jueves, febrero 29, 2024
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La farsemia: Segunda parte

Tedros Adhamon Ghebrayesus, director actual de la OMS, formó parte del grupo político etíope TPLF, que gobernó este país desde 1991 hasta 2018. Este partido, considerado grupo terrorista desde 1976, capturó rehenes desde los años 2005 a 2016, en 2007 se dedicó a quemar aldeas y a violar a mujeres, practicó una censura total en su país y fue denunciado por Amnistía Internacional en 2015. Primero ministro de salud y después de relaciones exteriores, ignoró durante su gestión un brote de cólera y bloqueó el acceso de alimento y ayuda a la vecina Somalia, ahogada por esta enfermedad. Entre sus viejos amigos destacan Bill Clinton, Klaus Schwab y Bill Gates, el cual lo patrocinó, financió y ayudó para dirigir la OMS. Se sospecha que esta organización se sufraga con fondos privados, destacando los de este sujeto.

Sabemos perfectamente que la plandemia estuvo planificada y supervisada en el Evento 201, celebrado en Nueva York en octubre de 2019, pocos meses antes de comenzar con el teatro de una gravísima enfermedad, completamente falsa y provocada aposta con tal fin, empleando protocolos sanitarios absurdos y contraproducentes, así como medidas dictatoriales, todo para beneficiar a su amigo Bill y las ventas de muchos millones de mal llamadas y anheladas vacunas. Ahora, en el 2023, parece que desean resucitar viejos planes, bueno llevan mucho tiempo intentándolo y sin éxito. Primero fueron las nuevas versiones del virus inexistente, delta y todas las letras griegas ya agotadas; después se sacaron de la manga la viruela del mono, el virus letal de la India (como no podía ser de otro modo para dar mucho miedo a la población ignorante, según ellos), los mosquitos, muchos de los cuales fueron alterados genéticamente y después el cambio climático y todas las enfermedades que se les ocurra…. Recientemente se han inventado el virus Eri, la diosa de la discordia y la envidia para los griegos. A estas alturas del partido sospechar hasta de los nombres es de personas despiertas e inteligentes.

El cerebro, tanto de Tedros como de su banda de compinches despreciables, no para de pensar qué hacer. La pandemia es algo que hay que repetir, pero esta vez sin que haya salidas posibles, medios que se dediquen a desinformar y disidentes en las redes tan peligrosos como sus mentes diabólicas, en un ejercicio de proyección freudiana. 

El uso del carnet covid, una forma de control poblacional riguroso, de sometimiento a pretensiones caprichosas, propias de regímenes absolutistas, es la clave, junto al reseteo económico, el cual incluye el uso de la moneda digital. Durante el año 2020 la economía ha sido una de las armas para tener a la población dirigida hacia el punto que les convenía a las élites; el uso de vacunas para poder trabajar o ganarse la vida, ya fuese por órdenes directas o por chantajes emocionales (tan usados por las élites para hacer creer que no hay nada ilegal) van de la mano hasta tal punto que en el chip donde aparezca nuestra información digital, no sólo no estará el número de pinchazos, sino el dinero que tenemos y el grado en el que hacemos un uso correcto o incorrecto. No olvidemos que su idea es eliminar el dinero en efectivo y así retirarnos de un plumazo la libertad individual.

Los gobiernos, guiados y teledirigidos por el Foro de Klaus Schwab, el garante de que estos planes se están desarrollando, implementarán estas medidas en sus planes, sometidos a criterios puramente económico y de supervivencia de sociedades arruinadas en deudas que son impagables. Por ello la compra compulsiva de vacunas que acaban siendo tiradas al cubo de la basura porque nadie se las quiere poner, pero lo más importante es quién se va beneficiar de todo ello: las multinacionales y las farmacéuticas. Un plan perfecto, si no fuese porque muchas personas ya se han enterado de sus efectos secundarios y mortíferos en no pocas ocasiones, las cuales desisten de seguir envenenándose. La única forma es unir este carnet digital con el euro digital, asegurándose de este modo la OMS y también la Comisión Europa que los planes no van a fracasar, sobre todo si se encierra a la población en ciudades de 15 minutos por el cambio climático.

Todo está listo para activar el plan en mayo del año próximo cuando tengan el sí quiero de todas las naciones que se llaman democráticas, momento en el que pasarán a la acción y volveremos al año 2020 o a una situación mucho peor porque saben perfectamente cómo reaccionamos, empleando más recursos y asegurándose el éxito en base a los errores que cometieron y echaron por tierra sus sucias argucias. Todo está escrito en el acuerdo firmado en noviembre de 2022, dando más poderes a Tedros, como especialista en asesinar a la humanidad.

Se observan, de este modo, las piezas de la agenda 2030, como la identidad digital, la salud digital, la moneda digital y el gobierno, que también será digital, por sí acaso, dejará el gobierno y la toma de decisiones en la inteligencia artificial que Klaus Schwab tanto defiende en su obra de 2014 sobre este tema. 

Muchos creían que la farsemia es pasado, que es un tema dejado de lado por irrealizable, que tenía un fin sanitario ya superado. La verdad es muy diferente. La inercia intrínseca del fenómeno es pura ingeniería de manipulación de masas basada en el control dictatorial, la falta de libertad, de derechos, de sanción al ciudadano disidente que piensa por sí mismo, que decide vivir y no morir y en la enfermedad y la muerte que tienen los protocolos de la OMS.

Por lo tanto, hay segunda parte detrás de las bambalinas y pronto saldrán a la luz. Esto no ha acabado.

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1 COMENTARIO

  1. Uno de nuestros grandes problemas es que la narrativa oficial no solo incumple los requisitos de la ciencia positivista (sobre todo los de trazabilidad y la replicabilidad de los resultados experimentales por cualquiera perteneciente a la comunidad científica) sino que se dificulta enormemente o prohíbe la investigación científica independiente, que no suele coincidir con la dogmática narrativa oficial, y demoniza, castiga e incluso accidenta a los científicos independientes que se atreven a divulgar sus resultados y pesquisas en determinadas temáticas, impidiendo el debate científico que es otro esencial requisito sine qua non hay ciencia.
    A partir de aquí, y con la colaboración de a) los responsables del jerarquizado sistema sanitario (empezando por la OMS y terminando por las cabeceras de los subsistemas sanitarios territoriales y hospitalarios), b) de de los consejos de redacción de las más afamadas revistas médicas, c) de los líderes políticos
    y d) de la casi totalidad de los medios de masas; todos ellos fuertemente dependientes de los dueños de los fondos buitre, se consigue dogmatizar que la narrativa sanitaria oficial es científica (al inconfesable servicio de los financiadores) y manipularnos mafiosamente para que nos lo traguemos.
    La ciencia ha sido capturada por el falaz enemigo globalista que la ha calificado de acientífica, desinformadora y condenable. Una realidad más supremacista, anticientífica y fascista que esta es difícilmente concebible

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