lunes, febrero 26, 2024
InicioCiencia¿Cuándo debo ir al urólogo?

¿Cuándo debo ir al urólogo?

La visita al urólogo se vincula comúnmente con aspectos generales del sistema urinario masculino, abarcando también el tratamiento de cuestiones relacionadas con el sistema reproductor masculino. Desde nuestra experiencia como urólogos en Santander, desde hace muchísimos años, exploraremos con vosotros la importancia de consultar a un urólogo y los motivos para hacerlo. ¿Qué tipos de afecciones aborda este especialista? ¿Se ocupa exclusivamente de la salud masculina? ¿Qué se puede esperar durante una consulta con un urólogo?

Tu urólogo en Santander te aconseja sobre temas de salud muy importantes

Particularmente relevante para aquellos que han alcanzado la edad de aproximadamente 50 años, proporcionaremos información sobre algunas de estas cuestiones, así como detalles sobre las pruebas realizadas por los especialistas en urología. Si te encuentras en Cantabria, somos tus urólogos en Santander y Torrelavega, con dos clínicas a tu disposición.

¿Quién es y qué hace un urólogo?

El urólogo es un médico especializado en diagnosticar y tratar enfermedades del sistema urinario, abarcando tanto condiciones comunes como enfermedades menos frecuentes que pueden afectar tanto a hombres como a mujeres. Dado que el sistema reproductor masculino está estrechamente vinculado al sistema urinario, el urólogo también interviene en temas de infertilidad masculina, siendo esta una rama especializada dentro de la Urología.

Aunque es cierto que los urólogos atienden con mayor frecuencia a hombres, las mujeres también pueden experimentar problemas urinarios, como infecciones de orina, que, en caso de complicarse, requieren evaluación y tratamiento por parte de un urólogo.

¿Por qué es importante visitar al urólogo?

Más allá de los controles periódicos, la consulta con un urólogo es esencial si se experimentan síntomas como dolor al orinar, necesidad frecuente o urgente de orinar, incontinencia o presencia de sangre en la orina. En el caso de los hombres, señales como agrandamiento de la próstata, bultos en un testículo, hernias, dificultades para mantener una erección o disminución del deseo sexual también son indicadores para buscar la atención de un urólogo.

La pregunta común es: ¿cuándo debería visitar a un urólogo? La respuesta sigue el mismo principio que para otras especialidades médicas, enfatizando la importancia de las revisiones periódicas, ya que muchos problemas pueden detectarse en etapas tempranas, facilitando su tratamiento y mejorando el pronóstico. Por esta razón, muchos expertos recomiendan una visita anual de control al urólogo.

¿Qué condiciones se tratan en una consulta de urología?

La urología abarca diversas especialidades, incluyendo la urología femenina, la infertilidad masculina, la urología pediátrica, la oncológica y la neurourología. Algunas de las afecciones más comunes tratadas en una consulta de urología incluyen infecciones del tracto urinario, cálculos renales, incontinencia, prostatitis, prolapsos de vejiga, infertilidad masculina, insuficiencia renal, cánceres del sistema urinario o reproductivo masculino, y criptorquidia, que se trata en niños poco después de nacer.

La consulta con el urólogo

Ya sea que se haya identificado un problema previo a la consulta o no, la cita con el urólogo no debería generar preocupación. Por lo general, consiste en una evaluación no invasiva que incluye un examen físico general y un análisis de orina. En caso de detectarse alguna anomalía, el urólogo podría recomendar procedimientos adicionales, como una citoscopia para examinar el tracto urinario inferior con una pequeña cámara.

La consulta con el urólogo es crucial para mantener una buena salud general. En caso de existir un problema, recibir tratamiento de manera oportuna es fundamental para prevenir complicaciones que puedan afectar otras áreas del cuerpo. En nuestra clínica, además de ser expertos en urología, ofrecemos asesoramiento especializado en fertilidad masculina y tratamiento de problemas de impotencia.

El cáncer de próstata puede tener excelente solución si se detecta a tiempo

Buscar la atención de un urólogo sigue siendo un tema tabú para muchos hombres, y la mayoría tiende a acudir cuando el problema ya está establecido. Este enfoque es un error, ya que incluso condiciones graves, como el cáncer de próstata, pueden tener solución si se detectan a tiempo.

Aunque no existen cifras precisas sobre el porcentaje de hombres que se someten a consultas urológicas de manera periódica y preventiva, expertos del Hospital HLA Universitario Moncloa, en Madrid, informaron que en 2020 se redujeron un 12,4% las consultas urológicas y un 26,66% las intervenciones quirúrgicas relacionadas con estos problemas.

Los urólogos son especialistas que abordan una amplia variedad de afecciones que afectan diferentes partes del cuerpo. En el caso de los hombres, se ocupan de detectar, diagnosticar y tratar patologías relacionadas con el riñón, el uréter, la próstata y los genitales masculinos. José María Monge Mirallas, Jefe de Urología del Hospital de Torrelavega, señala que, a lo largo de la vida de un hombre, varios problemas pueden afectar estos órganos:

  • Fimosis, frenillo corto y prepucio redundante.
  • Patología benigna escrotal (hidrocele, varicocele, ascenso testicular, torsión).
  • Infecciones del tracto urinario (ITU).
  • Afecciones benignas de la próstata, como prostatitis y agrandamiento de la próstata (hiperplasia prostática benigna o HPB).
  • Cáncer del aparato urinario (riñón, uréter, vejiga y uretra).
  • Cáncer de próstata.
  • Cáncer de testículo.
  • Cáncer de pene.
  • Disfunción eréctil.
  • Alteraciones de la eyaculación.
  • Enfermedad de la Peyronie (curvatura del pene).
  • Incontinencia urinaria.
  • Esterilidad.
  • Litiasis de la vía urinaria.
  • Infecciones de transmisión sexual.
  • Traumatismos del aparato genitourinario.
  • Planificación familiar (vasectomía).

José María Monge Mirallas, urólogo en Santander, y los problemas de salud sexual masculina

Según el urólogo de Santander, José María Monge Mirallas, los problemas urológicos más comunes en los hombres están relacionados principalmente con la patología prostática. En segundo lugar, se encuentran los vinculados a la disfunción eréctil, que afecta a todas las edades y, en edades más tempranas, se asocia con mayor frecuencia a cuadros psicológicos. Por último, se destacan los problemas derivados de los cálculos urinarios.

De acuerdo con este urólogo, los cinco problemas más habituales son:

  • Hiperplasia benigna de próstata (HPB)
  • Disfunción eréctil (DE) y alteraciones de la eyaculación
  • Infección del tracto urinario (ITU): prostatitis
  • Esterilidad
  • Litiasis urinaria

Es relevante señalar que no todas estas patologías presentan los mismos síntomas y no se manifiestan de manera uniforme en todos los hombres. Según Carazo, en general, «los problemas urológicos se manifiestan con síntomas físicos». Las únicas condiciones que no necesariamente se acompañan de síntomas físicos son el cáncer de próstata y el cáncer de riñón, según el experto.

Las dolencias suelen presentarse con síntomas como sangrado en la orina, molestias al orinar, dolor lumbar o sensación de masa palpable, aunque no siempre siguen este patrón. Por esta razón, ambos expertos enfatizan la importancia de reconocer los signos de alarma que deberían hacer sospechar al paciente de la necesidad de consultar a un urólogo, independientemente de la edad, según indica Romero-Otero.

Los signos de alarma que nos indican una visita urgente al urólogo

Los signos de alarma, según este urólogo en Santander, son:

  • Hematuria (sangre en la orina): Cambio en el color de la orina, que puede deberse a diversas causas como infección, litiasis, hiperplasia benigna de próstata o cáncer de la vía urinaria.
  • Disuria (escozor o quemazón al orinar): Sensación de incomodidad, escozor o dolor en la parte baja de la pelvis, indicando posible infección de orina.
  • Dolor en los riñones (cólico renoureteral): Dolor punzante, agudo y persistente en los riñones, que puede ser síntoma de litiasis o piedras en el riñón o en algún punto del tracto urinario.
  • Anomalías en el pene: Curvatura pronunciada del pene o traumatismo durante una erección, posiblemente relacionado con la enfermedad de Peyronie.
  • Problemas de erección: Dificultades para lograr o mantener una erección, independientemente de la edad, que podrían indicar problemas cardiovasculares, hormonales o emocionales, y que requieren consulta con un especialista.

En cuanto a la edad en la que comienzan a surgir los primeros problemas urológicos, Caranzo explica que «dependiendo del tipo de problema, la edad de inicio variará»:

  • Los problemas testiculares pueden manifestarse alrededor de los 15 años, cuando se detectan complicaciones relacionadas con el varicocele o, incluso en edades más tempranas, problemas asociados con la patología del prepucio (fimosis). Estos son asuntos vinculados al inicio de la maduración sexual masculina.
  • Las complicaciones derivadas de la litiasis o cálculos urinarios «pueden aparecer a lo largo de toda la vida, en cualquier edad y género, aunque son más frecuentes entre los 20 y 50 años», según el experto.
  • Los problemas vinculados al cáncer renal son más comunes entre los 30 y 60 años.
  • Las molestias miccionales, como infecciones de orina, prostatitis e hiperplasia prostática, tienden a comenzar a partir de los 35 años en los hombres, debido al crecimiento de la glándula prostática y su impacto en el vaciado de la orina.
  • El cáncer de próstata, cáncer de vejiga y uretra son enfermedades más prevalentes a partir de los 50 años y suelen estar influenciadas por factores de riesgo como la herencia genética, el consumo de sustancias tóxicas, siendo el tabaco el principal, o incluso en ciertas profesiones que implican el uso de compuestos químicos o radiactivos.

Prevención y detección temprana de enfermedades en los hombres

Con base en esto, Monge Mirallas aconseja realizar visitas periódicas al urólogo, considerándolas como clave para la prevención y detección temprana de enfermedades en los hombres. Según él, la primera visita a la consulta de urología debería realizarse alrededor de los 40-45 años, siendo obligatoria a partir de la quinta década. En esta etapa es cuando empiezan a surgir la mayoría de los problemas que afectan al aparato genitourinario masculino.

El énfasis principal de estas revisiones a esta edad es la próstata, ya sea por patologías benignas como la hiperplasia benigna de próstata o por la posible presencia de cáncer de próstata, según señala este urólogo de Santander. Durante la primera revisión, se establecerá la historia clínica del paciente. Y se realizará una exploración física (tacto rectal) y se llevarán a cabo pruebas complementarias como análisis de sangre y orina, ecografía urológica y flujometría, para evaluar su estado de salud urológico y determinar la periodicidad de las futuras consultas.

Factores de riesgo para desarrollar problemas urológicos

Según la información proporcionada por Monge Mirallas, los principales factores de riesgo para desarrollar problemas urológicos son:

  • Edad: Es el factor de riesgo no modificable más significativo. A medida que el paciente envejece, aumenta la probabilidad de padecer patologías urológicas debido al envejecimiento celular, la aparición de comorbilidades y la exposición prolongada a otros factores de riesgo.
  • Sedentarismo y obesidad: Estudios sugieren que el ejercicio físico mejora los síntomas del tracto urinario inferior (STUI) relacionados con la hiperplasia benigna de próstata (HBP) y la disfunción eréctil. Evitar la obesidad beneficia la capacidad fértil, previene el hipogonadismo (pérdida de testosterona) y mejora la incontinencia. La obesidad y el sedentarismo también favorecen la formación de cálculos en la vía urinaria.
  • Tabaco: Es el principal factor relacionado con el cáncer de vejiga y vía urinaria. El consumo de más de 50 paquetes de cigarrillos al año aumenta el riesgo de progresión de los STUI y favorece la hiperactividad vesical. Además, el tabaco incrementa el riesgo de disfunción eréctil de manera acumulativa y dependiente de la dosis.
  • Dieta desequilibrada: La falta de una dieta equilibrada que proporcione la cantidad adecuada de proteínas y minerales puede dar lugar a problemas relacionados con la formación de cálculos renales.
  • Depresión: La disfunción eréctil, las alteraciones de la eyaculación y los síntomas del tracto urinario inferior se asocian con la depresión, aunque establecer si son la causa o la consecuencia en la práctica clínica resulta complicado.
  • Hipertensión: Agrava los síntomas del tracto urinario inferior y suele asociarse a próstatas más grandes. Además, la disfunción eréctil puede predecir el desarrollo de complicaciones coronarias graves en el 11 % de los casos, hasta 5 años antes.
  • Hiperlipidemia: Causa daño endotelial e inflamación, siendo un factor de riesgo para la disfunción eréctil. Las estatinas, que mejoran la disfunción eréctil, son relevantes en este contexto. La próstata sintetiza y almacena colesterol, incrementando su cantidad con el envejecimiento.
  • Diabetes tipo 2: Los pacientes diabéticos tienen un riesgo elevado de padecer disfunción eréctil, con una prevalencia entre el 35 % y el 90 %. La diabetes también es un factor de riesgo para la HBP y favorece la aparición de infecciones del tracto urinario de repetición, balanitis candidiásica y prostatitis.
  • Relaciones sexuales de riesgo: Favorecen la aparición de infecciones de transmisión sexual (ITS), relacionadas con verrugas y lesiones genitales que pueden malignizar y dar origen a un cáncer de pene.
  • Hipogonadismo: La testosterona es esencial para la función eréctil y está implicada en el crecimiento de la próstata después del nacimiento y en la pubertad.
  • Predisposición genética: Muchos tumores urológicos, como el cáncer de próstata, presentan una carga genética significativa, por lo que es recomendable estudiar a los descendientes de aquellos varones que lo hayan desarrollado tempranamente.
Artículo relacionados

Entradas recientes