martes, marzo 5, 2024
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La paz es la guerra

Como no podía ser de otro modo, el mundo ha de estar en estado de evento bélico. Desde que se crearon los Illuminatii el 1 de mayo de 1776 por orden de los Rothschild, la paz es tarea imposible. Tras la revolución francesa, fruto de un proyecto elaborado por ellos que se desarrolló contra Luis XVI, el triunfo de este plan no les frenó, sino que alimentaron la sed de poder de Napoleón Bonaparte y la capacidad bélica de naciones como Inglaterra, de modo que los sucesivos miembros de esta familia en distintos países fueron financiando la venta de armas, con la intención de endeudar las naciones. Sólo un dato para no hacer esta introducción demasiado larga: cuando Napoleón perdió en la batalla de Waterloo, los Rothschild hicieron creer a Londres que Francia los había derrotado, con lo que cundió el desánimo y los valores de los bonos británicos se derrumbaron; posteriormente, al saberse la verdad, ya era tarde pues esta saga infernal los había comprado a precio de saldo. Fue así como se hicieron con la economía de Inglaterra y de un modo parecido con la de Francia. La guerra no es posible sin la economía, sin los beneficios antes, durante y después de cada batalla. Todo está perfectamente planificado, tal como ocurrió con la guerra de Irak en el año 2003.

El asunto de Ucrania tiene los mismos matices al ser una guerra provocada. Cuando los EEUU decían que Rusia invadiría Ucrania a mediados de febrero no se producía lo proyectado. ¿Quién deseaba un evento de tan desastrosas consecuencias? ¿Por qué Putin no se ha lanzado a echar bombas para destrozar Kiev como hizo Washington con Bagdad o Libia? ¿Por qué han empleado bombas de racimo, todas prohibidas, y nadie ha movido un dedo? ¿Y, aún más sospechoso, porque esa obsesión con Rusia como si fuera el enemigo número 1? Realmente lo es, pero no de Ucrania, sino de la agenda 2030 y los satánicos planes de las élites de la que hablaremos más adelante. Aquél que sepa sus planes, que descubra dónde hay laboratorios para desarrollar armas químicas y biológicas y eche a perder los planes de estos demonios encarnados en multinacionales, ha de ser matado y asesinado porque lo que menos soportan estos malnacidos es que digan la verdad al mundo. Y Rusia se opone, aparte de que Ucrania fue la cuna de Khazaira, un reino próspero y existente desde el siglo VII y de donde proceden todos los judíos sionistas, obligado a elegir religión, porque no la tenían, cuando el rey de Kiev los obligó en el siglo X. No es casualidad que eligiesen la religión judía.

Así que mienten los que digan que tal guerra es por la dignidad del pueblo ucraniano, no, es porque Putin es la piedra en el zapato de las élites globalistas más sanguinarias que nos podemos imaginar. La OTAN, ese organismo títere de la ONU y de estos planes siniestros, ha tenidos varias cumbres en las que se ha tocado este espinoso tema: la del 29 y 30 de junio de 2022 en Madrid y la del 11 de agosto de este año. En ambos casos, los países que forman esta alianza siniestra, incluida España, se acordó el envío de armas y tropas a los países limítrofes de la OTAN en Europa del Este, bajo la excusa de la mentira, la presión diplomática hacia los gobiernos y el ensalzamiento del viejo espíritu contra una nación antes amiga.

Como no podía ser de otro modo, las empresas que se están llenando los bolsillos con esta maniobra son muy pocas, siguiendo el esquema de los Rothschild: Loockheed Martin, Bae Systems, Raytheon Investments, Northrop Grumman y General Dynamics. En un anterior artículo, en el que describía las compañías que estaban detrás del cambio climático, la destrucción del sector primario y los cultivos transgénicos, se producía el mismo fenómeno: eran muy pocas y todas estaban controladas por los mismos accionistas. Según la revista Sputnik, el beneficio de la venta de armas de EEUU durante el año 2021 fue de 35.000 millones de dólares y de 51.000 en el año 2022. En el año 2021, según Business Insiders,  las 100 empresas mayores del mundo en la venta de armamento ganaron 56.400 millones, siendo el 51% de los EEUU y el 18% de China. En Europa son residuales, a pesar de no ser insignificantes.

Si comparamos los datos de este articulo con el anterior, las coincidencias saltan a la vista. Loockheed Martin tiene entre sus accionistas a State Street Corporation, Vanguard Group, Blackrock y Capital World Investment. Northrop Grumman destaca a Blackrock, Wellington Managment, FMR y Masachussets Finantial Services. General Dynamis incluye entre sus accionistas a Longview Asset Management, Vanguard Group, Newport Trust Company, Blackrock, State Streer Corporation y Capital Research Global Investments, asi como JP Morgan Chase and Company. Bae Systems cuenta con Barclays Bank, Vanguard Group, Blackrock Investment, Vanguard Global Investments, entre otras… Raytheon Investments está controlada por Vanguard Stock Market Index, Vanguard 500 Index Fund, Vanguard Mutual Specialized Divident Growth Fund, Fidelity 500 Index Fund y otras más.

Las mismas empresas que controlan la industria alimenticia. ¿Y qué relación puede haber entre este sector y el armamentístico? ¿No están todas al servicio de hacer realidad el plan diabólico de la agenda 2030? Porque, sin miramos las farmacéuticas es lo mismo. Ante estas pruebas, es un hecho demostrado que la guerra de Ucrania es el pilar bélico de este plan, uno más y el más peligroso porque puede conducirnos hacia la tercera guerra mundial con todo lo que ello supondría, un tema del que ni el gobierno ni los partidos políticos hablan; es más, aplaudían con las orejas a Zelensky en el parlamento español cuando fue invitado de manera telemática y los que lo hicieron fueron los de Vox.

Esto no tiene como fin sólo derrotar al enemigo, a Rusia y a Putin, sino a generar cuantos beneficios sea posible, igual que hicieron con la pandemia (la farsemia, mejor dicho) y los millones de mal llamadas vacunas que vendieron a diestro y siniestro y que todavía tienen en lista de espera, a destrozar nuestros recursos naturales, apropiarse de los campos y ganar miles de millones con alimentos transgénicos o a vender todo tipo de armamento a Europa ante la amenaza de una potencia con más de 3.500 misiles termonucleares de larga distancia, creando el pánico, de paso (su plan favorito), ante un hipotético ataque y animando a naciones depauperadas y asfixiadas por la deuda para comprar y enviar armamento para que Ucrania derrote a Rusia, cuando saben que es prácticamente imposible (si Rusia hubiese querido acabar con este abuso de las élites globalistas, lo hubiese hecho en una semana sin margen de respuesta). Todo ello acontece del mismo modo que lo hicieron los Rothschild hace 200 años en las guerras napoleónicas, en la primera guerra mundial, en la segunda, en la guerra de Vietnam o en las de Irak. Mafia que desea ganar de dinero con la muerte de inocentes y que tienen sed de mucho más. Si la tercera guerra mundial les supone lograr el objetivo tan soñado desde hace más de 200 años, seguro que la provocarán, aunque se acabe la civilización humana y tengan que vivir bajo tierra, atendidos por una horda de esclavos. La imaginación de estos demonios va más allá de la imaginación.

Leviatán disfruta con la muerte, Lucifer desea vernos destrozados y sin vida, es la esencia de la conciencia de quienes planifican este aborrecible evento que, si no se frena en las provocaciones al gran oso, dará lugar a lo que tanto buscan, porque su sueño es controlar a todo el mundo y hacernos sus siervos y para ello han de controlar a todos los gobiernos títeres del planeta, pero, oh sorpresa, el ruso se les va de las manos, algo intolerable y que no soportan. ¿Qué harán para conseguirlo? Está claro que su turbia conciencia no le dejará descansar hasta conseguirlo o ser derrotados por su ambición desmedida, odio e infernal propósito.

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