InicioOpiniónEditoresDestapan las nuevas "batallitas" que nos ha contado Ada Colau

Destapan las nuevas «batallitas» que nos ha contado Ada Colau

Según un reportaje publicado el 18 de octubre de 2026 en El Español, las declaraciones de Ada Colau sobre una infancia marcada por el hambre y el riesgo de desahucio contrastan con los testimonios de vecinos y compañeras de estudios, que describen una niñez ordinaria de clase media en el barrio barcelonés de El Guinardó.

El artículo señala que la exalcaldesa de Barcelona, que encabezará la lista del Frente Amplio por Barcelona en las elecciones generales del 29 de noviembre de 2026, ha cultivado durante años una narrativa de precariedad extrema. En una entrevista del 28 de julio de 2018 en el programa Por el principio de la Cadena SER, Colau afirmó: “Hubo un momento en el que no había ni para comer. Cada mes peleábamos para no ser desahuciados”. También habló de una “segunda infancia muy dura”, de ingresos que cayeron en picado, de una casa malvendida y de tener que pedir ayuda a familiares para llegar a fin de mes.

Sin embargo, el reportaje recoge relatos de quienes compartieron calles y juegos con ella en la Barcelona de los años 80 y 90 que dibujan un panorama distinto. Una vecina de su misma edad, identificada como Àlex y compañera de juegos en la calle Rubió i Ors (donde Colau creció), describe una “niña normal con una familia normal”. Según su testimonio, en esa calle no había pisos baratos o cutres: había casitas y pisos recién hechos, y el entorno era “como un pueblecito donde todos nos conocíamos y la media de las familias tiraba más a buena que a mala”. Recuerda veranos en los que las niñas iban a la piscina por las mañanas y por las tardes jugaban a las canicas, a la goma o a polis y cacos en la Placeta Rosa (Plaça de Carles Cardó Sanjuan). Asegura que Colau “iba limpia, no iba descuidada”, y que no recuerda ningún desahucio ni familias “pasándolas canutas” en el barrio. Incluso la sitúa haciendo el vermut en bares de la zona como La Colla y La Gamba: “De pasar hambre, nada de nada”.

El texto también contrasta el relato de escasez con la educación de Colau. Según los residentes consultados, no fue a las escuelas públicas de la zona. Sus primeros estudios los realizó en un colegio del acomodado barrio de Sarrià-Sant Gervasi y cursó el COU en la Academia Febrer, un centro de pago con perfil de clase media-alta. Neus Torbisco-Casals, profesora universitaria que coincidió con ella en esa academia y que procedía de un instituto público de Igualada, describe el ambiente como “bastante posh upper Diagonal”, con predominio de alumnos de clase media-alta. Señala que el nivel o la calificación le resultaron más asequibles que en su centro público y afirma: “Me cuesta mucho conciliar el recuerdo que tengo de aquella escuela, de su coste y de su ambiente social con el relato de las dificultades económicas de la familia de Ada Colau”. El reportaje añade que Colau no terminó la carrera de Filosofía en la Universidad de Barcelona (le faltaban unos 30 créditos) y que realizó un Erasmus en Milán, una opción que en los años 90 no era habitual para rentas bajas.

En cuanto a los orígenes familiares, el artículo recuerda que los abuelos de Colau (pastores de Güel, en Huesca, y de Almazán, en Soria) emigraron a Barcelona escapando de la pobreza de la posguerra. Su padre, Ramón Colau Rami, trabajó como diseñador gráfico y publicista; su madre, Agustina “Tina” Ballano Bernal, como comercial. La propia Colau ha descrito a sus padres como “hippies”. Se separaron cuando ella tenía tres años, tras un traslado temporal a Madrid por motivos laborales del padre. La madre rehizo su vida y Colau creció con varios hermanos no biológicos. El reportaje señala que el entorno de la calle Rubió i Ors y la educación privada no encajan con la imagen de exclusión social.

En conclusión, El Español sostiene que, lejos de una infancia dickensiana al borde del precipicio económico, los testimonios apuntan a una vida barcelonesa ordinaria de los años 80, con colegio privado, Reyes Magos, juegos en la calle y acceso a piscina en verano.

Este reportaje se enmarca en el regreso de Colau a la primera línea política nacional y en el escrutinio renovado de su relato biográfico, coincidiendo con debates sobre vivienda y su propia situación habitacional actual (ha hablado de compartir piso tras una separación, pese a haber percibido sueldos elevados durante su etapa municipal).

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