jueves, abril 18, 2024
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Los bozales del Padrino

Mientras Pedro Sánchez escogía a dedo a un vigilante de puticlub como asesor del ministro  de fomento Ábalos, corría el año de la pandemia. Había que proteger la salud de los españoles y, como no es justa sospecha cuando te dicen que la intención es buena y para todos (por algo eran y son servidores de la patria), compraron unos cuantos millones de lo que llamaron mascarillas por parte del gobierno de Canarias, del gobierno balear, presidido por Carmen Armengol, actualmente a cargo del Congreso de diputados, el ministerio de Marlasca y todo ello con anuencia del ministro de sanidad de aquellos legendarios años, Salvador Illa. Las mascarillas cuidaban del covid, o eso nos decían, las mascarillas tenían que llevarse en la calle y de lo contrario te encontrabas con policías como leones esperando a quién devorar porque salieron de sus jaulas enfurecidos al ver el poco respeto y conciencia de sus conciudadanos y quien no la llevaba era un delincuente que amenazaba con contagiar el bicho al resto de los españoles. ¿No había que hacer algo contra ese sinvergüenza, ese ser egoísta que no pensaba en los demás, sino sólo en sí mismo y, sobre todo, respirar? ¡No había acción más peligrosa en ese momento! Incluso los disputados aparecían embozalados en el parlamento como perros rabiosos.

El hecho es el que es: un caso de corrupción en toda España, los primeros detenidos, mucho dinero, muchos encuentros extraños como el de Ábalos en el aeropuerto de Madrid en mitad de la noche con su asesor y vigilante de un puticlub y ahora tirar de la manta porque, señoras y señores, estos bozales no han sido usados y se encuentran en un almacén. ¿No eran para los sufridos españoles que estaban aterrorizados por los expertos del gobierno de España (que por cierto nunca existieron)? No, allí siguen y sospechamos que los utilicen cuando les venga en gana colocarnos otra plandemia como la anterior, la cual les ha venido de maravilla para instaurarnos la genocida agenda 2030, los venenos intravenosos, la dictadura LGTBIQ+ y las mierdas que se les ocurran, las invasiones de extranjeros sin control, la censura ideológica bajo la justificación de que odiar es lo peor cuando ellos son los que más desprecian al género humano, la geoingeniería que está alterando el clima y provocando la sequía que tanto preocupa a nuestro inteligentísimo gobierno, el fin del sector primario o de la fuente de alimentación y todas las mafiosas interferencias en el quehacer de los palacios por parte de empresas dirigidas por auténticos psicópatas y delincuentes. ¿Es de extrañar que los bozales sigan allí? No, es lo más normal de deducir.

De hecho, el bozal es un signo de sumisión, de miedo, de enfermedad y de complacencia con aquello de “como me lo dice el gobierno, por algo será y seguiré sus recomendaciones”. Reducir la concentración de oxígeno del 21% al 16% en cuestión de segundo ha de matar unas cuantas neuronas del cerebro, justo lo que persiguen los de arriba, infantilizarnos hasta el aburrimiento (no sé cómo nos soportan) y dejarnos en un estado de tarados mentales, como si fuésemos gallinas de un corral para hacer un riquísimo caldo. Mientras tanto a cumplir idioteces y normas estúpidas como ponerse una inyección porque el padrino sale diciendo que “la libertad es vacunar, vacunar y vacunar”, colocarse un trapo en la cara que no te deja respirar bien, pero que da la impresión de que eres una persona solidaria, responsable, respetuosa con los demás y comprensiva con el gran dolor que ha de estar sufriendo el gobierno que ven como sus súbditos fallecen a miles todos los días. El sólo hecho de imaginarlo pone a cualquier ingenuo contra las cuerdas y, por lo tanto, no sólo hay que ser solidarios, sino también poner el hombro y dejar que te lo dejen como un queso gruyer si es necesario. Eso es un acto de amor a la patria, sí señor…

Mientras tanto el bozal no te deja hablar y, si lo haces, aparece  esa vocecilla que parece salir de un escondite, no sea que sueltes algo que no les guste y te pongan una multa o te lleven a comisaria por delito de desobediencia a su excelencia. Además, es tal el cansancio, el gran sacrificio que han hecho los buenitos españoles y su esfuerzo que mejor todos muditos en la calle, así todos se reconocen; siguiendo las normas de control hitlerianas, era muy fácil identificar al disidente, no llevaba el trapo, y lo primero que se hacía era llamar urgentemente a la policía porque era tal el miedo que entraba por el cuerpo al ver a una persona valiente y brava, virtudes peligrosamente contagiosas, que mejor llamar a un agente para que se lo lleve lo antes posible de nuestra presencia: no sólo era un insulto a la inteligencia y al sentido común, era toda una provocación al orden público. Entonces aparecían las fieras y zas, dispuestas a la caza, porque eso les enseñaron en sus mentes, en los cerebros creados de tanto entrenamiento MK Ultra.

Fue así como la sociedad se acostumbró a callar y callar, a aguantar todo lo que le echaban, todas las ideologías de falsa bandera que ordenaban la ONU, la OMS, la FAO y todas las estúpidas teorías de que somos muy pecadores y nos cargamos el clima, de que las vacas contaminan la atmósfera con sus pedos, de que hay que despertar en los niños y niñas la curiosidad de sí son gays o lesbianas, de que lo que vemos en el cielo son aviones comerciales, aunque no haya aeropuertos cercanos, de que la amnistía es lo mejor porque va a mejorar nuestra convivencia, de que los impuestos son para nuestros servicios, de que el gobierno de España se pone en plan luchador cuando hay corrupción y otras estupideces. 

Todo ello es normal cuando partimos de la idea de que el cerebro es el órgano que más oxígeno necesita y que su ausencia produce una acidificación progresiva inducida por el hígado, de modo que nuestra inteligencia se ve reducida en un porcentaje nada desdeñable. Si a eso le añadimos que el bozal reduce las citoquinas y   la producción de linfocitos, nuestro sistema inmunológico deja de trabajar de manera normal, de modo que, con tanto miedo, con tantas ideas estúpidas, caer enfermos es más que probable. Si a ello le sumamos que muchos se han puesto el pinchazo, que llevan en su sangre grafeno, nanotecnología, conductores eléctricos, metales pesados, trombos en la sangre y todo tipo de bichitos extraños (que se activan con las antenas 5G), entonces además de lograr que la gente se vuelva inocente, se consigue que fallezca, en cumplimiento los deseos de Henry Kissinger o del rey consorte de Inglaterra: “Ojalá fuese un virus para mater a los habitantes que sobran”. A lo mejor, con el ADN del recientemente fallecido están pensando en crear el agente X., todo ello mientras se lea rastrea por su código mac.

El bozal es empleado también en las ceremonias de las sectas como signo de sumisión hacia el maestro, muy experto en las artes demoníacas, en esas sectas secretas, tan secretas que alguien suelte la prenda sobre ellas lo hacen desaparecer. Es de sospechar que sus intenciones vayan más allá, a tenor de las preocupaciones de Tedros Adhanom cuando nos recuerda la necesidad de aprobar el tratado pandémico dentro de tres meses porque se les acaba el chollo: la gente despierta y la próxima ha de ser la buena: sin constituciones ni hostias que declaren estados de alarma como inconstitucionales y retorciendo las leyes a los principios del bicho, del mismo modo que Sánchez quiere doblarlas y pisotearlas para que se indulte a sus amigos Puigdemont y otros miembros de su clan.

Sólo ver a Pedro Sánchez con bozal da tanta ternura que nos imaginamos el sufrimiento que tuvo que tener en esos lejanos años de pesadilla covidiana. ¡Menudo teatro, no pudo ser más histriónico ni criminal, aunque eso sí, obediente a las manos que le  dan de comer! Tal vez el papel de padrino está destinado a alguien tan cortito de mente como para ponerse un trapo en la cara.

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2 COMENTARIOS

  1. Lo paradójico es que los bozales-mascarillas,no eran de uso obligatorio,tan solo en puticlubs y en saunas gay…bueno y en los premios leones…

    Los políticos no usaban más carillas,como los clientes de puticlubs y saunas…acason eran los mismos?.
    https://www.radiohora.com/la-entrega-de-premios-de-el-espanol-150-personas-incumplimiento-de-medidas-de-prevencion-y-varios-ministros-y-politicos-sin-mascarilla/

    A todo esto que las mascarillas siguen almacenadas:
    https://www.telecinco.es/noticias/espana/20240222/ma-mascarillas-compradas-gobierno-balear-cuatro-millones-guardadas-almacen_18_011784588.html

    En nuestro pueblo las señoras,las hacían de ganchillo y gratis,ah!,y sin estar impregnadas con óxido de grafeno.
    https://www.bing.com/videos/search?q=mascarillas+de+ganchillo&view=detail&mid=BAE6969A6B4024C120A9BAE6969A6B4024C120A9&FORM=VIRE&PC=EMMX01

  2. No se me olvida el vídeo de ese gran genocida que decía sobreactuando teatralmente que «Libertad es vacunar, vacunar y vacunar» que está a punto de llevarse a mis dos de mis hermanos más crédulos

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