Por David Azañón (Subinspector 87713)
La tómbola del PPSOE en la que se regala la nacionalidad española lleva produciéndose décadas aunque la inmensa mayoría de españoles lo desconozcan.
Con todo, por si era poco la lamentable actuación de los zotes zaparrastrosos de la Puerta del Sol que defienden sin saberlo –por tanto fumar canutos–a los fondos buitres y a Soros, se sumaron numerosos mentecatos en Ceuta que tras ser invadidos, agredidos, violentados sexualmente, robados, coaccionados y arruinados, aplauden al Borbón preparaó que 74 días después se ha dignado a aparecer. ¿Algún zote cree que el capitán general de los ejércitos era conocedor de las maniobras de la armada sarracena en tiempo real nunca mejor dicho?
Las charos –y los patriotas de pacotilla– que profieren loas en vez de lindezas a Letizio son igual de deleznables que las charos que se buscan a un moro o un negro porque no les silva ni la olla exprés. Esas que dan la luz al acostarse pero que «el coco» vuelve a encender presa del pánico.
Estando yo en activo en la Policía Nacional recuerdo cómo se regalaba la nacionalidad a toda suerte de extranjeros, concretamente, a un egipcio relacionado, presuntamente, con el yihadismo que no es que no llegara al preceptivo DELE A2 de conocimiento del español sino que no sabía una sola palabra, imagínense cómo serían sus conocimientos constitucionales y socioculturales sobre España. El tipo ni trabajaba, ni nada, lo mismo que muchas putas que afirmaban falsamente ser víctimas de la trata –nosotros nos referíamos a la trata como tarata a modo de burla trompetera circense–, también se regalaban nacionalidades a falsas maltratadas del paripé de género y, para más inri, a asesinos y violadores que tras cumplir condena en España –no entiendo por qué debemos darles de comer, de beber, de dormir calentito a tamaños HDLGP– acababan nacionalizados alegando arraigo, que manda huevos.
En contraposición ayer ví a un compatriota, creo que valenciano por el acento, que decía verdades como puños. Había sido camionero, había perdido la visión y su prestación por desempleo había finalizado por lo que se veía obligado a recurrir a la “caridad” –realmente son ONGetas que se lucran gracias a los PPGGE y al mal ajeno– para comer. Hacía una reflexión preguntándose en qué país entras ilegalmente y te dan una paga, casa, comida, ropa, atención médica, etc. con más razón que un santo.
Por otro lado veía a unos pelutudos que desde Argentina afirmaban, esbozando una mueca socarrona, que sus abuelos eran republicanos que huyeron de Franco antes siquiera de la 2ª república, cuando era comandante.
La denominada “Ley de Nietos” no es una ley per se, sino la disposición adicional octava de la Ley de Memoria Democrática de 2022, –más bien desmemoria– que permite adquirir la nacionalidad española a determinados descendientes de españoles, especialmente hijos y nietos de quienes perdieron o renunciaron a ella tras “el exilio” por las milongas de siempre como motivos políticos, ideológicos, religiosos o sexuales relacionados con la ley de Mahoma. También contempla supuestos vinculados a mujeres españolas que perdieron su nacionalidad al casarse con extranjeros antes de la Constitución de 1978.
El principal conflicto surge de la instrucción dictada el 25 de octubre de 2022 por la entonces directora general de Seguridad Jurídica y Fe Pública, Sofía Puente, hermanísima del ministro Óscar.
Se presumiría la condición de exiliados a los españoles que hubieran salido del país entre el alzamiento del 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955, siempre que acreditasen su salida, ampliando indebidamente los supuestos previstos por la ley al presumir el exilio sin exigir la acreditación específica de sus causas. Esta cuestión constituye el núcleo de las actuaciones judiciales contra la aplicación de la norma.
La controversia tiene importantes consecuencias electorales para los que nos quieren robar los próximos cuatro años y para la raza española en grave peligro de extinción.
Ante las dudas sobre la correcta aplicación de los requisitos legales, Iustitia Europa acudió a los tribunales.
El Tribunal Supremo adoptó medidas cautelares que suspenden los efectos electorales de determinadas inscripciones en el CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes) derivadas de la aplicación de la instrucción de 2022. La suspensión no anula la nacionalidad adquirida, únicamente afecta al derecho a votar mientras no se acredite que se cumplen los requisitos legales de exilio. Quedan exceptuados quienes obtengan de los registros consulares una certificación que confirme el cumplimiento de esos requisitos sin aplicar la presunción cuestionada. Ya les adelanto que se quedarán y votarán.
El Supremo, que carece de independencia pues Montesquieu fue asesinado en España en 1985, ha mantenido las medidas cautelares y ha rechazado los argumentos de la Abogacía del Gobierno –otrora del Estado– sobre la imposibilidad material de revisar los expedientes en tiempo y forma. Considera que la enemiga Administración no puede invocar su propia falta de ejecución para justificar el levantamiento de la suspensión y reclama garantías de transparencia, objetividad y exactitud en la elaboración del censo. También ha exigido información sobre el desglose de las inscripciones afectadas y ha previsto que los ciudadanos concernidos puedan personarse en el procedimiento judicial.
El conflicto se ha intensificado ante el teatro del próximo 29 de noviembre. La Fiscalía y la Abogacía del Gobierno –que no del Estado– solicitaron que se revisaran las medidas, mientras que el Supremo mantuvo la suspensión en los términos establecidos. Posteriormente, se planteó un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional –cuyo presidente otrora dejó patente que el vuelo de las togas no eludirá el contacto con el polvo del camino– para intentar revertir sus efectos.
La controversia también afecta a la querella presentada por Hazte Oír contra la hermanísima del Puente por presunta prevaricación. La Fiscalía –ella es fiscal– ha solicitado su inadmisión al considerar que los hechos coinciden con los de un procedimiento anterior que terminó en un auto de sobreseimiento libre que tras adquirir firmeza, produciría, como regla general, efectos de cosa juzgada impidiendo volver a juzgar a la misma persona por los mismos hechos.
Las estimaciones apuntan a que el crecimiento del voto exterior podría alterar la distribución de escaños en la friolera de 15/52 provincias, especialmente donde el último escaño se decide por el pelo de una gamba que diría un castizo. El crecimiento del CERA en Madrid habría aumentado un 30,4% desde mayo de 2023.
El infame texto contrapone esta política de nacionalidad con la situación de los olvidados y abandonados saharauis, antaño 53ª provincia española, que fueron españoles antes de 1977 y sus descendientes, muchos de los cuales viven en los campos de refugiados de Tinduf, en Argelia. Una proposición legislativa destinada a facilitar su acceso a la nacionalidad no completó su tramitación parlamentaria tras su disolución, por lo que no llegó a crear un derecho efectivo. El trato desigual hacia personas vinculadas histórica y verdaderamente a España es palmario.
Mientras tanto Marruecos persevera en eso de tocar los cojones aunque es normal con un gobierno plagado de palomas. La presunta oposición se hace el machote –que te pego leche que diría Ruíz Mateos– con los sarracenos, no vaya a ser que sus amos genocidas asquenazíes –que no semitas– del gobierno de Israel y su colonia yankee se enfaden.
Ya imaginan que el que suscribe estas líneas no habría abierto la verja de Ceuta lo dijera el gobierno, el DAO, Sánchez, Rajoy, Franco o el sursuncorda. No me pueden dar más asco los que se esconden tras el cumplir órdenes, los de las checas también las cumplían.
Hoy finalizo con Tucídides un historiador y militar ateniense considerado uno de los fundadores de la historiografía crítica:
NO HAY ENEMIGO MÁS PELIGROSO PARA UNA SOCIEDAD QUE LA CORRUPCIÓN QUE LA DEVORA Y LA DIVISIÓN QUE LA PARALIZA

