lunes, febrero 26, 2024
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Una sonrisa en la gruta: las apariciones de Lourdes y el cariño de la Virgen por pecadores y enfermos

Las apariciones de Lourdes han constituido uno de los eventos más atractivos y misteriosos de todo el siglo XIX. Para algunos, es una muestra de cómo la superstición medieval sigue viva en nuestros días. Para otros muchos, los que queremos en lo que sucedió allí, se trata de una mano tendida hacia el ser humano por parte del Creador. La cara más amable de Dios, representada de forma inmejorable en su madre, el ser humano al que seguramente ha querido y querrá nunca más que a ningún otro. ¿Qué mejor signo de que le preocupamos y de que quiere intervenir entre nosotros por nuestro bien?

La historia de Bernardita es la de una adolescente pobre que murió pobre a pesar de tener millones de “fans”

La historia de Bernardita es la de una adolescente pobre, de la familia más pobre de la región más pobre de Francia, que era por entonces la zona pirenaica y en concreto la arruinada comarca donde se sitúa Lourdes. Una población rural que sufría la transformación radical de pasar de los molinos tradicionales a los de vapor, siendo su propio padre molinero y, además, un hombre demasiado bondadoso que dejaba demasiadas cuentas pendientes con sus clientes mientras que a él no le perdonaban el alquiler del molino.

La familia quedó de pronto, por falta de pagos, completamente desahuciada. Y tuvieron que alojarse en un lóbrego calabozo que, según la gente de Lourdes, no era aceptable ni para los inmigrantes españoles que venían a trabajar de jornaleros. Es entonces cuando en una ocasión, recogiendo leña para calentar un poco esa mísera casa, Bernadette pasa con sus amigas junto a las orillas del río Gave y una caverna llamada Massabielle. Una gruta donde los cerdos eran apacentados a menudo y en la que la niña, al recoger las ramas por la orilla, siente de pronto una ráfaga de viento que llama su atención hacia una cavidad en la caverna. Allí es donde se encuentra por primera vez a una señora, Aqueró, como ella la describió en el directo local, dado que Bernadette era una chica bastante ignorante y ni siquiera hablaba la lengua oficial de Francia. El francés. Ella hablaba el dialecto patua local del Pirineo y la Virgen María, al dirigirse a ella, también manejaba esa misma habla local.

Sería muy largo comentar aquí todo lo que pasó a continuación, pero como mucha gente sabe esta señora se siguió apareciendo en esta cueva durante 17 veces más, pidiéndole siempre a Bernardita que rezara con ella y haciéndole algunos encargos concretos. Y los destinatarios de tales encargos solían ser miembros del clero a los que la Virgen quería comentarles diversos temas.

Las virtudes de una chiquilla de campo sin apenas formación y perteneciente a la familia más miserable de Lourdes

Es muy notorio resaltar las virtudes de una chiquilla de campo, sin apenas formación y perteneciente a la familia más miserable de Lourdes, en el plano económico, mostró una humildad y una entereza admirables ante los diversos interrogatorios por parte de sus padres, para empezar, pero también de las autoridades eclesiásticas y civiles. Y no fue el menos duro el de la propia policía, cuyo jefe fue luego ascendido a las más altas responsabilidades dentro del Cuerpo de Policía de Francia, llegando incluso a resolver un caso muy complicado de su época. Pues bien: este sabueso policial fue el primero que estuvo presionando a Bernadette y a su familia de forma muy dura, pero no por un capricho personal, sino que realmente era necesario para poner en contraste las declaraciones de la niña. Era muy importante comprobar que no se lo estaba inventando o que no había alguna estafa por detrás. Y la realidad comprobada fue que la chiquilla no se amilanó ante sus amenazas mientras se comprobaba, por medio de la intensa vigilancia policial de la que era objeto, que ni ella ni su familia recibían ni un céntimo de las cuantiosas sumas y donativos que se les ofrecían. Regalos que eran lógicos cuando mucha gente, algunos de ellos de gran poder adquisitivo, pasaban al hogar de los Soubirous y contemplaban la extrema pobreza de la santa y sus padres y hermanos.

Estaban rodeados de personas que pagaban mucho por el rosario de la niña, pero los Soubirous no aceptaban regalos ni dinero

Ni Bernadette ni su familia vivieron cambios económicos de ninguna clase tras la aparición de la Virgen a su hija, como era de esperar, cuando estaban completamente rodeados de personas que pagaban mucho dinero por el rosario de la niña o que con gusto querían mejorar un poco las miserables condiciones de vida de la familia Soubirous. Sin embargo, todos ellos siguieron llevando a la misma vida humilde o parecida a la que llevaban antes, con la diferencia de que Bernadette quiso ser monja desde muy joven y la familia se pudo trasladar a una vivienda digna y normal. Pero la vida pobre y anónima de estas personas siguió más o menos inalterada tras el evento sobrenatural del que Bernadette había sido protagonista.

El tema de los milagros tampoco es ninguna fantasía. Las curaciones inexplicables están atestiguadas desde el primer minuto por médicos que no necesariamente eran creyentes, pero muchos de ellos se convirtieron cuando comprobaron in situ la veracidad de lo que estaba sucediendo. Inclusive hay una famosa anécdota en la que Bernadette está quemando con un cirio la mano, pero en realidad no se quema y esto fue comprobado in situ por médicos que estaban presentes. Un experimento que luego otros se empeñaron en repetir en el domicilio de la niña, ya no obnubilada con la visión que tenía delante, que se tradujo en las lógicas quemaduras. Hoy en día, en recuerdo de estas oraciones en la gruta, millones de peregrinos cantan el himno del Ave María a su Inmaculada Concepción y lo hacen con antorchas o cirios en la mano.

El primer milagro certificado ocurrió con las apariciones todavía en marcha

El primer milagro certificado ocurrió con las apariciones todavía en marcha. Mucha gente de dinero de toda Francia, pero también personas humildes de los contornos, empezaban a desplazarse hacia la gruta en números cada vez mayores llevados por la fe o la simple curiosidad. Y así fue cómo un obrero de la zona recuperó el ojo perdido en un accidente laboral, llegando a ver mejor por ése que por el sano. Y otra de estas personas pobres de la zona era una mujer que acaba de quedarse viuda con una mano inerte por enfermedad y con varios hijos y uno en camino. Pues bien. Esta pobre mujer escuchó que la Virgen se estaba apareciendo en una gruta y que las manos de Bernardita habían abierto un pequeño torrente en el suelo con agua que tal vez podría ayudar. Tampoco se perdía nada por probar.

Y hasta allí se acercó y metió la mano en el agua, quedando en el acto sanada, pero no solo eso. En ese mismo momento sintió que rompía aguas y se dirigió directamente a la Virgen con estas palabras:

Os lo agradezco mucho, Señora, pero dejadme llegar a casa para dar a luz.

Y ese mismo día nació el último de sus vástagos, que luego sería sacerdote, tocado desde el vientre por la gracia de la Virgen María, que había hecho brotar esa agua en una gruta.

La lista de milagros en Lourdes es interminable, pero la gente que hemos acudido allí no lo hacemos con una intención de recibir algo a cambio de visitar el sitio. Ya de por sí, el ambiente en Lourdes es especial, uno de los pocos lugares del mundo donde he experimentado que no existen diferencias entre ricos o pobres, enfermos y sanos. Todo se vive allí con naturalidad. Y las peregrinaciones de todo el mundo que acuden por millones cada año no lo hacen por simple turismo, una gran parte de ellos, sino realmente motivados por este espíritu de fraternidad humana y fervor religioso profundo.

Yo no he prometido hacerla a usted feliz en esta vida, sino en la siguiente

La esencia de esta pastorcita ignorante, que apenas pisó la escuela, pero que consiguió desafiar a toda una sociedad de su tiempo, manteniéndose terca en lo que ella había visto y oído, sigue presente en el lugar y en la historia de lo que son las apariciones y los milagros de Lourdes. Un fenómeno sobrenatural que ocurrió a la vista de todo el mundo y en un Estado ya muy moderno y descreído como era la Francia post revolucionaria de mediados del siglo XIX. Una chica humilde que nunca vio dos euros juntos y que vivió enferma hasta el final de su vida, a la vez que nostálgica hasta el fin de la belleza que había contemplado en la gruta. Un lugar especial en el que la Virgen, compadecida de sus padecimientos físicos y los problemas económicos de su familia, le aseguró lo siguiente:

Yo no he prometido hacerla a usted feliz en esta vida, sino en la siguiente.

Una promesa que parece que se hace extensiva para todos nosotros y en particular para los enfermos, pues no es aquí donde Dios nos va a hacer felices del todo nunca. Sin embargo, en Lourdes sí que te alcanza para echar una ojeada por dentro a cómo debería ser el mundo si todos fuéramos verdaderos hijos creyentes de Dios. Verdaderos seres humanos con un corazón de carne y no de piedra, conscientes de las necesidades de los demás y siempre dispuestos a hacer lo que es más justo.

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