lunes, julio 15, 2024
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Defensa personal para policías en Santander

La delincuencia está en alza en España y al parecer, pues tenemos que creernos que las elecciones son tan limpias como nos cuentan, el personal quiere que la situación siga igual o vaya a peor. Una percepción que a muchos nos parece equivocada, pero que luego se ve respaldada en la calle por la actitud de muchos potenciales fans de la anarquía criminal. Gente que ayuda a los delincuentes cuando son enfrentados por la Policía, parece mentira, pero es así de lamentable esta sociedad o al menos una gran parte de ella.

Clases de artes marciales para policías en Santander

El ochenta por ciento de los compañeros heridos en una intervención son atacados por personas que están en el entorno del delincuente, nos dice un policía nacional de Santander. Basta que estés tratando de inmovilizar a una persona para que la gente de los contornos se acerque a ayudar, precisamente, a ese sospechoso. No a la policía. Es vergonzoso, pero es así.

Y encima puede venir luego un juez a acabar de machacar al pobre policía si entiende que se ha pasado de la raya en el uso de la legítima fuerza. En pocas palabras: hagas lo que hagas, va a estar mal, pero yo creo que la mayoría tenemos claro que en todo caso el policía debe salir triunfante y a poder ser ileso. ¿En qué país nos estamos convirtiendo?

La penosa intervención policial del otro día en Cangas de Onís

La penosa intervención policial del otro día en Cangas de Onís, en la que intervinieron guardias civiles y policías locales, es la prueba palpable de que estamos en una situación límite. A la policía no se le deja actuar con la contundencia necesaria y parece que tienen que salir heridos antes que por opinarle el más mínimo golpe a cualquier sujeto que la esté liando, pero además hay otros problemas. Por ejemplo, la falta de formación de los efectivos policiales en cuanto a desempeñarse en la calle se refiere. Porque no todo son más medios como armamento, chalecos y otros.

Felipe Ferreira ha sido formador de policías en Brasil y continúa con su labor en España, como profesor de Brasilian Jiu Jitsu en Santander.

Esta intervención policial ha sido un desastre, nos comenta. Noquean al guardia por no asegurarse bien de que el tipo no supone una amenaza a una distancia tan corta y, para colmo, los compañeros permiten que sea rematado en el suelo de una patada. En Brasil la policía no funciona de esta manera, a pesar de que Lula está haciendo grandes esfuerzos para que país también sea un descontrol, pero te devuelvo la pregunta: ¿qué esperas tú de la policía?

Yo le contesto que espero que sea gente que me pueda proteger y dar seguridad, pero evidentemente no estamos ante la auténtica perfección en la consecución de ese objetivo.

Casi parece que les tendríamos que ayudar nosotros, comento, y no es tan descabellado plantearse que tenemos que echar una mano si hace falta. No al contrario: no ayudar al delincuente, como me ocurrió a mí una vez en el metro de Madrid hace unos años. Cuando tuve que salir en ayuda de los guardias de seguridad que estaban siendo atacados, siempre a traición, por una turba de niñatos que ayudaban a un carterista que acababa de robar una cartera.

En Brasil yo daba clases de defensa personal a la policía y tienen más problemas y más graves que aquí

El principal problema siempre te viene por la espalda, insiste este policía del que estábamos hablando antes. Y tiene razón. Una vez que el policía está entretenido inmovilizando a un delincuente, cosa que no es fácil en ningún caso, porque te puedes pasar de largo o quedarte corto en el empleo de la fuerza, las personas que están por la zona pueden aprovechar la oportunidad para atacar al uniformado mientras está distraído. Es demasiado común. Y entonces, según este policía, una inmovilización de Jiu-Jitsu no sirve en la calle, pero, ¿estamos seguros de esto?

Claro que sirve, insiste Felipe Ferreira. Yo creo que es evidente que alguien con Jiu-Jitsu va a ser superior a alguien que no tiene eso. ¿De qué estamos hablando? Por supuesto que ni el Jiu Jitsu ni ningún arte marcial es una ametralladora con la que puedes disparar contra una multitud de gente que te esté atacando al tiempo, pero definitivamente es una baza que puedes utilizar para defenderte y lograr una inmovilización muchísimo más efectiva. En Brasil yo daba clases de defensa personal a la policía y tienen más problemas y más graves que aquí.

Pero aquí la situación de la delincuencia está yendo a peor, comenta otro policía. Al final, son los políticos los que quieren que sigamos en esta situación el tiempo que haga falta.

Muchísimos jueces están dispuestos a ponerse del lado de los malos y condenar a policías por ejercer un uso legítimo de la fuerza

Pero no sólo ellos. Muchísimos jueces están dispuestos a ponerse del lado de los malos y condenar a policías por ejercer un uso legítimo de la fuerza. ¿Que un delincuente se ha roto un brazo por resistirse a la autoridad? ¡Vaya por Dios! Pues ya puede dar gracias de que la Seguridad Social le atienda gratis, incluso con preferencias sobre los miembros de las fuerzas de seguridad. Pero todavía parece que esta gentuza necesita de ayuda extra cada vez que se va a producir una detención, pues a menudo hay idiotas que se dedican a jalear al sospechoso y entorpecer lo más que puedan la actuación policial.

El famoso vídeo de la Policía Nacional haciendo el ridículo en Huesca, hace unos años ya, y en el que la detenida acabó desnuda tras el largo forcejeo con los policías, es otro ejemplo muy evidente de la situación en la que nos encontramos desde hace tiempo.

Aquí, por lo menos, dice Felipe, puedes decir que no eran suficientes policías, pues estamos hablando de una pareja de uniformados que tienen que hacer frente a una multitud de personas indeseables que están entorpeciendo al máximo y está faltando al respeto a la autoridad de forma grave.

Unos forcejeos en los que llegan a desgarrar la camisa del policía, evitar que se cierren las puertas del coche policial y hasta disputarle a uno de ellos la porra. Todo ello, mientras les dedican epítetos como fascista o ridículo, menudo respecto a la policía, pero es lo que tenemos en la calle.

Más nos valiera que los jueces se emplearan a fondo con quienes interfieren en una detención policial y no al contrario, pero estamos en España. Uno de los países más progres del mundo, con una falta de autoridad policial y judicial que no puede asustar a los delincuentes de ninguna manera. Y mucha gente se acuerda de la contundencia con que se emplearon distintos cuerpos policiales y la justicia durante los confinamientos: la verdad es que llama la atención el contraste al comprobar cómo esas mismas autoridades son incapaces de lidiar con el enorme problema criminal que tenemos en la calle.

Felipe Ferreira, profesor de Defensa Personal en Santander, opina sobre intervenciones policiales

A continuación, le presento a Felipe Ferreira una intervención bastante brillante de los carabineros de Chile en la detención de unos cacos que utilizaban las motos como medio de actuación y huida. Y no es una comparación entre países, que conste: esto es simplemente una serie de intervenciones elegidas por su eficacia o todo lo contrario.

Aquí no hay nada que decir, puesto que el trabajo fue muy fino y muy bueno. Se abalanzaron sobre ellos por la espalda y les inmovilizaron en la carretera en el acto, dice este profesor de defensa policial en Santander. Esto es lo que tiene que hacer la policía. Y utilizando la superioridad numérica, que también es muy importante. En Brasil nunca verás a menos de diez policías trabajando juntos en ningún sitio. Simplemente por lo que pueda pasar.

En una situación de calle puedes encontrarte un trabajo muy fácil que de repente se complica muchísimo, o también todo lo contrario, comenta nuestro amigo policía de Santander.

Pero precisamente por esto tenemos que estar preparados para lo peor. Un guerrero siempre tiene que estar preparado para la guerra y esto implica entrenar duro cada semana, no menos de dos veces a la semana, porque hay que ser constantes. Y Felipe Ferreira, profesor de Defensa Personal en Santander, está muy enfocado a que todos podamos crecer en ese aspecto, pero especialmente dedicado a los policías que tienen que cuidar de todos nosotros.

Entrenamiento policial en Santander

El entrenamiento policial en Santander que estamos llevando a cabo es muy bueno y lo sabemos por los resultados en los agentes involucrados. Han ganado fondo y forma física a la par que conocimientos importantísimos que han puesto a prueba en peleas reales de entrenamiento, luego no se puede hacer mucho más. El entrenamiento es intenso para que no tengas que sangrar en la calle lo que no has sudado en el tatami. A la hora del combate en la competición o en la pelea en la calle no se puede ya aprender más o improvisar demasiado, sino que hay que llevar un trabajo ya hecho desde atrás y muy serio.

Aunque suene raro decir esto, comenta Felipe Ferreira, nuestra mirada ya tiene que decir muchas cosas cuando vamos a entrar en combate. Tiene que ser una mirada de campeón. Una mirada de tiburón y no de presa.

Yo, cuando miro a un adversario antes de la competición, le clavo los ojos y trato de saber cosas sobre él. Intento transmitir seguridad y ver si él tiene inseguridad y muchas veces ya sé si voy a ganar o no. Un cazador respeta a otro cazador cuando ve en su mirada lo que es, pero un cazador no respeta a una presa. Y nosotros tenemos que esforzarnos por ser campeones, por ser cazadores cuando entramos al tatami. Lo mismo que tiene que ser un policía cuando sale a la calle y se encuentra con una situación difícil. En Brasil decimos que tiene que haber sangre en nuestros ojos, aunque la mayoría de las veces no es necesario emplearnos a fondo, pero si la técnica y la seguridad en nosotros mismos está ahí el otro lo va a notar y va a ser todo mucho mejor.

Clases de defensa personal en Santander

En nuestras clases de defensa personal en Santander hacemos mucho hincapié en esto: el respeto al profesor y a los compañeros y a nosotros mismos. Por eso es bueno que los chicos empiecen cuanto antes desde niños a entrenar, las niñas también, porque ganan mucha seguridad en ellos mismos y aprenden lo que significa la disciplina. Por ejemplo: cuando nos cuadramos al final de la clase y saludamos lo hacemos con la misma postura que se emplea en el ejército, con el pecho erguido y hacia fuera y los hombros hacia atrás. Y la mirada al frente y el mentón alto. Todo este tipo de detalles son importantes para hacer de una persona un campeón y un luchador. Unos valores que también se transmiten al resto de las facetas de la vida.

La opinión de una joven que acude a las clases de Jiu Jitsu en Santander

Nuestra compañera Lita también quiso opinar sobre todo esto. Es una chica de 13 años que, sin embargo, es la más constante en el aprendizaje y entrena con toda normalidad con hombres que podríamos ser su padre y que la podemos triplicar el peso.

En mi opinión, el jiujitsu es un tipo de deporte que todo el mundo debería hacer, ya que no es tan violento como puede ser el boxeo, muhay thai, etc.

Cualquiera puede hacer jiujitsu, hasta la persona más débil que te puedas imaginar. Por ejemplo, yo, al ser una chica que no tiene mucha fuerza, me doy cuenta en los entrenamientos, ya que entreno con personas de mayor peso y edad. Pero sé que, si se entrena bien y con frecuencia, al final, más fácilmente se puede reducir a alguien más corpulento.

Decidí empezar a hacer este deporte porque yo creo que no hay nada que lo supere. En cuanto tires al suelo a una persona con estas técnicas, aunque el otro practique artes marciales, no tiene tanto que hacer.

En resumen, todo el mundo tendría que saber algo, aunque sólo fuera lo básico sobre este deporte y arte marcial.

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1 COMENTARIO

  1. Los que han salido ilegítimamente elegidos por los amos de Indra (no se sumaron públicamente los votos en los escrutinios generales tras el 23 J pasado) son los mismos títeres del Globalismo que cambian las leyes y manejan grupos callejeros violentos, para que, a la hora de la verdad, la policía esté dejando de controlar la criminalidad callejera. La Dictadura 2030 requiere caos en su fase previa de Gran Reseteo

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