viernes, febrero 23, 2024
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Tortura y lesa humanidad

En el peor de los escenarios imaginables, los gobernantes actúan como delincuentes que emplean los parlamentos para sacar las leyes que los beneficien, mediante Reales Decretos sancionan cuales monarcas del antiguo régimen y actúan de manera despótica. Según la constitución de 1978 España es un país democrático con derechos para todos, en el que el estado, teóricamente, no actúa ejerciendo una sátrapatracia, con un líder que es el rey absoluto y retiene y controla todos los poderes políticos, incluso las elecciones en las que ha de salir ganador sí o sí, por encima de sus oponentes.

Las leyes penales han de ser pensadas para un buen clima social basado en el respeto, la presunción de inocencia, tribunales de justicia que aplican normas justas y humanitarias y aplicación de las mismas de manera completamente democrática. Nadie, absolutamente nadie, está fuera de ellas, mucho menos quienes ejercen la función pública por responsabilidad, consentimiento, juramento de decencia y servicio al país.

Desde el año 2020, con la instauración de la agenda 2030, acudimos al insólito episodio de la condena a la prisión domiciliaria por orden de Pedro Sánchez, por no haber cometido delito alguno, orden que fue considerada fuera de la ley por el Tribunal Constitucional. Encerrar a alguien sin motivo, prohibiéndole toda movilidad y controlando los movimientos, es una acción delictiva semejante a un secuestro. Pedro Sánchez lo hizo.

La instauración de la nueva normalidad, el uso obligatorio de mascarillas, el uso del miedo y del adoctrinamiento para crear y expandir las ideologías sectarias del covid es otro delito, pues se puede incluir dentro de la figura de la tortura, en este caso a toda la población sin criterio alguno. El uso de la psicología como arma de guerra, aprovechando los puntos débiles, más débiles que nunca por el miedo causado por los medios de comunicación (coautores y cómplices) para someter a toda la población, implica el uso de estrategias estatales centradas en el odio y en el daño del ciudadano, su manipulación mediante el engaño, la coacción, la amenaza y la dictadura, todo ello para un fin nunca declarado (pero nunca bueno).

El uso de las mal llamadas vacunas, causantes de miles de muertos y de personas afectadas (con óxido de grafeno que interactúa con las ondas 5G, de carácter mortífero), incluso de por vida, es el mejor ejemplo de un genocidio legalizado que se ve reforzado ante un ministerio de sanidad que impulsa a los ciudadanos a inyectarse un veneno si cabe más mortal que el original, la vacuna bivalente. Muchos de los que afirman orgullosamente haberse vacunado, serán víctimas mortales o de graves secuelas. Se puede decir que el número de fallecidos va a superar en todo el planeta al de las victimas por las cámaras de gas en los campos de concentración nazis. Todo ello sin contar los desastrosos efectos que tienen las campañas de vacunación infantil, con todo tipo de secuelas y casos de muerte.  En este caso, el régimen asesino es mundial, en todos los gobiernos, en todas organizaciones internacionales y en todas las agendas que siguen quienes dirigen los designios de los países. Es una guerra a la población. 

Al ser peor que la segunda guerra mundial y al no haber terminado, pues tienen in mente nuevas plandemias, injertos venenosos e identidades digitales asociadas a ciudades carcelarias y ausencia de dinero físico, el resultado es la marca o la marca de la bestia, el 666 descrito en la biblia, cometiendo el delito peor imaginable. Ya en los inicios, miles de personas de la tercera edad murieron en las residencias de ancianos al ser tratados con rendescivir, morfina y oxígeno que a asesinaron sin piedad, impidieron que estas personas viesen a sus familiares, los cuales recibían sus cenizas y, además, eran tratados como si fuera radiactivos. Ni el mismo Hitler habría llegado tan lejos que las autoridades que permitieron además protocolos sanitarios criminales en los hospitales, donde se ponía el sello de muerto por covid 19 al que entraba, todo ello para engordar las cifras de muertos. La Organización Mundial del Sicariato estaba y está detrás, como puros asesinos.

El resto de las acciones del gobierno van por el estilo. Desean cargarse la economía, subir la inflación, hundirnos a impuestos y hacer imposibles las condiciones de vida. El fin no es otro que matarnos poco a poco, sin darnos cuenta, engañándonos y tomándonos el pelo como si fuésemos subnormales o nos considerasen simples hamsters de laboratorio. La ruina, la desaparición de la clase media, la imposición de la pobreza e igualarnos a todos en miseria es el fin del comunismo que encierra la agenda 2030, privándonos de los derechos. Empeorando la situación de España cada vez más, la técnica de la rana va calentando el agua hasta matarnos de hambre, con la falsa esperanza de que todo irá mejor, cuando el fin es el contrario. Con el tiempo tomarán las medidas planificadas. Hitler encerró a los judíos en un gueto en Varsovia y en 1941 mandó muchos de ellos a las cámaras de gas, nuestros gobernantes están a la espera del golpe final.

Nuestros campesinos y ganaderos no sólo no se ven apoyados por el gobierno, sino que se ven compelidos a reducir o incluso dejar de producir. Muchos pierden sus tierras por incendios provocados o son obligados a abandonar sus cosechas para ver, cuando regresan, que han sido expoliadas sin resarcimiento alguno. Las presas que podría guardar el agua para regar se van destruyendo por orden de la Comisión Europea y las estelas en el cielo nos hablan de cambio climático provocado y fuertes sequías. Quieren matar a los españoles de hambre, hacer que bajen su cabeza como hacen los esclavos con sus amos y someternos, tal como hacían en las dictaduras de la segunda guerra mundial con cartillas de racionamiento que provocaban hambrunas. Es como si el tiempo no hubiese transcurrido y la historia estuviese condenada a repetirse.

Para más inri, el feminismo, creado para que las mujeres y los hombres se detesten (como cuando en Alemania se odiaba a los judíos o en Rusia a los anticomunistas), el movimiento LFGTBI (que pervierte sexualmente a los niños y los va introduciendo en el mundo de la pederastia y convierte en posibles víctimas de sacrificios satánicos), el aborto y la eutanasia  se introducen en la sociedad para romper todo tipo de vínculos emocionales; una artimaña tan cruel como ésta parece salida de la diabólica mente de Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi. Una forma lenta y aparentemente inocente de imponernos el fascismo en las relaciones interpersonales.

Todos ellos forman parte de un gran clan de criminales, dirigidos por cabezas diabólicas. El encargo no es otro que hacer del delito la acción del estado y llamar disidentes a los que se opongan a semejante genocidio. Son tantas las razones, son tantos los cómplices (prensa, médicos, enfermeras, psicólogos comprados, gobiernos, parlamentos y fuerzas de seguridad), que habría que les hacerles un macro juicio por crímenes de lesa humanidad.

Ponen las reglas los más sinvergüenzas, delincuentes, torpes, estúpidos y psicópatas, al servicio de una élite de criminales. Actuando como sicarios, se convierten en los peores enemigos de la libertad y la justicia de la que tanto se les llena la boca y cometen todo tipo de atrocidades, legalizadas por las normas que ellos tienen la potestad de aprobar para que no les toquen. Pero, ay de ti si osas denunciarlos, cometes un delito de odio hacia ellos. Desde luego, amados no merecen ser.

El país está en manos de psicópatas delincuentes dispuestos a todo con tal de salirse con la suya y lo harán por encima de su cadáver si es necesario. ¿Qué vas a hacer al respecto, quedarte viendo la televisión, escuchando chismes inservibles, asintiendo en la estupidez infinita por cobardía y complicidad criminal o vas a reaccionar para presionarlos y echarlos de las instituciones? No olvidemos que ellos son los que ensucian el poder, un poder tan corrupto que habría que arrancarlo de raíz.

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5 COMENTARIOS

  1. Muy bien escrito pero mucho me temo que no hay nada que hacer ya que la gente prefiere creer a los terroristas de los medios de comunicación que a nosotros aunque les mostremos pruebas que los medios de defecación no le muestran pero creen en ellos como si fuera una religión , para mi son una secta de mafiosos y mentirosos, y ahora que ya están anunciando la quinta dosis del veneno letal, seguro que muchos van a acudir con esmero al matadero, el sentido común se fue por el fregadero, yo prefiero la muerte que que me metan el veneno fabricado por DARPA, si me quieren asesinar que vengan con munición, no con una inyección que yo no creo en el gobierno criminal y mucho menos en la sanidad que está en manos de las farmacéuticas.

  2. Nos están empotrando mafiosamente con mentiras y a traición en la Dictadura 2030. Nuestros líderes y gestores obedecen a superiores de logia y nos traicionan. Ojalá podamos abrir los ojos e impedirles el genocidio

  3. Hay un cerdo llamado Pedo Sánchez que es peor dictador que ese señor al que mandó desenterrar del cual no paran de hablar y le echan la culpa de todo mal, está serpiente venenosa nos encerró en casa y lo va a volver a hacer pero en este país de cobardes aún hay mucha gente que cree en él, a mi me da mucho asco este señor al igual que Alberto Núñez Feijóo y el farsante de VOX, me dan asco todos los políticos y además no son la solución si no el problema, sin ellos y los terroristas de los medios de comunicación , esa raza maldita a la que no se puede nombrar para que no te acusen de delito de odio , no conseguirían nada.

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