lunes, julio 15, 2024
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El arte de la guerra, el arte de los Rothschild, el arte del sionismo internacional

Cuando Mayer de Rothschild en el siglo XVIII se percató de que era más rentable prestar oro y dinero a los príncipes en vez de a los mortales, vio como el poder de su familia se hizo inexpugnable. El control de Prusia, Francia, Inglaterra, el banco del Vaticano, los bancos Rothschild en los EEUU (dos hasta 1832) y otras naciones, es el testimonio de que ahora esta familia controle los 198 bancos centrales del planeta con todos sus recursos. Al ser sus clientes los Estados y las organizaciones internacionales (creadas por ellos como juguetes), sus beneficios ya no se cuentan ni se declaran. La política mundial, desde la independencia de los EEUU, pasando por la revolución francesa y todo lo ocurrido después, es el resultado del hecho de meter sus sucias narices allí donde desean provocar guerras. Los planes de 1871 contemplan tres a nivel mundial.

A pesar de ello, no controlan todo absolutamente, lo que, por un lado, nos alivia, pero por otro nos ha de preocupar y mucho, pues estos señores no dejan de buscar estrategias para seguir invirtiendo. Ante el colapso de su sistema económico, el que se inició a partir de 1945, derrumbado por el crack del 29 de manera programada y estudiada, buscan formas de reinventarse, aunque no por falta de poder, sino por exceso de aburrimiento. Se dice que el demonio, cuando no sabe qué hacer, se dedica a matar moscas con el rabo, como en estos tiempos tan extraños donde la inversión es un juego de riesgo porque están dejando la economía hecha un erial (por no mencionar el interés en tener a los Estados tan endeudados que ni tan siquiera se puedan levantar, si no es por ellos) y cambian de negocio como lo hacen de ropa interior.

Los beneficios de la empresa Pfizer, fabricantes de venenos covid 19, ha tenido los siguientes beneficios año por año: en 2019, 51.750 millones de dólares; en 2020, 41.908; en 2021, 81.288; en 2022, 100.330; en 2023, 67.000, muy similares a las cifras de 2011, estimadas en 65.259. El derrumbe de 2023 responde al fin de la plandemia según declaró la OMS y al cese de compra de las mal llamadas vacunitas por parte de los Estados. ¿Recuerdas lo de los Rothschild? Lo mismo. Durante esos años la UE compró por valor de millones de euros estos injertos letales.

Dado que los negocios cambian, ahora lo que toca es alimentar el negocio de la guerra, en la perspectiva desde la creación de la OTAN, la ampliación a más países de Europa del Este y la provocación por parte de los EEUU de la guerra de Ucrania. Es como la guerra fría, tensión para hacer que los países se llenen de armamento y de misiles termonucleares, empujando a las naciones a desarrollar su tecnología militar.

El foco, entonces, se encuentra a ahora en las empresas armamentísticas. La estrategia Europea de Defensa, bajo la justificación de la agresión “injustificada” de Rusia contra Ucrania, el proyecto tiene varios objetivos: “Animar (ordenar, mejor dicho) a los países de la UE para invertir más, mejor, juntos y con perspectiva europea, lo que se promoverá a través de nuevos programas para comprar y trabajar en común más fácilmente a escala europea”. Para ello es necesario “hacer que la industria europea de defensa sea más fuerte, reactiva e innovadora”, así como “ofrecer financiación para preparar la industria de defensa a través de un nuevo Programa Europeo de la Industria de Defensa por valor de 1.500 millones de euros”, así como, por supuesto, “colaborar con socios de todo el mundo: Ucrania podrá, por ejemplo, participar en programas de la industria de defensa de la UE”. Más de lo mismo, pero con otro lenguaje más moderno y apostando, de manera hipócrita por la paz.

Como esto va de pasta, de mucha pasta, hay que seguir la ruta del dinero, el cual nos da prueba definitiva. Las tres empresas armamentísticas más importantes de Europa son BAE Systems, Leonardo y Airbus. En total 26 de las compañías europeas están entre las 100 más grandes del mundo. Para descubrirlo no hay más que buscar quiénes son sus compañías accionistas. En cuanto a BAE Systems tenemos a Income Fund of America, Capital World Growth and Income Fund, Capital Income Builder, Vanguard International Stock Index, Vanguard Trix managed developed Market Index y Fidelity Series International Value Fund. Fíjate en las similitudes a partir de ahora. En Leonardo, por su parte, están incluidas Capital World Growth, DFA International Capital Value, Vanguard International Stock Index, Price international Value, Invesco Value Oportunities, Vanguard Tax Managed Fund y DFA Continent Small Companies Series. En Airbus destacan Vanguard US Growth Fund, Delaware Ivy core equity Fund, Ivy Variable Insurance Fund-growth Portafolio, MainStay WMC Growth Fund, Lincoln VIP TR Wellington Capital Growth Fund, Lincoln VIP TR-Wellington Capital Growth Fund, Delaware Ivy VIP Balanced Port y MainStay VP Funds Trust Mackey Growth Port. ¿Muchas coincidencias?

Vemos que en todas aparece Vanguard, cuyos accionistas son Blackrock inc, Wellington Management Group, Vanguard Group Inc y Morgan Stanley, entre los principales. Blackrock está controlado por Vanguard Group Inc, Blackrock Inc, State Street Corporation, Temaseck Holding Limited, Bank of America Corporation, Capital Research Global Investors, Morgan Stanley, Capital World Investors, Charles Schwab Investment Inc y Geoge Capital Investment Inc. Es decir, que del mismo modo que todas las compañías de control de la energía o de producción alimenticia están controladas por las mismas empresas accionistas, ocurre exactamente igual con las armamentísticas. 

Todas, absolutamente todas, están dominadas por las mismas manos negras que regulan la política armamentística de la Unión Europea (no olvidemos que el presidente de la Comisión Europea fue un nazi, un abogado al servicio de Hitler) y todas tienen un propósito: jugar con el dinero para ver hasta dónde aguanta Putin el juego mafioso y genocida de la OTAN, controlada por los Rotschild y los sionistas más detestables imaginables. Por ello, siguiendo el juego tradicional de hace 250 años, se empuja y presione a los países para que compren armamento con el fin de provocar la explosión final. Si las empresas rusas que mueven la industria de defensa de dicho país son las mismas (lo cual no sería nada extraño, vistos los antecedentes), estaría esta saga del infierno oliendo ya el perfume del hollín y azufre que dejarán las bombas cuando destrocen las ciudades. Eso sí, ellos tienen ya sus refugios con todos los lujos preparados desde hace décadas para hacer realidad la palabra de Satanás: Éste es mi reino y yo lo comparto con vosotros.

Lo dice la fuente del dinero. Todo, absolutamente todo, de manera misteriosa parte de Vanguard y Blackrock, tentáculos de las políticas genocidas y criminales de este grupo que dice ser judío, pero que vienen de Jazaria, donde se encuentra Ucrania. 

Estamos en manos de personas psicóticas, psicópatas, narcisistas, criminales y que no parecen humanas. Para ellos no somos más que trozos de carne, aunque diría que ni tan siquiera eso…

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