sábado, mayo 25, 2024
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El truco que utilizan muchos conductores italianos para que los radares no puedan captar sus matrículas

Teniendo claro que, en muchas ocasiones, los radares de tráfico se han convertido en una forma más para que el estado recaude dinero, la picaresca de muchos conductores se agudiza para evitarlo. Hoy hemos sabido que en Italia ha surgido una táctica cada vez más popular que busca evadir la vigilancia de los cinemómetros mediante el uso de una artimaña que afecta su funcionamiento.

La estrategia para volver invisible la matrícula y obstruir la eficacia de los radares es ingeniosamente simple. Consiste en aplicar una pegatina con la misma forma que los números y letras en la matrícula, ubicándola directamente sobre ellos. La clave de esta táctica radica en el material reflectante que compone el adhesivo.

A primera vista, la matrícula parece convencional, sin embargo, las letras y números solo desaparecen cuando el radar activa su flash, ya que las pegatinas cuentan con un material reflectante que reacciona ante la luz, ocultando los caracteres.

Es relevante señalar que muchos radares, especialmente aquellos situados en pórticos y móviles, utilizan cámaras con flashes convencionales. No obstante, los cinemómetros más modernos incorporan cámaras con infrarrojos, cuyo funcionamiento no depende de las condiciones de luz. En este contexto, el truco de la pegatina podría no surtir efecto.

En España, es crucial recordar que manipular la matrícula está expresamente prohibido por el artículo 10 de la Ley de Tráfico, que establece que «el conductor debe asegurarse de que las matrículas no presentan obstáculos que impidan o dificulten su lectura e identificación».

Esta infracción, además de estar prohibida, conlleva sanciones. La Policía Nacional ha advertido en sus redes sociales que «la broma de ocultar la matrícula te puede salir muy cara. La placa debe ser siempre perfectamente visible». En caso de incumplimiento, el conductor podría enfrentarse a dos posibles sanciones.

Cualquier alteración en la matrícula, ya sea por errores tipográficos, fallas que dificulten su lectura, o la presencia de elementos que la obstruyan, se considera una infracción grave, conllevando una multa de 200 euros sin pérdida de puntos. En casos más extremos, como manipulación deliberada de las placas, la multa puede alcanzar los 6,000 euros y la pérdida de seis puntos en el carné de conducir.

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