viernes, febrero 23, 2024
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Traidor, inconfeso, ¿y Rey?

Artículo escrito por Alfonso de la Vega

“EL SÁBADO SE HIZO PARA EL HOMBRE, Y NO EL HOMBRE PARA EL SÁBADO” (MC. 2, 23:28)

El gobierno de Su Majestad chalanea con un prófugo de la Justicia que se administra en nombre del Rey. Esta esquizofrenia filipina es la mejor muestra del grado de incoherencia, estulticia, degeneración e incluso ridículo hoy alcanzado por la Monarquía y la misma Corona si no lo denuncia ¡Qué razón tenía el gran Valle cuando sostenía que “España era una deformación grotesca de la civilización universal!

Para colmo de disparates ya no se trata de cuestiones ideológicas más o menos opinables sino de comprar su complicidad a fin de destruir la nación española y arrumbar al régimen de la propia Monarquía. Un caso in fraganti de pérdida de dignidad, decencia o decoro institucionales.

En otras ocasiones históricas las conspiraciones se llevaban de modo clandestino pero no deja de resultar una audacia novedosa que la revolución se intente perpetrar desde la propia presidencia del gobierno de Su Majestad, sin la aparente oposición de don Felipe que resulta ¡ser Su Majestad! 

Pero, ¡qué vergüenza para un supuesto Estado de derecho, como los cortesanos más entusiastas y relamidos declaran que es el reino borbónico.  Toda una vicepresidenta del gobierno de Su Majestad visitando a un golpista prófugo de la Justicia que se administra en nombre del rey!

Atrapado en esta esquizofrenia institucional la conducta de don Felipe al no expresar su condena a los chalaneos de Su Gobierno que está dejando a España por los suelos como Estado de Derecho resulta incomprensible no ya para un patriota español sino siquiera para cualquiera que se mueva por motivos prácticos.

Los estultos cortesanos ditirambo alabanciosos, que tanta responsabilidad tienen en el desastre español actual como el mismo rojerío globalista, tratarán de disculparlo con el manido argumento de lo buenos que son los Borbones o el del pretendido respeto a la constitución, cosas completamente falsas.

Debido a que en otra muestra más de soberbia y falta de educación, las fuerzas golpistas, sediciosas, ladronas, prófugas o filoterroristas no se hayan dignado aparecer hasta hora por Palacio como sería su obligación para exponer las condiciones para su supuesto apoyo a una candidatura, don Felipe no tiene porqué considerar que tal apoyo criminal dirigido a la quiebra constitucional y nacional esté comprobado o sea cierto. Y en todo caso, aunque existiese, no puede tolerar la quiebra constitucional dirigida a la destrucción de la nación española. No lo puede tolerar como hombre de honor ni tampoco convertirse en perjuro.

La cobardía no es prudencia ni la prudencia es cobardía. De modo que el comportamiento de don Felipe en tales circunstancias más que por prudencia cabría explicarlo más bien por cobardía, ineptitud intelectual o moral o lo que aún sería peor: por complicidad en la traición.

Pero la cosa desgraciadamente no termina aquí. Si los traidores al final se salen con la suya y luego Su gobierno traidor prevarica una amnistía deslegitimadora o proponga el referendo para la separación de Cataluña u otras regiones a realizar, visto lo visto, en condiciones de seguro pucherazo, ¿Qué va a hacer Su Majestad? ¿Acaso pondrá su firma para cohonestar la destrucción de España? ¿Es eso también «constitucional»? ¿No es eso demostrarle como otro perjuro?

O bien, ¿Puede seguir siendo Rey de España sin España?

Y otras cosas igualmente prácticas e incluso más importantes: la descomunal y odiosa deuda catalana ¿nos la colocan al resto? ¿Las pensiones de los catalanes quiénes las van a pagar? ¿Quién será de nacionalidad «catalana» y quién no, a estos y demás efectos? Y la nueva frontera, ¿Dónde la colocamos? ¿La protegerá lo que quede de Ejército? 

Llegados a este desastre y de no buscar la repetición de las votaciones que tampoco garantizan nada por los pucherazos ex ante y ex post, o la falta de representatividad política de la derecha social, lo menos malo sería buscar un candidato honrado y de prestigio que presidiera un gobierno de carácter técnico, autoritario con principios, dirigido a gestionar el caos como buenamente se pueda y proponer una profunda reforma constitucional que nos evite en lo posible futuros disgustos.

Pero para eso tendríamos que tener soberanía, argüirá con razón el amigo lector. Muy cierto, pero si efectivamente carecemos de soberanía y estamos a merced del enemigo extranjero con o sin pucherazos, no hace falta seguir con el cínico paripé actual. Y lo único que nos quedaría es la abstención deslegitimadora del régimen impostor e intentar poner a salvo vidas y haciendas.

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2 COMENTARIOS

  1. Da igual, todo se va a desmoronar como un castillo de naipes.
    En EEUU han «despertado» como es debido, que es descubriendo por fin el pastel sionista, el lodazal de mentiras, degeneración, monopolio, secuestro mediático, infiltración en las instituciones y criminalidad sobre el que han vivido durante un siglo y que se encontraba ahora en las vísperas de aniquilación del norteamericano blanco. El fenómeno se está haciendo masivo. Todo va a cambiar. No sin dolor, por supuesto.

    La gentuza que carcome España no deja de ser otra cosa que la filial del sionismo que ordena y manda desde Washington, Londres, Suiza, Bruselas, etc, y si quedan descabezados (por ley natural debería ser así) habrá una desbandada de ratas. Véase al «gudari» que asesinaba «extranjeros invasores» españoles como él defendiendo y apoyando la invasión sarracena que está convirtiendo en un infierno la sociedad vasca para la gente de la calle. Hasta los más lentos borregotarras acabarán entendiendo que «Euskal Herria» era otro engaño pergeñado desde fuera para utilizarlos y posteriormente liquidarlos, y que han estado apoyando a absolutos traidores psicópatas.

    Palomitas.

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