lunes, junio 24, 2024
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Otro nuevo acto infinito

Como en todo culebrón que se precie, de ésos que tienen infinitos capítulos y mucha emoción entre rivales que nunca acaban de matarse, la política es ya un teatro manipulado y manipulable gracias a la ambición de sus propios protagonistas. Esto, que parecería lógico y comprensible, no lo es para los que hablan aún de los análisis post electorales y no describen promesas de cambio allí donde no las va a haber. El 9 de junio se celebraron las elecciones al parlamento europeo, un parlamento secuestrado por tanto por la Comisión como por el Consejo de Europa, los cuales proponen las normas que se van a decidir a lo que ayer eligieron los ciudadanos europeos. Los más de setecientos miembros que lo componen tienen una prerrogativa básicamente nula o muy escasa pues son los órganos anteriormente mencionados los que toman las decisiones y el parlamento europeo no es más que un consejo consultivo que cree decidir, cuando las medidas ya fueron tomadas de por sí y con total secreto…

La estructura política de Europa, carente de división de poderes, se caracteriza por que los intereses de los lobbies son los que controlan el poder ejecutivo y ejecutivo, el cual dirige al parlamento que creímos elegir el pasado domingo.  Dentro de ese grupo destaca el cartel farmacéutico, el cual da las órdenes a la Comisión Europea, con clarísimo predominio del grupo Rockefeller y de la Open Society. De hecho, el primer presidente de la Comisión fue un ex nazi llamada Walter Hallstein, abogado asesor del régimen nazi que no pasó por los juicios de Nüremberg, y que ocupó dicho cargo entre 1958 a 1967. El plan de cartel hunde sus raíces en aquellos sabios que buscaban una estructura política que fuese capaz de sostener los intereses de los burócratas alemanes que causaron la segunda guerra mundial, previamente planificada por la masonería y el sionismo internacional. El plan fue descrito en la facultad de derecho de la ciudad de Rostock en 1939. Como miembro de la organización encargada de proteger el derecho de los nazis, se diseñaron las directivas y reglamentos que se dan desde los lobbies, según su diseño de un solo orden jurídico en Europa, las mismas que obligan a tomar en España más del 50 de las nuevas leyes. 

Según Hallstein, «la Comisión Europea es el elemento más original de la organización de la Comunidad Europea sin ningún tipo de antecedente directo en la historia.” «Su función es la de representar a la Comunidad Europea en el interior y el exterior… «La Comisión es independiente de los gobiernos de los Estados miembros y (…) no debe dar ni recibir instrucciones de los Estados miembros…” Para los curiosos, todo ello se encuentra en la obra de Soelter, publicada en 1941, titulada, «El Cártel de la esfera mayor: un instrumento para el orden del mercado mundial en una nueva Europa«. Todos estos datos, a modo de preámbulo, sirven de contexto para entender el tejido político de estos resultados electorales a los que se la tanto pombo y platillo. 

El hecho es que la ruta ya está diseñada, el fin del dinero físico, el sometimiento a la huella digital en nuestros teléfonos, donde estarán todos nuestros datos, incluso médicos, el control de la información y la censura, así como la guerra contra lo que llaman desinformación, el fin de la agricultura y la ganadería y de la producción propia de alimentos, el enfrentamiento con Rusia y la continuación de la guerra de Ucrania y otros objetivos que bien parecen sacados de una película de los años 30 y de las viejas dictaduras, de esas que tanto se demonizan hipócritamente en los eventos como el aniversario anteriormente celebrado del día D de la segunda guerra mundial, con sus clásicos héroes y actores, siempre los mismos. Todo un montaje donde deciden los políticos puestos a dedo por el CFR de los Rothschild para hacernos creer en el sueño de la democracia europea, toda una gran farsa desde sus inicios.

Nos encontramos entonces con la continuación de la misma obra. Todos los que entran en el parlamento, incluso Alvisse, siento desilusionar a aquéllos que creen que esto va a cambiar, entrarán en una secta ideológico-política sin darse en cuenta y estarán obligados a ser recatados en sus posturas, del mismo modo que Vox nunca criticó las vacunas asesinas covid y, si lo hicieron, fue de una manera tan tímida e imperceptible que muchos ni nos enteramos. De hecho, sus puntos de vista con respecto a la OTAN y a la amenaza de Rusia en la actualidad (parecen que persiguen que la tercera guerra mundial sea una realidad, finalmente), son similares a los partidos de la mal llamada izquierda, que tanto buscan nuestro bienestar, cuando en realidad siguen los pasos y las órdenes de sus amos, esos que no vemos.

Nos dicen que comenzamos una nueva fase, con un predominio de la derecha y mal llamada extrema derecha, inventado por la izquierda, términos todos que no identifican a sus miembros y que fueron creados para el entretenimiento y la conveniente división de posturas entre las personas. Sería interesante ver cuánto de esos partidos tienen cojones de nombrar a los grupos de élites por sus nombres, con apellidos incluidos, cuántos son capaces de desvelar todos sus dantescos planes para los que ignorantemente pusieron sus votos el pasado domingo en una urna, creyendo que otro mundo era posible y cuándo tardarán a poner el corset a los nuevos miembros como Alvisse para que no desentone demasiado, si le dejarán hacer unos cuantos numeritos, porque siempre necesitan a alguien que haga que la gente se desfogue un poco y aliviar el descontento del que son muy conscientes desde las élites, pero sin que les salpique demasiado su rebeldía. En cuanto a los demás, ya han sido educados para no hacer mucho revuelo y seguir con sus posiciones de poder, algo muy propio de los que se introducen en sectas masónicas y reciben sus prebendas a cambio de guardar secretos, que no son para nada buenos para nosotros.

En julio, cuando se inaugure la segunda sesión del nada representativo parlamento europeo, se abrirá el telón con los nuevos actores de la función. No nos dejemos engañar ni por su sonrisa, su diplomacia y su tan lograda educación, a cambio de mucha, pero que muchísima pasta, a cambio de su silencio, diligencia e hipocresía, en no pocos casos.

Bienvenidos a la obra de siempre, la obra del Gran Cartel, creada y diseñada desde enero de 1939 y plasmada en una obra de Soelter de 1941.

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