos de empresas sin ningún tipo de escrúpulo, entre ellas, Forestalia, cuyas comisiones ilegales y tráfico de influencias investiga la UCO y la Justicia. Todo esto forma parte de la corrupción sistémica del gobierno socialista, por la cual algunos miembros y proxis visitan estos días los juzgados, en la que está involucrado Santos Cerdán, uno de los presuntamente beneficiados, quien considera que “trama” y trabajo son sinónimos. Curiosamente, Teresa Ribera (la de la “dana”, también está relacionada con este embrollo mayúsculo. Hay que recordar que, como pago a la mala gestión de la catástrofe de Valencia, esta señora fue premiada y en la actualidad es Vicepresidenta Ejecutiva de la Comisión Europea responsable de una Transición limpia, justa y competitiva, además de Comisaria europea de competencia. ¿Cuál es su cometido? A buen seguro que nada de utilidad; de un enunciado tan largo no se puede esperar nada que represente un beneficio para la sociedad.

Y mientras todo esto ocurre, los medios de comunicación, siguiendo la consigna globalista y ajenos a lo realmente importante, abren sus informativos con las olas de calor y los grados que se van a alcanzar a lo largo de la jornada. Todo un efecto psicológico que, inconscientemente, facilita la asociación calor con incendio forestal. No hace falta mucho más. Y, además, si a base de machaconería y agitprop, el ciudadano integra que el cambio climático mata, ya no es necesario pensar, ni dudar; ni siquiera preguntar por los fondos europeos no invertidos en medios para prevención y extinción. obedecer es lo justo. Así se manipula el pensamiento colectivo y se convierte a los ciudadanos en meros siervos sumisos.

Es sabido que el plan de este gobierno destructor de la nación, de nuestra historia y nuestra esencia, es perpetuarse en el poder a costa de leyes de nietos, legalización de inmigrantes y de cuanto fraude puedan perpetrar las instituciones a su servicio; ya sabemos cómo se las gastan. Para ello han adoptado el ataque a los jueces y a las fuerzas de seguridad del Estado; no dimitir y seguir trabajando para el gobierno/PSOE y, además, ganar tiempo. Tienen la esperanza de que todo se diluya y quede en nada, mientras van de tribunal en tribunal, y los jueces se van jubilando y entra su hornada de amamantados en la “no justicia”. Este es su plan, no de meses sino de años. Y las cloacas continuarán.

Me pregunto a diario si habremos llegado a tiempo; sabiendo, además, que de Europa no podemos esperar nada bueno. La sentencia del TJUE es una prueba más de su corrupción. A mayor altura, más putrefacción. Es así, por desgracia, y hay que decirlo. No queda más remedio  que continuar la lucha contra estos dictadores, llamándoles corruptos y recordándoles cada día sus múltiples fechorías, ¡sin temor a repetirnos! Es fácil caer en el desaliento, pero es algo que no nos podemos permitir. La verdad vencerá.

Magdalena del Amo
Magdalena del Amo
Periodista, psicóloga, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.
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