miércoles, abril 22, 2026
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Magdalena del Amo: “Lo que más le interesa a Sánchez de China es su modelo de dictadura y control de los ciudadanos a través de la vigilancia y leyes liberticidas”

No es broma, ni es un viaje más. El personaje que tenemos como presidente acaba de venir de China con novedades, y conociendo un poco el más que injusto gigante asiático desde hace muchas décadas, podemos asegurar que nada será para beneficio de los ciudadanos españoles. Aparte de las mentiras oficiales, ¿conoceremos algún día los pactos secretísimos con Xi Jinping y sus proyectos para España? ¿Nos lo contará él mismo, o será Zapatero, las empresarias hijas de este, José Bono o algún otro de los millonarios de la banda? Llama la atención lo rápido que han aprendido estas niñas, aunque analizando el simbolismo de su vestimenta gótica en aquella visita a Obama, todo apunta a que era una declaración de intenciones nada inocente.

Del viaje de Sánchez a China no podemos esperar nada bueno. Cuando dos malos se reúnen a parlamentar e invocan a las fuerzas del lado oscuro, la resultante es una maldad mucho mayor que la suma de las dos.

¿Cuándo se ha visto que un presidente realice visitas por su cuenta a un país extranjero  para comprar y vender sin contar con el Parlamento y un equipo competente e independiente de asesores? El tema de los coches eléctricos de fabricación china, de los que la podemita Irene Montero hizo propaganda, empresas de comunicación u otro tipo de negocios, debería ser consensuado con gente cabal, y no dejarlo en manos de ideólogos enemigos de España. Aun así, hay que decir que a Sánchez lo que más le atrae de China no son los coches y los teléfonos, que también, sino el ser la dictadura más férrea y sofisticada del mundo. La manipulación, vigilancia las veinticuatro horas y acoso a los ciudadanos, sin ningún tipo de derecho, a través de las nuevas tecnologías y, últimamente, la inteligencia artificial, con la consecuencia de castigo, detención y asesinato o simple desaparición del sistema no es un secreto para nadie. Es lo que más debe preocuparnos y de lo que debemos cuidarnos.

Sánchez, que se atreve a saltarse la Constitución, a  arremeter contra los jueces, y que se ha acostumbrado a actuar impunemente sin rendir cuentas, ha integrado en su cabecita que España es su finca de recreo para jugar a los dictadores. Es tan iluso, temerario y tendente a las ensoñaciones y falsas realidades, más una mente programada para el Mal, que nada le impide ir adelante. Y esto es muy peligroso. Si no espabilamos, me atrevo a decir que Sánchez continuará con el proceso de chinización de España.

No deseamos alarmar, pero podemos despertarnos un día con normas inimaginables, en virtud de pactos secretos con este monstruo silencioso, que ha engordado gracias a Occidente. ¡Y nuestro cretino patrio dice estar del lado correcto!

Creo que, de alguna manera, estamos entretenidos con Begoña, Koldo, las Jésicas y demás tropa, algo realmente grave, nunca visto antes, eso sí, pero Sánchez ha roto todos los esquemas y en esta fase loca de desvergüenza estamos asistiendo a otra cosa mucho más grave. No es Filesa, ni el caso Roldán, ni lo de aquella ministra que coleccionaba pieles y ropa interior. Esto de ahora causa espanto y es para quitar el sueño.

Lo de la corrupción y el estropicio del Estado al que hemos llegado, aunque difícil, con tiempo, tesón y mucha cabeza y bien hacer para restablecer la cordura, limpiar las instituciones y aportar esperanza, puede tener solución. Pero hay que tomar en serio –y poner freno si aún se puede—, el plan de este presidente, al que más que el sistema coronario le falla el sistema prefrontal. ¡Es puro cerebro reptiliano!

Sánchez está diseñando su nuevo mundo, el escenario para sus múltiples performances, donde sustanciar sus delirios diabólicos; sin consejos, sin tradiciones, sin el Parlamento. Creo que no se le está dando a esto la importancia debida. Creemos que todo es anécdota, pero no. Volviendo a la alianza con China, estamos hablando de un país para el cual las personas no son seres humanos, sino piezas, “cosas” del engranaje social, pero prescindibles. China es el modelo de la injusticia y la inexistencia de cualquier derecho humano. Todo es perseguible y punible. Los chinos soportan esto porque se trata de una sociedad fallida a causa del terror, donde los ciudadanos han aprendido que la primera ley para sobrevivir es la obediencia plena, no tener ideas propias, saberse continuamente vigilado a sabiendas de que en cualquier momento puede ser detenido, asesinado y eliminado del sistema. Han conseguido crear un ser humano artificial. ¡Y ni siquiera lo saben! Porque han nacido y crecido bajo la dictadura comunista infernal, donde hasta hace solo trece años funcionó el plan “un solo hijo por pareja”. Se cumplía, pero a veces había despistes, sobre todo en zonas rurales, y de pronto un matrimonio se veía con dos hijos. En estos casos, cuando llegaban los alguaciles del régimen, le daban muerte a uno de los niños en presencia de los padres o se lo arrancaban y lo abandonaban en uno de los terribles orfanatos, donde permanecían desnutridos y atados con cuerdas. Y si la mujer estaba embarazada, a punto de dar a luz, se la llevaba  al hospital y se asesinaba al niño. Sin más palabras.

En la actualidad funciona el “carné del buen ciudadano”, controlado por inteligencia artificial, con todo el historial personal y parámetros que se deben cumplir o que el sistema considera adecuados. Si no se cumplen los estándares la persona es penalizada con multas y restricciones, por ejemplo, no poder ver espectáculos, salir del país o comprar determinados productos, pero, sobre todo, llevar la mancha en la credencial. Hay zonas a las que solo pueden acceder las personas obedientes y defensoras de las leyes liberticidas impuestas. Es todo tan surrealista que puede rebajar puntos el inofensivo hecho de comprar un esmalte de uñas por internet. En algunas zonas del país ya están funcionando las llamadas ciudades perimetradas, de donde no se puede salir, salvo por una causa justificada.

Es de sobra sabido que una de las debilidades de Sánchez es, como buen comunista, su tendencia a las normativas y prohibiciones. Cuanto más complicada consiga hacer la vida de los ciudadanos, más poderoso y seguro se siente. Esta característica es muy común en los caracteres psicopáticos. Al psicópata le gusta dominar y hacer sufrir. Como ejemplo ya lejano, pero que conviene no olvidar, durante la pandemia, España sufrió restricciones mucho mayores que el resto del mundo, mientras los políticos andaban de fiesta. En algunos países europeos, como Suecia, Noruega, Suiza y Austria, apenas se impusieron medidas excepcionales. Y aunque parezca un tema baladí, la prohibición de los triángulos en carretera y la imposición obligatoria de la actual baliza, exclusiva en España, al margen de la normativa comunitaria, es otro ejemplo de, por una parte, el pelotazo en la que parece estar involucrada la famosa “fontanera” Leire, y el afán de dominar a los ciudadanos.

No tengo mucha esperanza de que se haga justicia. Creo que la prostitución y la mafia de las saunas, menores incluidos, con sus grabaciones y chantajes impedirán que la verdad salga a la luz. Igual que en las películas. Tampoco podemos fiarnos mucho de una sociedad frívola que apenas se entera de nada y solo repite las consignas que oye a los voceros del régimen. Aun así, si conseguimos que haya elecciones, los políticos deben estar más vigilantes que nunca y hacer el escrutinio tal como prescribe la Ley Orgánica del Régimen  Electoral General. Nunca se hace. ¿Por qué?

Magdalena del Amo
Periodista, psicóloga, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.
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