sábado, mayo 18, 2024
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Lobo Estepario y Michael Boor visitan la isla deshabitada de Mouro, en Santander

Los dos youtubers de la conspiración hemos ido a esta pequeña isla con faro en compañía de dos amigos más, Ilustrísima y Juan, para encontrarnos que había por allí otros dos o tres barcos más de pequeño tamaño que anclaron allí para una relajación absoluta en una especie de calita del tipo piratas del Caribe. Se trata de un pequeño islote rocoso situado a muy pocos centenares de metros de donde se sitúa el Palacio de la Magdalena, construido en esta ciudad hace más de cien años para que veranease la corte de Alfonso XIII.

El solitario hogar del farero de la isla de Mouro y su familia

Sin embargo, pese a su cercana situación a la península de la Magdalena, ajardinado paraje de lujo de Santander, no podría haber un paraje más desolado en toda la tierra. Parece mentira que aquí tuviera que vivir el farero de la isla de Mouro y su familia durante meses, aislado de toda civilización y disfrutando y soportando por igual las inclemencias del tiempo. Una atmósfera de soledad y rusticismo que ha gustado especialmente al youtuber Lobo Estepario, que se ha sentido realmente en su salsa en semejante paraje solitario.

La belleza de esta isla sólo es comparable a su tranquilidad. Apenas hay nada más que un faro aquí plantado y luego muchas vegetación y roquedales con arbustos por todas partes.

Yo mismo le preguntaba qué le parecía el paraje para una escapada definitiva si vuelven a atacarnos con el pincho. ¿Sería posible esconderse aquí por mucho tiempo, en una isla tan pequeña, pero llena de cuevas, a escasos metros en línea recta del Palacio Real de la Magdalena?

También me fijé en que las lagartijas de aquí son un poco más grandes de un verde más oscuro que en la cercana a costa de Santander. Y es que estamos en un entorno natural muy auténtico donde anidan especies de aves marinas y donde es posible visualizar muy fácilmente todo tipo de peces, ya que las aguas aquí son muy transparentes.

Entre el calor que hacía, en pleno octubre, y la visión del agua cristalina a nuestros pies, la verdad, parecía que estábamos en las Baleares. Por si fuera poco, en el camino de ida y vuelta encontramos la Nao Victoria, un buque a vela enorme que imita los que surcaron las aguas del imperio español en los buenos tiempos de nuestra Patria.

El naufragio terrible del Sofía en la isla de Mouro

También aproveché para comentar algunas curiosidades de la isla de Mouro y del entorno más próximo. En concreto, en la isla de Mouro hubo un naufragio de un barco llamado Sofía que desapareció totalmente de la faz de la tierra durante una galerna terrible. Una galerna es una tormenta marítima de gran potencia y, en el caso de la isla de Mouro, las olas llegan a pasar por encima de la alta torre del faro, lo que en la práctica significa que sobrepasan en el islote de un lado a otro. Esto nos puede indicar el terror que debía suponer para unos marinos o para la familia del farero aguantar semejantes tormentas, con auténticos tsunamis de por medio. Galernas brutales, capaces de triturar barcos y arrastrar muy lejos a los pobres marinos muertos y los restos de su barco.

Un naufragio frente a la isla de Mouro en 1887

Este naufragio frente a la isla de Mouro ocurrió en 1887 y se llevó por delante esta embarcación de transporte de mercancías y a su tripulación formada por el capitán y diez subalternos. Los recortes de prensa que todavía podemos consultar reflejan el dramatismo vivido por esos pobres hombres y la sociedad santanderina, que durante unos días estuvo pendiente de si había noticias de algún tipo sobre un barco que parecía que había sido tragado literalmente por el océano.

Barquitos de alquiler en Santander

Pero en un día de sol y poco viento como el que hemos disfrutado hoy, la verdad, la isla de Mouro no parece el mismo paraje en el que esos hombres trabajadores perdieron la vida delante del aterrorizado farero, que contempló con sus propios ojos cómo el barco llamado Sofía era zarandeado y luego hundido bastantes años antes de la Guerra Civil Española. No lejos de estas aguas, también, ocurrió hace poco que la tragedia golpeó a un barco pesquero que se encontraba faenando por aquí, pero se trata de acontecimientos que ocurren fuera de los días normales de ocio en el que la gente sale con los barquitos de alquiler en Santander (623191492) o los suyos propios.

Conocer los secretos de la isla de Mouro y Santander con Lobo Estepario y Michael Boor

Los dos youtubers (info@ponteaclick.com / 623191492) nos ofrecemos para hacer de guías a personas que quieran obtener una experiencia especial de la mar y de esta costa tan maravillosa de la Bahía de Santander. Dos guías muy amenos y bien informados, pienso yo, que os podemos llevar a estos sitios tan paradisíacos a disfrutar de una jornada espléndida en la que se mezcla la historia con la aventura y el humor. Os esperamos.

Los robinsones de la isla de Mouro y de Santa Marina

También he encontrado una curiosa historia sobre lo que se llamaron los robinsones de la isla de Mouro y de Santa Marina y que no eran sino dos y tres chicos muy jóvenes de la zona que se habían visto arrojados literalmente a estas dos islas tan pequeñas, situadas en la parte exterior de la bahía de Santander. Dos grupos pequeños de muchachos que naufragaron y tuvieron que acogerse a estas dos pequeñas islas tan inhóspitas, donde no hay ni siquiera agua dulce para beber. Sin embargo, en la isla de Santa Marina sí había abundancia de ratas, grandes como conejos. La verdad es que estos chicos lo pasaron bastante mal hasta que se les pudo rescatar, lo que no fue fácil porque el temporal que les hizo irse a pique todavía no amainaba del todo.

Dos chicos que se quedaron atrapados en la isla de Mouro en plan Robnson Crusoe

Reseñar que los dos chicos que se quedaron atrapados en la isla de Mouro fueron hacia allí en busca de ese refugio, ya que al intentar cruzar el abra de la bahía (conocida como barra) temieron que las olas los hicieron naufragar para siempre. Una vez en la isla pelada de Mouro, sin embargo, siquiera al subir las escaleras hacia la base del faro se sintieron seguros del enorme oleaje y echaron abajo a la puerta de la antigua casa del farero para tomar refugio allí. Sin duda alguna, una historia increíble la prueba de los fuertes que son aquí los temporales, ya que pueden hacer rebasar las olas por encima de las crestas altísimas del islote.

Y con la mala suerte de que el último servicio de farero y su familia se habían trasladado de allí hacía ya varios años, sustituidos por el sistema moderno de faros automáticos que ya desde antes de la guerra civil estaba operando por el país. Situación se había vuelto muy desesperada, ya que realmente estaban en una isla desierta y sin ni siquiera agua potable. Y en un intento de pedir socorro, a la desesperada, habían encendido hogueras como única forma posible de ser detectados. Y así fue que los descubrieron y los pudieron evacuar.

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