La descomunal influencia del lobby sionista de Israel, inimaginable hasta tal el punto que los parlamentos estadounidenses son, grosso modo, cámaras de ocupación sionista. Políticos financiados por el lobby dictan la criminal política exterior useña. Primero Israel, luego Israel y, en tercer lugar, Israel. USA, depende. Políticos antipatriotas, sometidos a un país extranjero. Para no dejar dudas, el 13 de octubre de 2025, en un discurso ante la Knéset, el infame Trump sostuvo que Israel se encuentra antes que EEUU. La pastizara sionista compra al propulsor de MAGA para que sea un incondicional de MIGA. Chachipiruli el impostado patriotismo de Trump: de supuesta MAGA, a siempre MIGA. Primero Israel y luego, subordinada, muy subordinada, Yanqulandia. Y entre otras cosas, originando un ( casi insalvable) abismo dentro de las filas de MAGA, como parte del cual, más que probable, el Mossad asesinó a Charlie Kirk, seguidor incondicional de Trump, que comenzaba a distanciarse de Israel y a censurar sus masacres en Gaza.

No es conspiranoia
No es conspiranoia, es política operativa, ejecutada con un indisimulado descaro. Pactando y pactado, de Brooklyn a la Casa Blanca (Brooklyn, 1990: Netanyahu recibió su misión del rabino Menachem Mendel Schneerson: «Sé fuerte»: un explícito encargo político-teológico. Tras decenios, el heredero, Jared Kushner, yerno de Trump, cuya peregrinación en 2016 a la tumba del citado rabino, firmó y rubricó el juramento de lealtad «dinástica»).
Jabad Internacional, digamos. un Estado dentro de cada Estado, la promotora. Jabad-Lubavitch no es solo un movimiento religioso; es una red diplomática y de «inteligencia» global que actúa bajo una coartada teológica. Desde el «rabino de Putin», Berel Lazar, en Moscú, hasta sus hondas raíces en la corrupta oligarquía ucraniana, los «aposentos» de Jabad son embajadas de poder, de muchísimo poder mundial. Intricada malla que conecta los acuerdos secretos de Felix Sater con el cine de Spielberg y la búsqueda de artefactos extraterrestres por parte de Avi Loeb; guionizando la «realidad», tal convergencia nos da a entender que el relato mediático de todo – desde la historia hasta la ciencia (“virica” y “climática”, por ejemplo) o la absurda «revelación» alien – está siendo manipulado por intereses vinculados con este delirante supremacismo hebreo.

DE MAGA a MIGA
La marca «MAGA» senderea militar y bélicamente hacia «MIGA» (Hagamos Grande a Israel de Nuevo), peregrinando de un movimiento presuntamente nacionalista a otro al servicio de la expansión de una nación extranjera. En su primer mandato, de 2016 a 2020, pistas «teológicas», pura y dura preparación mesiánica: reconocer a Jerusalén como capital, afirmar la soberanía sobre los Altos del Golán (territorio robado a Siria) y negociar los «Acuerdos de Abraham» (Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Sudán). Viviendo el mundo en un estado de guerra permanente.
El bombardeo inmisericorde de Somalia (¿Somalilandia para trasladar a los palestinos?), los ataques contra Irán y la teatral «liberación» de Venezuela no son hechos aislados, son campañas militares coordinadas para desmantelar el «Eje de la resistencia» (o el eje del mal, al decir useño), paso a paso, despejando el terreno para la consolidar la hegemonía israelí, reconfigurando definitivamente el mapa de Oriente Medio. Rusia y China, mientras, «extrañamente» silentes. Edificar el Tercer Templo, tras los de Salomón y Zorobabel, clave de las claves. Y la financiación de todo este neoimperialismo, magníficamente regada: casinos (la mafia Adelson y más allá) y una cábala de megamultimillonarios. Y más. Obvio.
En fin.

