Cómo Pedro Sánchez ha desmantelado el régimen del 78 desde el poder
Lo hemos repetido hasta la saciedad: Pedro Sánchez no abandonará la Moncloa por voluntad propia. Solo saldrá de ella si una pareja de la Guardia Civil lo saca esposado. En su delirio de poder, el presidente parece convencido de que es presidente vitalicio de España, o de lo que quede de ella cuando termine su mandato.
Las urnas le importan poco, y el sufragio universal “dopado” aún menos. Para Sánchez y sus asesores, las elecciones no son un instrumento de legitimidad democrática, sino un obstáculo que hay que superar o neutralizar. Desde 2018, ha ejecutado un golpe de Estado a la venezolana, pero desde dentro del sistema.
Como le aconsejaron sus aliados de Podemos copiando el golpe de estado de Venezuela: “Desde dentro, la ley no se puede defender”.
A continuación, se detalla la cronología de los pasos clave con los que Sánchez ha ido derrocando, paso a paso, el régimen constitucional del 78:
Los hitos de la operación
Indultos y amnistía a los golpistas catalanes: Sánchez indultó primero y amnistió después a los responsables del golpe de Estado de 2017 en Cataluña. Ninguno de ellos ha pedido perdón ni ha renunciado a volver a intentarlo.
Dependencia de prófugos y condenados por terrorismo: Para mantenerse en el poder, negocia y depende parlamentariamente de partidos independentistas, algunos de cuyos líderes han sido condenados por terrorismo o siguen siendo prófugos de la Justicia.
Corrupción familiar y de su entorno: Su esposa, su hermano y parte de su círculo más cercano (incluida la denominada “mafia del Peugeot”) enfrentan graves acusaciones de corrupción. Varios ministros de su gobierno también están bajo investigación. Es la primera vez en la historia democrática que un presidente llega y se mantiene en el poder con indicios de financiación procedente de negocios vinculados a la prostitución.
Gobierno sin legitimidad electoral: Sánchez nunca ha ganado unas elecciones generales con mayoría absoluta. Perdió las últimas y gobierna sin mayoría en el Congreso, apoyándose en los enemigos declarados de la unidad de España.
Gobierno sin Presupuestos Generales del Estado: Es el único presidente de la Unión Europea que lleva toda una legislatura gobernando sin presupuestos aprobados, incumpliendo incluso el mandato constitucional de presentarlos en el Parlamento.
Financiación externa sospechosa: Es el único mandatario europeo que ha recibido presunta ayuda económica de regímenes como Venezuela o Cuba, mientras sus socios parlamentarios apoyan abiertamente dictaduras y grupos terroristas en todo el mundo.
Patrimonio familiar controvertido: Parte del patrimonio familiar de Sánchez se habría construido con dinero procedente de un proxeneta en serie que financió, entre otras cosas, su campaña en las primarias del PSOE.
Gestión de crisis catastrófica:
Dejó sin luz a tres países de la Unión Europea en un episodio sin precedentes.
España fue el segundo país del mundo con mayor mortalidad por coronavirus durante la pandemia.
Es responsable de la gestión de la DANA de Valencia, atribuida oficialmente al “cambio climático” mientras se ocultaban presuntas negligencias.
Datos económicos alarmantes (actualizados a 2025-2026):
Récord de recaudación fiscal: los ingresos tributarios superaron los 325.000 millones de euros en 2025 (+10,4 % respecto al año anterior), pero al mismo tiempo España registra uno de los peores índices de riesgo de pobreza de la UE (19,5 % de la población, con el riesgo de pobreza infantil en el 34,7 %).
Pérdida de poder adquisitivo equivalente a tres décadas: la presión fiscal ha alcanzado el récord histórico del 37,9 % del PIB (tres puntos más que en 2018), con subidas acumuladas de 100 impuestos y cotizaciones sociales.
Campeón europeo del desempleo estructural: aunque el paro registrado ha bajado, España sigue liderando la UE en “miseria” (combinación de paro + inflación) y la clase media se hunde.
Gasto público desbocado en subsidios y clientelismo político.
Presión fiscal sobre trabajadores y familias disparada entre 5 y 10 puntos en diez años.
Recaudación del Estado creció un 41 % en la última década, pero infraestructuras (carreteras, puentes, vías férreas) se deterioran por falta de inversión real.
Seguridad y delincuencia: La delincuencia grave (agresiones sexuales, homicidios, secuestros y tráfico de drogas) no deja de crecer. La inmigración irregular masiva coincide con un aumento en el que la tasa de delincuencia extranjera triplica la española.
El asalto a las empresas y organismos públicos estratégicos: la colonización total
Uno de los capítulos más graves y menos contados de esta operación es el control directo de Sánchez sobre las empresas y organismos clave del Estado. No se trata de simples nombramientos: es un asalto sistemático para garantizar el dominio sobre el censo, el voto, las comunicaciones y la opinión pública.
CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas): José Félix Tezanos, ex secretario de Estudios y Programas del PSOE, fue nombrado presidente el 29 de junio de 2018, solo días después de que Sánchez llegara a La Moncloa. Desde entonces, el presupuesto del CIS se ha disparado un 97,9 % (de 8,05 millones en 2018 a 12,65 millones + 3,28 millones extraordinarios en 2023). Se han multiplicado los estudios (de 37 a 45 anuales) y las entrevistas (de 97.487 a 269.699 en 2023).
La metodología cambió radicalmente: se eliminó el recuerdo de voto, se implantó el modelo “bidimensional inercia-incertidumbre Alaminos-Tezanos” y se introdujo un sesgo sistemático.
Según la comisión de investigación del Senado (2026), el CIS sobreestima a la izquierda en +4,2 puntos de media en 60 de los 62 barómetros analizados. La institución ha pasado de ser un organismo neutral a una “máquina de ruido social y propaganda del sanchismo”. En enero de 2026 el PP aprobó conclusiones que acusan a Tezanos de “corrupción institucional” y exigen su dimisión.
Correos: Empresa pública estratégica para el voto por correo, pieza clave en las sospechas de fraude electoral. En las generales de 2023, Leire Díez (considerada “fontanera” del PSOE) ocupó la Dirección de Filatelia y Relaciones Institucionales y, según múltiples denuncias, supervisó el proceso.
Aunque Correos lo niega oficialmente, el PSOE ha sido señalado repetidamente por irregularidades en el voto por correo (casos documentados en 2019 en Albaida del Aljarafe y robos masivos de papeletas en Extremadura en diciembre de 2025). Correos gestiona millones de votos y el recuento, y su colonización permite al Gobierno influir directamente en el resultado final.
Indra: La empresa tecnológica participada por la SEPI (el brazo inversor del Estado) es la responsable del escrutinio provisional de todas las elecciones en España. Controla el software que procesa y transmite los datos la noche electoral. En los últimos años, Sánchez ha reforzado la influencia del Gobierno en su consejo (vía SEPI) y ha sido acusada en múltiples foros de posibles manipulaciones. Los críticos la señalan como pieza esencial del “pucherazo” junto a Correos: quien controla el recuento provisional y las comunicaciones tiene en sus manos el resultado antes de que llegue al escrutinio definitivo.
Telefónica: La mayor operadora de telecomunicaciones de España (y una de las estratégicas de Europa) ha sido objeto de un asalto total por parte del Gobierno. En enero de 2025, Sánchez forzó el relevo del presidente José María Álvarez-Pallete y colocó en su lugar a José María Murtra (hombre de confianza del sanchismo). Poco después ascendió a Carlos Ocaña (coautor de la tesis de Begoña Gómez y cercano a Zapatero) como consejero y vicepresidente, y a Emilio Gayo como consejero delegado.
El Estado, a través de la SEPI, ha aumentado su influencia hasta situarse al mismo nivel que los grandes accionistas privados. Telefónica controla las redes de comunicaciones, datos masivos y fibra óptica. En un escenario electoral, quien controla Telefónica controla la transmisión de información y, potencialmente, la vigilancia de flujos de datos.
Con estos cuatro pilares (CIS para fabricar opinión, Correos e Indra para el voto, Telefónica para las comunicaciones), Sánchez ha cerrado el círculo: controla quién opina, quién vota, cómo se cuentan los votos y cómo se transmiten los resultados.
Control institucional adicional:
Lleva dos años sin acudir al Senado a sesiones de control.
No celebra debates del Estado de la Nación.
Gobierna sistemáticamente por real decreto ley ante la falta de mayoría parlamentaria.
Ha colonizado RTVE, Paradores, INE, Red Eléctrica y otros organismos clave.
Ataque a la Justicia y la libertad de prensa:
Está destruyendo la independencia judicial para controlarla desde el Gobierno.
Ha creado organismos desde Moncloa para censurar y presionar a medios críticos.
Miente de forma sistemática y constante, sin que ello afecte a su base electoral.
Control del proceso electoral: Controla Correos, Indra (recuento), el censo electoral y Telefónica (comunicaciones). Muchos se preguntan si, con todo este control, las próximas elecciones pueden considerarse limpias. El PSOE tiene un historial preocupante en este sentido (recuérdese el controvertido proceso electoral de 1936).
Debilidad institucional y exterior:
Se ha enfrentado innecesariamente a aliados tradicionales como Israel y Estados Unidos.
Ha pactado con el PP la colocación de figuras afines en el Tribunal Constitucional y el Tribunal de Cuentas, vaciando de contenido la independencia del Poder Judicial.
Ha convertido a la Casa Real en un actor pasivo o incluso colaborador de su proyecto.
Pedro Sánchez negocia su permanencia en el poder en el extranjero y con mediadores internacionales. Ha destruido las bases del régimen del 78 sin necesidad de dar un golpe militar: lo ha hecho desde dentro, utilizando las instituciones contra sí mismas y colonizando las empresas y organismos que controlan el voto, la opinión y las comunicaciones.
¿Quieren algún dato más para tomar conciencia de la magnitud del golpe de Estado institucional que se está produciendo en España y de cómo va a dar el próximo pucherazo electoral?

